Estudio de expertos noruegos detecta niveles sobre mil de COVs en Concón

El informe final del Instituto Noruego de Investigación del Aire (Nilu) concluye que en Quintero y Puchuncaví los índices están bajo la norma internacional. Fuente: El Mercurio de Valparaíso, 17 de julio de 2019.


El 5 de noviembre del año pasado -a más de dos meses de ocurrida la primera intoxicación masiva en Quintero y Puchuncaví por la posible emanación de Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs)-, la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, informó sobre un convenio con el Instituto Noruego de Investigación del Aire (Nilu) para la confección de una huella digital (finger print) de este tipo de contaminantes en la bahía de Quintero.

Los resultados preliminares del análisis fueron dados a conocer por el ministerio el 15 de marzo de este año. Dicho informe descartó la existencia de niveles peligrosos de este tipo de contaminante en el aire de Quintero y Puchuncaví, situación que es ratificada – en parte- en el documento final elaborado por los expertos internacionales y al cual tuvo acceso este diario.

Allí se establece que en Concón se detectó una presencia de COVs sobre los mil microgramo por metro cúbico.

El escrito de 112 páginas precisa que los especialistas europeos identificaron en esta comuna un fuerte el olor a hidrocarburos. Sin embargo, en Chile no hay cómo comparar estos indicadores porque no hay normativa de este compuesto.

Impacto en Concón

Pese a que existe una baja concentración de compuestos orgánicos volátiles en la zona estudiada, el informe de los noruegos deja claro que en Concón la incidencia de COVs es mayor.

El estudio precisa que en Quintero y Puchuncaví el «Nilu no pudo identificar plumas que salieran del sector más al norte del área industrial, lo que significa que Aes Gener, Cementos Melón y Codelco Ventanas no están contribuyendo considerablemente a las emisiones COV fugitivas próximas al suelo».

No obstante, en Concón detectaron una situación distinta. «La intensidad de la fuente de Refinería (Enap) tiene un impacto mayor en el área residencial cercana, incluso durante el verano. La suma de los 14 hidrocarburos llegó hasta 325 ug/m3 durante la noche y en condiciones de baja velocidad del viento», afirma el estudio.

Subraya que «estas situaciones eran bastante locales (varían de una calle a otra) y cambiaban rápidamente durante la noche, pero las plumas podían ser percibidas debido a un fuerte olor a hidrocarburos. Las concentraciones máximas de COV llegaron hasta 2.000 ug/m3 (2 mg/m3) en una vivienda.

Informe final

Respecto de la situación en la bahía de Quintero, el informe final del Nilu detalla varios puntos de observación y afirma que al evaluar los resultados de cuatro compuestos (metilcloroformo, nitrobenceno, isobutano y tolueno), los resultados de las mediciones muestran «concentraciones mucho más bajas y se concluyó que las mediciones anteriores se realizaron con un error significativo en la calibración».

En este sentido, precisa el estudio, «la concentración promedio de benceno ambiental fue de 1,0 ug/m3 (microgramo por metro cúbico) en áreas industriales y de 0,3 ug/m3 en áreas residenciales de referencia, ambas más bajas que los valores máximos fijados internacionalmente. Los principales compuestos emitidos desde las áreas industriales son los hidrocarburos ligeros, que se detectaron en bajos niveles de concentración».

Además, las mediciones de metilcloroformo arrojaron «niveles menores a 2 ppt (porte por millón de millones), varios millones de veces más bajos que las concentraciones comentadas», mientras; el compuesto nitrobenceno, no fue detectado en ninguna muestra que tenía un límite detección de 100 ppt.

Las bajas concentraciones se mantuvieron también en los compuestos: isobuteno, tolueno y ácido sulfhídrico (H2S), que fueron algunos de los químicos que dio a conocer el Colegio Médico en un informe emitido después de los episodios contaminantes en Quintero y Puchuncaví.

Mientras, en relación a la presencia de los COVs en el área industrial, el estudio arrojó bajas concentraciones. En Quintero y Puchuncaví, afirma el escrito, «la suma de los 14 hidrocarburos medidos fue inferior a 25 ug/m3 en las áreas de fondo y los niveles se elevaron a unos 200 ug/m3 durante los episodios en que el equipo de muestreo podía percibir olor a hidrocarburos».

Como antecedente del «finger print» los expertos dieron a conocer que «las emisiones de COV en las áreas industriales se deben principalmente a la evaporación de los productos derivados de petróleo y el gas» e indican que «las concentraciones de hidrocarburos obtenidas, dividida por la concentración de acetileno, constituye una herramienta útil para evaluar si las emisiones de las áreas industriales influyen directamente en el aire de las áreas residenciales».

Como recomendaciones, el organismo propone implementar un plan de monitoreo de COVs en la región para tener una estimación del correcto nivel de los contaminantes en el aire. Esto, porque las mediciones del estudio no se hicieron con las peores condiciones meteorológicas.

Además, plantea «la necesidad de implementar un laboratorio de alta especificidad, que permita monitorear estas y similares emisiones, a fin de disponer de alertas tempranas para proteger la salud de la población».

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