Comprueban el potencial del róbalo como biocontrolador para acuicultura

El estudio va en línea con la tendencia internacional de preferir controladores naturales de los parásitos marinos, disminuyendo el uso de químicos. Fuente: Revista Aqua. 31 mayo de 2018.


Más de 60 expertos, reconocidos internacionalmente en el estudio de peces, participaron en el libro sobre biocontroladores en la acuicultura. De ellos, el equipo de investigadores de Fundación Chile (FCh) es el único correspondiente a un país del hemisferio sur.

El libro fue editado en Inglaterra por Jim Treasurer, gerente de Investigación de FAI Aquaculture, Marine Research Facility Ardtoe. En el Portada libro Biocontroladorestexto se analizan las experiencias de cultivo de peces limpiadores en distintos países, con descripciones de especialistas de Noruega, Reino Unido, Irlanda, Islandia, Islas Feroe, Canadá y Chile.

“The Patagonian blenny (Eleginops maclovinus): a Chilean native fish with potential to control sea lice (Caligus rogercresseyi) infestations in salmonids”, es el capítulo desarrollado por Juan Carlos Sánchez, Martin Hevia y Patricio J. Sáez, miembros del equipo de Acuicultura en FCh, junto con Jorge Mancilla de la empresa salmonicultora Marine Harvest Chile.

Hevia detalla que la contribución al libro surgió a partir de dos proyectos de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) con peces biocontroladores, específicamente el róbalo (Patagonian blenny). “Con el apoyo de AquAdvise y Marine Harvest, hicimos cinco bioensayos en tierra y se encontró una respuesta biocontroladora interesante del cáligus del salmón, en torno al 50% o superior. Después se probó en jaula en un centro experimental que tiene Marine Harvest, donde se validó en mar el efecto de biocontrolación del piojo de mar, lo que constituye una base para continuar estudiando a este y otros peces limpiadores”, sostiene el director ejecutivo de Acuicultura de Fundación Chile.

El interés en el cultivo de peces biocontroladores se vincula a “una tendencia mundial a utilizar menos quimioterapéuticos y encontrar especies que cumplan ese rol. Es una alternativa ambientalmente amigable, que aporta sustentabilidad”, añade Martin Hevia, subrayando que los piojos de mar se consideran una de las plagas más costosas para la industria acuícola, por lo que su control es un desafío permanente para los productores de salmónidos.

Proyectos Corfo con biocontroladores

En el capítulo desarrollado por el equipo de Fundación Chile y Jorge Mancilla de Marine Harvest se describe en detalle la investigación del róbalo como biocontrolador, que se inició -como muchas veces ocurre en ciencia- en un proyecto que tenía otro objetivo, como era el cultivo de esta especie para la diversificación acuícola. “Nos dimos cuenta que, además de limpiar el fouling de las jaulas, también se autolimpiaban y, al mezclarlos con salmones, comprobamos que había una actividad biocontroladora”, relata Martin Hevia.

El científico precisa que “no cualquier pez desarrolla esa habilidad limpiadora. El salmón, por ejemplo, no la tiene, mientras que el róbalo busca alimento ramoneando el biofouling adherido a las rocas”.

Aunque el estudio ya concluyó, Hevia enfatiza que “seguimos interesados en expandir ese conocimiento y llegar a tener una o más especies endémicas que sean buenas biocontroladoras, y que además se puedan producir masivamente, tal como lo han hecho otros países. En Noruega, por ejemplo, tienen dos o tres especies que cumplen ese rol”.

Descargue aquí el capítulo del libro elaborado por el grupo de investigadores chilenos >> Cleaner Fish Biology – Chapter 24

Comments are closed.