Los caminos de CCU para instalar su nueva planta de bebidas y cervezas en Paine

En la empresa insisten en que su plan de expansión está en Paine, pese al rechazo del proyecto por parte de la autoridad. Efectuar una reclamación a la Dirección Ejecutiva del SEA es una de las alternativas en análisis. Diario Financiero, 17 de julio 2014.


CCU no ha abandonado la intención de instalar en Paine su nueva planta de bebidas y cervezas. Así lo ratificó recientemente el gerente de la embotelladora de la firma, Francisco Diharasarri, quien declaró que pese al rechazo del proyecto por parte de la autoridad ambiental “estamos convencidos que eso va a salir por buen puerto y podremos aumentar capacidad”.

Añadió que dicha instalación es importante porque los aumentos de capacidad que están haciendo en Antofagasta y Temuco tienen que ser complementados con una nueva planta, “que hoy en día está pensada para hacerse en Paine”, precisó.

El holding de bebidas y alimentos del grupo Luksic y la internacional Heineken, fue notificado el 2 de julio de la decisión de la Comisión Evaluadora que rechazó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para esta iniciativa que demandará del orden de US$ 300 millones.

En la empresa no ven esta decisión como algo definitivo y ese es uno de los ejes que tendrían en consideración al preparar el camino que seguirán para tratar de sacar adelante esta iniciativa. “Tras la resolución de la autoridad, estamos abocados a analizar sus contenidos, evaluando todos los caminos pertinentes”, indicó la firma.

Los caminos

En dos semanas vence el plazo que CCU tiene para apelar el rechazo ante la dirección ejecutiva del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), que a su vez tiene 60 días para resolver.

La normativa establece que en ningún caso este recurso podría derivar en la aprobación de la DIA, pero sí le abriría dos flancos.

El primero, sería que se ratifique el rechazo y que la empresa opte por presentar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) -trámite que sería más costoso, requiere un tiempo no menor de elaboración e implicaría establecer medidas de compensación y/o mitigación-. Lo otro que podría suceder es que CCU defina una nueva ubicación y la tramite nuevamente con una DIA.

La reclamación ante el SEA debería tener como resultado que se ordene retrotraer la evaluación a una etapa previa a la votación del proyecto, lo que podría dar pie a la solicitud de nuevo Informe Consolidado de Solicitud de Aclaraciones, Rectificaciones y/o Ampliaciones (Icsara).

Este escenario le daría la posibilidad a CCU de presentar mejoras a los problemas que fueron planteados –y a los que eventualmente se añadirían- por parte de los distintos servicios y las comunidades.

En caso que la empresa decida no apelar a la dirección ejecutiva del organismo medio ambiental, podría insistir con el proyecto allí por el expediente del EIA o bien debería dar por cerrado el capítulo de Paine, localidad al sur de la capital, donde tienen un compromiso de compraventa de unas 50 hectáreas.

Además, en esta zona ya han comprado más de 50 derechos de agua de un total de 200 que necesitan para la operación planta.

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