Editorial: Hasta cuándo la falta de precaución ante la industria salmonera

Postura de Fundación Terram frente la contingencia ambiental.


Los escapes de peces desde los centros de cultivo son unos de los incidentes más comunes que ocurren en la producción  de salmones. Sumados a los escapes sucedidos en el año 2017, en julio de 2018 presenciamos uno de fuga masiva más impactantes de los últimos años: desde el centro de engorda Punta Redonda de Marine Harvest, en la comuna de Calbuco, se fugaron  más de 650 mil ejemplares, después que una tormenta de viento y gran oleaje rompiera la balsa jaula que los contenía. La empresa no logró recapturar el mínimo de peces escapados en el período de un mes, tal como exige la Ley General de Pesca y Acuicultura, es decir, un 10%. Ante ello, la empresa solicitó la ampliación del plazo, pero tampoco consiguió recapturar el mínimo requerido, dejándolos en una situación de fragilidad, pues actualmente arriesgan la caducidad de la concesión.

Hace unos días, conocimos la información de que esta situación se volvió a repetir en la Región de Los Lagos; esta vez, se produjeron dos fugas desde dos instalaciones pertenecientes a la misma empresa, en igual período. La primera, se produjo desde el centro de cultivo Tubildad de la empresa Ventisqueros, ubicado en la comuna de Quemchi, en Chiloé, y luego la otra fue desde un centro de acopio de la misma firma, en Puerto Montt.

Hasta el momento, no se conoce a ciencia cierta la cantidad ni la especie de peces escapados, tampoco la causa exacta del incidente que lo causó; además, la empresa no dio previo aviso al Servicio Nacional de Pesca (SERNAPESCA) del suceso y la entidad fiscalizadora se percató de este hecho durante una visita al centro, de lo contrario, desconocemos si lo hubiese informado.

Desde Fundación Terram, nos surgen muchas inquietudes al respecto sobre este tema. En primer lugar, ¿cuál fue la causa que le dio origen a este “accidente”? ¿Por qué Ventisqueros no reportó este evento como lo mandata la respectiva normativa?; tras los incidentes de los años anteriores,  ¿todavía no sacamos nada en limpio? ¿Qué se espera para comenzar a investigar  más fuertemente a este sector  industrial que demuestra no tener todavía la capacidad de autorregularse, pero sí tiene una alta capacidad de crecimiento comercial y territorial?

Nos  preocupa la escasa  capacidad de fiscalización que posee el Estado, ya sea porque no cuenta con los recursos necesarios, la voluntad política suficiente o porque simplemente no le parece oportuno echar el guante a un sector, que si bien le da una alta rentabilidad al país, sus impactos socioambientales dejan mucho que desear.

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