FAO: Chile tiene un déficit de 400 mil colmenas de abejas

La escasez de este tipo de insectos motivó el surgimiento de un sistema de arriendos, lo que encarece la producción de alimentos. Fuente: El Llanquihue. 21 mayo de 2018.


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) celebró ayer el Día Mundial de la Abeja, con un llamado a la conciencia sobre la importancia de este insecto en la agricultura, debido a la polinización. En Chile, por ejemplo, hay un déficit de más de 400 mil colmenas, afirmó el organismo, lo que va en detrimento de la industria alimentaria.

La polinización es el viaje del polen al lugar adecuado de las plantas para que germinen o produzcan semillas, labor realizada naturalmente por las abejas, de ahí su importancia en el ecosistema: si este proceso no se da, no hay alimentos.

Los cultivos nacionales, según la FAO, el año pasado registraron una baja en el servicio de polinización, producto de la alta demanda y escasa oferta de colmenas o familias de abejas, las que pueden estar formadas por hasta 20 mil insectos.

En Chile se estima que hay entre 600 mil y 800 mil colmenas, distribuidas a lo largo de todo el territorio, mientras que los agricultores principalmente de frutas y semillas -necesitan alrededor de 1.327.070 “casas” de abejas.

“Arriendo” de colmenas

Este problema ha impulsado el “arriendo de colonias” de abejas Apis mellifera, las que, sin embargo, no pueden compensar totalmente la pérdida de los polinizadores silvestres, debido a su reducida eficacia sobre algunos cultivos, o su escasez ante la demanda.

El 97,1% de las colmenas melíferas nacionales son arredandas por los dueños de plantaciones frutales, cultivos de semillas y hortalizas.

El costo del servicio varía entre $ 16 mil y $ 32 mil, con un promedio de ocho a diez colmenas por hectárea, siendo la fruticultura su principal demandante, con un promedio de inversión del 3,9%.

Cultivos de interés

El servicio de polinización significa un incremento de los costos alimentarios, especialmente de cultivos de interés para la economía nacional, como arándano, kiwi y zapallo que, según la FAO, aportan alrededor del 0,5% del PIB silvoagropecuario chileno.

Los requerimientos de abejas de las plantaciones de arándanos superan la disponibilidad, ya que necesitan entre seis y diez cohnenas por hectárea en cada temporada, lo cual puede significar un egreso de entre $30 mil y $58mil.

Por otra parte, el kiwi ha tenido un rol protagónico en la agricultura nacional durante los últimos 30 años, donde el mercado ha elevado las exigencias de calidad, razón por la cual algunos productores optaron por prescindir de las colmenas y efectuar polinización manual, mediante ramilletes de flores masculinas o el uso de atrayentes para los insectos polinizadores, entre los que figuran, aparte de las abejas, moscas, mariposas, polillas, escarabajos, picaflores, murciélagos y tisanópteros.

El zapallo es otro cultivo estratégico para Chile y las abejas, producto de su papel protagónico en la cocina nacional, así como en la cadena de valor de pequeños productores.
La polinización es uno de los factores críticos para la producción de frutos y semillas de zapallo, ya que sus flores abren por la mañana -generalmente a lo largo de un solo día -, y necesita de un alto número de insectos para una adecuada fertilización, motivo por el que son arrendados.

Endemismo

Al igual que otros países del mundo, Chile tiene como principales agentes polinizadores la abeja melífera, importada inicialmente para la explotación comercial de sus productos (miel, cera, propóleo); y el abejorro, introducido para la reproducción del tomate.

El endemismo, sin embargo, es particularmente fuerte en el territorio, registrándose un 70% del total de 424 especies de este insecto.

El resto de los agentes polinizadores registra peligros de extinción: nueve especies de mariposas, dos de picaflor y el abejorro nativo, según la FAO. Pese a esto, su mayor concentración se da entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía.

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