La palabra del Presidente y su importancia en el futuro de la termoeléctrica “Los Rulos”

Fue enfático en su oposición a la proyectada construcción de la central termoeléctrica Los Rulos, en el sector Los Laureles de Limache. Fuente: El Observador, 21 de marzo de 2018.


El 2 de noviembre pasado, en plena campaña para la segunda vuelta presidencial, el entonces candidato Sebastián Piñera Echeñique visitó Radio ‘Quillota’. En más de 30 minutos de conversación, el hoy Presidente de la República analizó con ciertas dudas e imprecisiones temas como el retorno del tren de pasajeros hasta La Calera o los avances de la construcción del Hospital Biprovincial Quillota-Petorca.

Sin embargo, hubo un tema en el que fue enfático: su oposición a la proyectada construcción de la central termoeléctrica Los Rulos, en el sector Los Laureles de Limache. Aquella vez, sentenció que ‘no tiene ni un sentido construir una planta termoeléctrica. Así que yo creo que habría que revisar esa decisión que habría tomado este gobierno, porque es aparentemente anti económica y muy dañina del medio ambiente’.

Hoy, las palabras del entonces candidato Piñera cobran un valor especial para el movimiento ambientalista y social que, durante los últimos años, se ha opuesto a la instalación de Los Rulos. Y es que, mientras en la segunda administración de la Presidenta Michelle Bachelet, premiada por su aporte a la protección del medio ambiente, la termoeléctrica tuvo vía libre y pasó sin mayores problemas todas las instancias de evaluación regionales, la ‘cuña’ del nuevo mandatario suena a una declaración de principios, justo antes de enfrentar las últimas instancias que están quedando para detener el proyecto.

Claro, porque el ex intendente Gabriel Aldoney, presidente de la Comisión Evaluadora Ambiental, casualmente de origen limachino, siempre dijo estar atado de manos para manifestar una posible oposición al proyecto. Y los integrantes del gabinete regional que participaban de esa comisión siempre votaron alineados, incluso pese a las dudas de las ex seremis de Medio Ambiente y Salud, que optaron por aprobar, pero imponiendo condiciones y compensaciones supuestamente insalvables para los dueños de la termoeléctrica. Al final, el proyecto sigue avanzando ‘a todo vapor’, incluso superando los recursos interpuestos por organizaciones indígenas que consideran que el funcionamiento de la planta afectará sus condiciones de vida.

La oposición a la termoeléctrica no es antojadiza. Los Laureles es un sector de desarrollos agrícolas, inmobiliarios y turísticos, que en los últimos años ha debido enfrentar una grave sequía, incluso agotando sus napas subterráneas. Las termoeléctricas generan energía en base a vapor, por tanto, el agua es fundamental para su funcionamiento, con un alto consumo del recurso. Y el envío de ese vapor de agua al medio ambiente también altera los equilibrios en la atmósfera. Además, utilizan gas natural para su operación, pero en caso de una emergencia o falta de suministro, lo reemplazan por petróleo, con toda la contaminación que ello involucra. Y todo esto ocurriría en un territorio que es Reserva Mundial de la Biósfera, declarada por la Unesco en 1985, nombramiento que hoy quedaría muy condicionado.

Según la institucionalidad ambiental vigente, la próxima instancia que deberá enfrentar Los Rulos es el Comité de Ministros y en ese escenario, que el Presidente Piñera diga que el proyecto ‘no tiene ningún sentido’, hace pensar que sus secretarios de Estado votarán en coherencia. Y los ambientalistas han manifestado que estarán atentos a que el mandatario cumpla su palabra, en una administración que los mismos que le dieron luz verde a la termoeléctrica -financiada por capitales privados extranjeros- han calificado, paradójicamente, como ‘el gobierno de los empresarios’.

Gustavo Rodríguez Catalán

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