Proyecto de nuevo puente en Valdivia detiene indefinidamente su proceso de tramitación ambiental

Al igual que el Cau Cau, este viaducto ya cuenta con polémicos errores, uno de los cuales obligó a modificar por completo su diseño original. Fuente: El Mercurio. 25 julio de 2018.


Pese a que tiene un diseño definitivo y presupuesto asignado, el futuro segundo puente hacia Isla Teja en Valdivia, el Cochrane-Los Pelúes, será sometido a una pausa indefinida en su tramitación ambiental, luego de que ayer fuera retirado del Sistema de Evaluación ambiental (SEA), dada la ausencia de diversos estudios técnicos necesarios para autorizar su construcción.

Muy escueto, el intendente de Los Ríos, César Asenjo, aseguró que el proyecto «no se baja», ya que el compromiso sigue siendo «avanzar en los proyectos de conectividad», y precisó que la decisión de no seguir con la Evaluación ambiental en curso se basa «en adecuaciones a la adenda». Dicha explicación dista de otras versiones de gobierno, que indican que el proyecto de puente Cochrane-Los Pelúes «carece de estudios técnicos importantes, que simplemente no se hicieron».

El alcalde Omar Sabat (IND pro UDI) dijo que la decisión «responde más bien a criterios técnicos» y que «la conectividad y el funcionamiento de los puentes es esencial para el desarrollo de Valdivia, así que lo que esperamos es que esto sea parte del proceso y que se siga hacia adelante».

Más duro se mostró el presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos, Roberto Paredes, quien calificó lo ocurrido como «una vergüenza». «No es posible que los gobiernos nos sigan mintiendo, a nosotros como comunidad, y nadie haga nada. (…) Durante meses nos dijeron que todo iba bien, pero al final no era así», sostuvo.

El presidente del Consejo de Desarrollo de la Costa, Patricio Alarcón, afirmó que «es oportuno pedirles a las autoridades que transparenten toda la información respecto a estos procesos, y eso significa retomar las reuniones que se hacían con la comunidad sobre los proyectos de puentes en curso».

En mayo pasado, el estudio de impacto ambiental de este viaducto ingresó al SEA luego de 18 meses de recopilación de antecedentes, que incluyó un fallido primer diseño que fue anulado por el anterior gobierno en agosto de 2016, al considerar excesivos los US$ 45,7 millones que implicaba su edificación atirantada.

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