La guerra de la madera que amenaza a Ñuble

Vender leña. Ese ha sido el principal propósito de quienes desde hace unos años se han dedicado, en Ñuble, a robar madera y realizar talas ilegales en predios de empresas forestales. Fuente: Lignum. 23 abril de 2018.


Al no contar con un Plan de Manejo, sencillamente no cuentan con autorización para la deforestación. Puede que las cifras no sean alarmantes aún, pero si se considera que solo las empresas particulares que tienen predios en sectores como Yungay, San Fabián o Quilmo ya han interpuesto cerca de 50 querellas en los últimos dos años, es evidente que tampoco se podría hablar de hechos aislados.

El punto de riesgo, sin embargo, se advierte al analizar la situación georreferencial de Ñuble, puesto que el robo a mayor escala es tan alto en algunas comunas de regiones y provincias aledañas, especialmente en Constitución por Maule o Collipulli en La Araucanía, además de casos en las provincias de Arauco y Biobío, que ya se habla de ‘mafias’ dedicadas a este delito.

Mafias que, por cierto, han tenido a Ñuble justo en medio de su radio de operaciones.

Domingo González, director provincial de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), aseguró que ‘el robo hormiga es un delito que ha existido siempre, tal vez se ha hecho más visible en los últimos años. De hecho, en 2017 nosotros como Conaf recibimos 33 denuncias y las fuimos a inspeccionar todas.Además, asistimos a 44 comparendos sobre esta causa para apoyar a los demandantes’.

Lo que para la Corporación y los alcaldes de las comunas más afectadas es claro, es que aún es muy pronto para hablar de ‘mafias’ u organizaciones criminales dedicadas al robo de leña.

Pero lejos de tener una mirada inquisidora en contra de quienes roban leña, aseguraron que muchas veces esto es una consecuencia de las malas políticas públicas de las empresas.

‘Eso lo puedo a rmar categórica y responsablemente’, sentenció Claudio Almuna, alcalde de San Fabián.

El jefe comunal dijo que ‘hay empresas que han hecho plantaciones artificiales a escasos metros de las casas de las personas que quedaron viviendo en esos predios, antes que fueran adquiridos por las empresas y sin ningún criterio dejaron sin luz solar a villas completas. De hecho, luego de los incendios forestales del año pasado, muchas de estas casas, por primera vez recibieron luz solar y pese a que se las he hecho llegar la queja, las cosas no cambian. Eso demuestra que es necesario mejorar las políticas sociales de las empresas’.

Es más, Almuna agregó que ‘en muchas de las talas, las empresas dejan los despuntes o desechos en el lugar. Solo algunas las venden para hacer chip, pero otras simplemente las dejan en el lugar y no les dan uso. Lo malo es que ni la regalan ni se las venden a menor costo a los vecinos, quienes la necesitan para calefaccionarse o incluso para cocinar’.

El jefe comunal denunció también que hay predios particulares en los que se les ordena a los guardabosques repartir estos sobrantes, ‘pero ellos se las terminan dando a sus familiares o a los amigos, entonces todo eso va lesionando las relaciones entre empresa y el entorno’.

El daño de las empresas

Rafael Cifuentes, alcalde de Yungay, aún recuerda el caso de dos obreros forestales que murieron en agosto de 2012 luego que el camión en el que transportaban leña extraída de manera ilegal desde un predio del sector se desbarrancara y cayera a más de 60 metros de profundidad.

Fue la viuda de una de las víctimas quien reconoció que el camión circulaba de noche y sin las luces encendidas para evitar fiscalizaciones.

‘Acá en Yungay grandes problemas de robo de madera en rollizos o paneles, no hay. Pero sí se da mucho el robo hormiga para vender leña y eso es algo que pasa no solo en esta comuna’, aseguró el edil.

Sin embargo, y con un tono muy crítico, planteó que ‘el problema mayor que tenemos, si lo vemos desde un punto de vista ecológico, es que son las mismas empresas que han conseguido un Plan de Manejo, pero sobreexplotan los predios y sin ningún criterio han talado cientos de hectáreas de árboles nativos para plantar sus árboles de explotación’.

De acuerdo a la autoridad yungayina, serían los llamados ‘desechos forestales’, los que recogen sin autorización los leños resultantes de la deforestación nativa, ‘y entonces cuando los sorprenden los denuncian y se querellan contra ellos. No de endo esta actividad, pero me parece injusto que las grandes empresas no reciban sanciones por la tala indiscriminada’, finalizó.

Buscando una respuesta a esta denuncia es que volvemos a Conaf. ‘No estamos al tanto de que eso sea así. Nosotros hemos hecho sobre 283 procedimientos de scalización a los predios y al cumplimiento del Plan de Manejo de cada empresa y no nos hemos encontrado con talas no autorizadas, más allá de casos puntuales y ya sancionados. De todas formas, le pedimos a quienes tengan información al respecto que nos hagan llegar la denuncia’.

Modus operandi

Lo que a las empresas forestales que cuentan con predios en Ñuble les preocupa es que la región queda en medio de dos localidades en donde los robos masivos son ‘cosa de todos los días’, dicen.

Se ha sorprendido camiones cargando rampas completas de paneles y rollizos en Arauco, Bío Bío y Constitución.

En Ñuble, solo se trata de camionetas cargando lo que pueden. Lo suelen hacer de noche, cuando ya nadie fiscaliza, en predios ‘en donde no hay guardias ni políticas de seguridad, entonces es muy difícil controlarlo’, certificó Domingo González.

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