Asiva determinó la existencia de 9 gases fugitivos antes de casos de intoxicación

Foto: Archivo Terram.

El estudio de la Asociación Gremial de lndustrias de la Quinta Región (Asiva) concluyó dos meses antes del primer episodio de contaminación ocurrido en Quintero y Puchuncaví. Recién el 21 de agosto, cuando se produjo el primer evento, llegó a manos de la Seremi de Medio Ambiente. Fuente: El Mercurio de Valparaíso. 30 septiembre de 2018.


En junio de este año, dos meses antes del primer episodio de contaminación e intoxicación por gases volátiles ocurrido el 21 de agosto en Quintero-Puchuncaví y que acarreó posteriormente más incidentes de contaminación que han afectado a más a mil personas, la Asociación Gremial de lndustrias de la Quinta Región (Asiva) concluyó un estudio de diagnóstico sobre olores y gases volátiles que da cuenta de la existencia de nueve emisiones fugitivas en la bahía.

Los componentes identificados en el análisis denominado «Estudio diagnóstico de emisiones de olores y gases en la zona industrial de la bahía de Quintero Puchuncaví», al cual pudo acceder este Diario, son: el terbutil mercaptano, sulfuro de hidrógeno, sulfhidrato de sodio, dimetil sulfuro, fenol, dióxido de azufre, benceno, metil terbutil éter y tolueno.

De estos componentes, el informe da a conocer que el único que se mide en la red de monitoreo presente en la zona es el dióxido de azufre. «Para las restantes 8 especies no se realizan mediciones», aclaró.

En este sentido el estudio hace recomendaciones para mejorar las mediciones en donde se recomienda incluir la cromatografía, realizar toma de muestras continuas y agrupar los compuestos por «orgánicos volátiles con o sin azufre», entre otras.

Estudio

Según especifica el mismo documento, de 37 páginas, el estudio fue encargado por el Comité Territorial de la Bahía Quintero Puchuncaví, que es integrante de Asiva y está compuesto por las empresas Aes Gener, Catamutun, Codelco, Enap, Enel, Esval, Gasmar, GNL Quintero, Melón, Oxiquim y Puerto Ventanas.

El informe es un documento público, integrado a la carpeta que abrió el Poder Judicial tras las querellas interpuestas después de los primeros episodios y la elaboración del mismo estuvo a cargo del «Departamento Ambiental de Comercial y Asesora internacional SAGU». Según precisa el escrito, surgió para dar respuesta a «una serie de quejas o denuncias de olores molestos ocurridos durante el presente año en las localidades de Las Ventanas y La Greda (Puchuncavi).

De acuerdo al registro de la Oficina de Protección Civil y Emergencia de la Municipalidad de Puchuncaví, precisa el estudio, «se ha observado un incremento relativo en la proporción de quejas asociadas a olores de origen desconocido respecto de los años 2016 y 2015». Reconocen que «algunos factores típicos que complejizan la identificación inequívoca de fuentes de olor molesto obedecen ala naturaleza fugaz de los episodios de olor, cambios en la velocidad y dirección del viento».

A raíz de esta situación se analizó a cada una de las empresas que componen el Comité Territorial de la Bahía de Quintero – Puchuncaví y se identificó 9 compuestos que inciden, de menor o mayor forma, en los olores que son percibidos por la comunidad.

Compuestos

El primer compuesto señalado en el estudio es el terbutil mercaptano que tiene un olor desagradable y que presenta, de acuerdo al análisis, «el umbral de olor más bajo de todas las especies». Este elemento, dice el estudio, «puede ser el caso de emisiones fugitivas desde las islas de carga de camiones (…) de Gasmar y Oxiquim».

El sulfuro de hidrógeno, en tanto, que tiene un olor a huevo podrido, es descrito como una especie «con el segundo umbral más bajo». El diagnóstico precisa que «en este trabajo se justifica su presencia en el listado debido a las concentraciones altas que presentan típicamente en plantas de tratamiento».

El sulfidrato de sodio, que también tiene olor a huevo podrido, es catalogado, al igual que el terbutil mercaptano, en un umbral bajo de olor. Mientras, el dimedl sulfuro que presenta olor a rábano o repollo en descomposición, según el análisis, «es el odorante principal adicionado al GIP (Gas Licuado de Petróleo) tanto por Gasmar como por Oxiquim».Agregan que el fenol (con olor dulce y medicinal) «es la última de las especie categorizadas que presenta una concentración umbral de olor baja».

El dióxido de azufre, que se describe en el estudio como un olor irritante, asfixiante y sofocante, «es un gas pesado en relación al aire. Como se ha señalado en este documento su inhalación es extremadamente tóxica. Además puede irritar los ojos y membranas mucosas. Esta especie presenta una concentración umbral de olor más alta comparado con los compuestos azufrados reducidos anteriormente mencionados».

En relación a los compuestos orgánicos volátiles benceno, metil terbutil éter y tolueno «presentan la menor actividad de olor del grupo de especies odorantes identificadas. Su inactividad atmosférica con el radical OH permite establecer algunas diferenciaciones respecto de su impacto», indica el informe.

Medio Ambiente

La Seremi de Medio Ambiente, Victoria Gazmuri, recibió el estudio el 21 de agosto por correo electrónico y el 29 del mismo mes fue entregada la información de forma oficial.

«El problema de los olores en Quintero y Puchuncaví data de hace varios años, no es algo de ahora. De hecho, ya en mayo hubo un par de episodios y fue por eso que supimos de la existencia del estudio que estaba haciendo Asiva y se lo pedimos formalmente», aclaró la autoridad.

Sobre la información que muestra la investigación, Gazmuri acotó que «en este estudio se detectan algunos compuestos que tienen y provocan más olor que otros, y es por eso que en el fondo es necesario ir avanzando en la medición de estos compuestos».

Sobre su realización la seremi aclaró que «en agosto del 2017 Asiva nos puso en conocimiento como Seremi de que ellos iban a hacer un estudio, el tema es que sólo supimos los resultados el 21 de agosto por mail y posteriormente entra por la oficina de partes».

Conocido el documento, dijo la seremi, fue enviado de forma inmediata a la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), a los ministerios de Salud y Medio Ambiente, y a los municipios.

Esto, agregó, porque «podía servir como antecedente tener un estudio como éste en nuestro poder. En este estudio se menciona que hay algunas fuentes de olor, de hidrocarburo, y justamente tiene coincidencia con las mediciones que se hicieron desde un principio».

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