Descarbonización: un saludo a la bandera para las Zonas de Sacrificio

Columna de Hernán Ramírez, investigador asociado de Fundación Terram. Fuente: Radio U. de Chile, 28 de mayo de 2019.


En enero del 2018 las empresas generadoras de electricidad AES Gener, ENEL, ENGIE y Colbún se comprometieron a entregar al gobierno un calendario de cierres voluntario para sus termoeléctricas a carbón, con el fin de demostrar sus esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto de invernadero: a casi un año y medio desde dicho anuncio, las comunidades de las “Zonas de Sacrificio” en Tocopilla, Mejillones, Huasco, Quintero-Puchuncaví y Coronel siguen a la espera para conocer el destino que les depara.

Según información trascendida, las empresas generadoras habrían finalmente entregado a la ministra de energía un cronograma voluntario que implica el cierre de 8 unidades a carbón, de las 28 existentes durante los próximos 10 años. El cronograma voluntario entregado por la empresas contemplaría su disposición a reducir en 1000 MW su capacidad instalada al 2029, lo que implicaría una reducción del 20% respecto a la potencia instalada a mayo del 2019,  según lo informa  la comisión Nacional de Energía.

Sin embargo, en Chile siguen ingresando a operación nuevas centrales a carbón. Tal es el caso de la “Termoeléctrica Infraestructura Energética Mejillones”, la mayor central termoeléctrica a carbón construido en el país, perteneciente a la empresa francesa ENGIE, la cual durante el presente mes de mayo fue autorizada a entrar en operaciones, sumando 375 MW al sistema eléctrico nacional.

Las centrales termoeléctricas a carbón son las principales responsables de la condición de saturación del aire de Quintero-Puchuncaví, Tocopilla, Coronel y Huasco, lugares conocidos nacional e internacionalmente como “Zonas de Sacrificio” debido a los altos niveles de contaminación a los que han sido expuestos sus habitantes, siendo evidentemente vulnerados  sus derechos.
Por su parte el presidente Piñera en su intervención en la 73° Asamblea General de la ONU (27 septiembre 2018) fijó las prioridades en temas de medio ambiente y derechos humanos de su administración, señalando: “(…) ratificamos un compromiso con nuestros compatriotas para cambiar la historia de esas dos localidades y de muchas otras, haciéndonos cargo de una solución definitiva, que nos permita proteger mejor la calidad y la sanidad del agua, del aire y del suelo (…) Con los mejores estándares tecnológicos disponibles, con normas extraordinarias en materia de emisión de las empresas contaminantes, y un plan completo de descontaminación, que nos va a permitir terminar con estas situaciones y lograr una solución definitiva que termine con lo que en nuestro país se ha denominado “zonas de sacrificio”.

A pesar de lo comprometido en el mensaje presidencial, la norma nacional que regula las emisiones de las centrales termoeléctricas a carbón (DS13/2011) posee bajísimas exigencias ambientales, permitiendo emitir hasta siete veces más contaminantes que lo autorizado en los países de donde provienen estas transnacionales (EEUU, Francia e Italia), evidenciando la discriminación y la vulneración de derechos a las que siguen siendo sometidos los habitantes de las “Zonas de Sacrificio”.

El Ministerio de Medio Ambiente, a pesar de ser emplazado en reiteradas ocasiones para igualar la norma con los estándares internacionales, sigue haciendo oídos sordos y desconociendo la normativa vigente que le obligaba a iniciar este proceso de revisión durante el año 2016.

Y para qué vamos a hablar del Plan de descontaminación de Puchuncaví-Quintero, que si bien se puede considerar ,mejor que el del año 1992, aún está muy lejos de lo que esperaba los habitantes de la zona, pues en ninguna caso lograra terminar con la contaminación de esta Zona de Sacrificio.

En vísperas de la COP 25 se requieren medidas concretas e inmediatas, con el fin de dar inicio al cierre de centrales termoeléctricas a carbón, de manera que el gobierno cumpla con su compromiso de terminar con la dramática situación que viven los habitantes de nuestras Zonas de Sacrificio, mostrando a nivel internacional un compromiso concreto con la lucha contra el cambio climático.

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