Pascua Lama: la esperada protección de los glaciares chilenos

Postura de Fundación Terram frente a la contingencia ambiental.


El viernes pasado, el Primer Tribunal de Antofagasta aprobó la sanción de clausura definitiva del proyecto minero Pascua Lama, debido a cinco infracciones detectadas por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), de las cuales una referida al monitoreo de glaciares es la que determinó la decisión del Tribunal, mientras las otras siguen pendientes de revisión.

Desde sus inicios, el proyecto de la transnacional canadiense Barrick-Gold habría omitido información sobre la existencia de los glaciares que pretendía remover en sus obras para construir esta mina a rajo abierto que extraería cobre, oro y plata en la comuna de Alto del Carmen, provincia de Huasco, Región de Atacama. Situación que, más tarde, las mismas comunidades denunciarían.  En el año 2001, durante el gobierno de Ricardo Lagos, se aprobó el primer Estudio de Impacto Ambiental (EIA), con la condición de que existiera un Plan de Manejo de Glaciares (Resolución de Calificación Ambiental N°39/2001). Hoy, después de 18 años de procesos judiciales y administrativos, el Tribunal Ambiental de Antofagasta les dio la razón a las comunidades.

Desde Fundación Terram, observamos este hecho como un hito histórico en materia ambiental y un triunfo para las comunidades y organizaciones que durante todo este tiempo han denunciado las irregularidades del proyecto minero Pascua Lama, así como los daños irreparables que este ha generado sobre los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza.

También, dieciocho años han transcurrido desde que Chile dio inicio al Tratado sobre Integración y Complementación Minera -conocido como el Tratado Minero Binacional Chile-Argentina-, firmado en 1997 y que fijó el 2000 como el año de inicio a la minería transfronteriza; dando paso a la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental de Pascua Lama, con las condiciones de que existiera un plan de manejo de glaciares.

Este fallo, además de confirmar lo antes señalado, pone en cuestión la pertinencia y viabilidad del tratado minero binacional suscrito entre los presidentes Frei y Menem, pues el primer proyecto de carácter binacional (Pascua Lama), nunca alcanzó a operar y sus obras fueron paralizadas en septiembre de 2013.

Sin duda, este es un caso emblemático que nos permite observar que cada día que pasa se hace más necesaria y urgente una regulación que vele por el bienestar de los glaciares como fuente de vida, ya que estos se encuentran hasta el día de hoy sin reconocimiento y solo cuentan con algún grado de protección los que están dentro de las áreas protegidas que conforman el Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado (SNASPE). Todos sabemos la importancia de los glaciares como reserva de agua, también sabemos que son afectados fuertemente por la actividad minera que se desarrolla en la zona centro norte de Chile; y, si bien han existido iniciativas legales para la protección de glaciares, hasta ahora ningún gobierno se ha comprometido realmente con ponerlos bajo resguardo, ya que todos ellos se la han jugado por permitir el desarrollo de la actividad minera en las altas cordilleras, aunque esta destruya glaciares y contamine las fuentes de agua.

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