Aysén: bono para comprar leña seca no ha servido para bajar contaminación

Aporte es de libre disposición y los vecinos mantienen costumbre de usar madera húmeda por el alto costo de la seca. Fuente: El Mercurio. 5 junio de 2018.


Unos 27 mil hogares, de los 34 mil que hay en la Región de Aysén, según el último censo, cuentan con un subsidio anual para calefacción por $100 mil. Con este beneficio, logrado luego de las movilizaciones de 2012, se busca reducir los altos índices de contaminación que existen en la zona, especialmente en su capital, Coyhaique, la ciudad más contaminada de América, según la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, las familias han mantenido la costumbre de usar leña húmeda, lo que mantiene el problema ambiental, dice la intendenta Geoconda Navarrete.

“Hay un problema económico para acceder a combustible de mejor calidad. La gente compra la leña verde porque está al alcance de todo el mundo”, agrega Navarrete. El subsidio está pensado para la compra de leña seca, gas, parafina o pagar electricidad, pero la intendenta reconoce que muchas familias lo usan para comprar alimentos, y que uno de los problemas es que “no tienen que rendirlo”.

“Se entrega a las personas que estén bajo el 80% en el Registro Social de Hogares, que mide la vulnerabilidad de las familias”, dice la jefa (i) del Fosis en Aysén, María Soledad Vera.

Los beneficiarios tienen seis meses para tomarlo o renunciar. En 2017, de los 26.700 subsidios asignados, solo 14 familias renunciaron, detalla Vera.

Este subsidio beneficia a 13 mil familias en Coyhaique, pero el problema no es exclusivo de esa ciudad, sino que “afecta a muchas localidades concentradas, más pequeñas de la región”, dice Navarrete.

En total, son unos 400 mil m {+3} de leña anuales que se consumen en la región, el mayor porcentaje de la cual está con un nivel de humedad que agrava el problema de contaminación.

Así, Lago Verde, Puerto Cisnes, Puyuhuapi, Puerto Aysén, Cochrane o Villa O’Higgins comparten el uso cultural y tradicional de la leña húmeda.

La intendenta asegura que más allá del tema de los bonos, el problema de la región es cómo cambiar la matriz energética. “Tenemos un potencial hidroeléctrico para pequeñas centrales en muchas localidades, pero se requiere una modificación a la ley eléctrica”, dice.

En el intertanto, se intenta aplicar planes de descontaminación en otros sectores de la región, pues hasta el momento solo hay uno vigente en Coyhaique. Así, en Puerto Aysén se encuentran en la fase de toma de datos, mientras que en Cochrane cuentan con una planta móvil con la que pretenden certificar la condición en otras comunas pequeñas.

En los sectores rurales, que representan el 29% de la población de la región, la que suma 103 mil habitantes según el último censo, las personas tienen la posibilidad de salir a buscar leña a los campos y recoger desechos de los bosques.

Pero en los sitios más urbanos se dan casos extremos para tratar de capear las bajas temperaturas en la zona, que solo este fin de semana llegó a los -14.7 °C, en Balmaceda, por ejemplo. “La gente quema hasta plástico para calefaccionarse. Y me dicen que en Coyhaique queman ropa y zapatos viejos”, explica la intendenta.

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