Reintroducir guanacos en la RM: el plan maestro de investigadores para salvar al bosque nativo

La idea se basa en que la especie funciona como un 'jardinero natural'. Esparcen semillas, generan zonas de abono y podan los árboles. Planean una población reproductiva inicial de 7 de ellos en el Cajón del Maipo. Fuente: Publimetro, 25 de julio de 2019.


Son muchos los expertos que le buscan la vuelta a como revertir el cambio climático, la deforestación y sequía de la zona central a punta de cambios regulatorios y planes de descarbonización. Otros, en cambio, apuestan por soluciones menos obvias, como, por ejemplo, reintroducir los emblemáticos guanacos a la zona central de Chile. Pese a lo que se pueda pensar, la idea de investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) de la Universidad de Chile no se trata de un proyecto para la conservación del animal, sino sobre cómo éste puede salvar el bosque nativo de la zona central del país. Matías Guerrero, coordinador del proyecto, junto a la investigadora estadounidense Meredith Root-Bernstein, se plantearon hace seis años una hipótesis: sabían que los espinos, especie endémica, al podarse y adquirir una forma de copa, generaban una serie de hechos virtuosos que aceleraban la conservación del bosque nativo. De ahí, entonces, pensaron que lo mejor era echar mano a una especie nativa que acelerara el proceso.

Jardineros naturales

‘El único que lo hace es el guanaco, porque es el único animal nativo capaz de ‘ramonear’ en estas zonas. Ya no está presente porque fue extinguido producto de la sobreexplotación del ser humano desde tiempos de la colonia, pero pensamos en que podía volver a traerse’, recuerda Guerrero, quien dice que esta especie es considerada un ‘jardinero natural del ecosistema’. Lo cierto es que consiguieron reintroducir al primer guanaco en julio de 2017 y el otro en febrero de 2018, ambos en un perímetro controlado del Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas, del Cajón del Maipo. ‘Una de las hipótesis que queríamos comprobar es que el guanaco se sabe mover, se siente cómodo en el bosque. Fue criticado que el guanaco no es del bosque, que no es su hábitat, sino que es de otro tipo de zonas.

Pero nosotros pudimos comprobamos que sí’, dice el magíster en ciencias biológicas. En efecto, distintos vestigios dan cuenta de que el guanaco floreció hace siglos en la zona central, especialmente en la Región Metropolitana. Incluso fue pieza importante de las culturas indígenas que lo semidomesticaron en la zona. Eso, hasta que llegó la época de la Colonia, que lo cazaron, y con ellos, los perros, que los depredaron sin contemplaciones. Para bien de los investigadores, a un año del experimento en plena naturaleza, las conclusiones son más que positivas. ‘Comprobamos efectivamente que es un animal de bosque esclerófilo.

Posee alimento a diestra y siniestra y no devora perjudicialmente. De hecho, constatamos que genera caminos y no come a tontas y a locas, sólo al rededor de esos senderos’. En efecto, tal y como pronosticaron, los guanacos en un año causaron efectos positivos en los espinos, además de generar defecaderos con una germinación de brotes de estos mismos, acompañados de paños de polvo ideales para la generación de arbustos, según cuenta el experto. Por lo mismo, el plan ahora es más ambicioso. Luego de la pequeña muestra, ahora quieren integrar toda una nueva población de guanacos en plena Región Metropolitana. Para eso ya consiguieron cinco animales más -un macho y cuatro hembras- gracias a un criadero en Villarrica, aunque están a la espera de conseguir fondos para su traslado y las respectivas instalaciones de seguridad y sanitarias en el Cajón del Maipo. ‘Nos tienen los guanacos guardados pero estamos sujetos a financiamiento que no tenemos.

Estos proyectos requieren de una inversión suficiente y creemos necesitar de unos 4 millones para trasladar los guanacos y asegurar los aspectos de seguridad y sanitarios para ellos’, explica Guerrero. De conseguirlo, el equipo implantará una nueva manada de guanacos jóvenes, ideales para la proliferación de chulengos, las crías de la especie. ‘A futuro, nuestro anhelo es generar áreas de reintroducción en toda el área central, para seguir con el estudio de la relación entre el guanaco y la conservación del bosque esclerófilo’, cierra el equipo.

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