Megasequía tensiona producción de agua potable para un millón cien mil personas

Otras 60 mil familias viven en zonas urbanas y periurbanas sin suministro formal. En la Asociación Chilena de Municipalidades afirman que la falta de agua la sufre un tercio de las comunas. Fuente: El Mercurio, 12 de agosto de 2019.


‘Acá uno lava la ropa solo cuando tiene agua. Somos un comité de agua potable rural, pero no tenemos agua. En verano sacamos de los canales de regadío —aunque está prohibido— y le agregamos cloro. No tenemos opción’, dice Asunción Venegas, en Carrizal, sector rural de la comuna de San Javier, en la Región del Maule.

La cruda sequía, efecto del cambio climático, impide la recuperación de pozos que se están secando, según reportan alcaldes desde Arica y Parinacota al Biobío, donde más de un millón cien mil personas se abastecen de agua para el consumo en pozos de sus predios o estanques de sistemas de Agua Potable Rural (APR). Estos últimos están compuestos por un pozo profundo y una red de cañerías que distribuye agua hasta arranques domiciliarios. Las regiones con más casos revelados son Coquimbo y Maule.

‘En pleno invierno estamos repartiendo agua porque la que tienen no es potable o los pozos no dan abasto’, cuenta Hugo Gebrier, alcalde de San Carlos, en Ñuble, mientras su par de Santa Bárbara, Daniel Salamanca, agrega que tienen aljibes abasteciendo APR, que debieran producir su propia agua.

Una situación impensada, en la que los residentes de zonas rurales son los más golpeados por la megasequía que ubica a Chile en el 18° lugar de estrés hídrico en el mapa global de riesgo del agua del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), publicado recientemente.

Dos regiones, Coquimbo y Valparaíso, tienen ya decreto de emergencia agrícola, y el Ministerio de Obras Públicas analiza nuevas solicitudes.

‘En Coquimbo hay una sequía brutal. Los embalses están con harta agua, pero en el secano, donde viven los crianceros, se ha generado una desnutrición gigante del ganado’, con animales muertos, afirma el director nacional del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), Carlos Recondo. Una triste escena que se repite en la vecina Valparaíso.

Agua para consumo

Y hay otras 400 mil familias en el país —una estimación a partir de datos del último censo, advierte el subsecretario de Obras Públicas (MOP), Lucas Palacios— que viven ‘sin acceso a un sistema formal de abastecimiento de agua potable’.

Baja densidad poblacional y alta dispersión los hacen poco atractivos para empresas sanitarias, lo que hace que se multipliquen los APR. Incluso hay municipios que abastecen sus zonas urbanas con este sistema, la mayoría en regiones extremas.

‘Hay muchos sectores rurales sin agua potable. Los APR ya no tienen capacidad’, dice Bernardo Vásquez, alcalde de Pelarco y presidente de la Asociación de Municipalidades de Maule, quien afirma que el próximo verano puede ser ‘terrible’.

Su par en O’Higgins, José Miguel Urrutia, alcalde de Machalí, advierte de otro tema igual de complejo: ‘La contaminación de las napas con aguas servidas domiciliarias’ que se filtran desde los pozos negros.

Solo el 20% de las casas abastecidas de APR cuentan con alcantarillado, mientras cerca de 1,4 millones de personas usan pozos negros. ‘Hay comunas donde la gente no encuentra dónde hacer más pozos negros. Pedimos un catastro de comunas sin alcantarillado, especialmente donde hay APR y cuáles son sus efectos’, dice Urrutia.

En el país hay 39 comunas con decretos de escasez hídrica y se analizan más, dice Palacios, lo que confirma el impacto del cambio climático en la disponibilidad de agua.

Esto impone nuevos retos al MOP, que debe ‘incorporar en sus diseños un análisis más extenso de la hidrología o proyecciones de crecimiento de población, para que los sistemas sean más resilientes’, explica Álvaro Sola, subdirector de Agua Potable Rural de esa cartera.

De 305 proyectos de APR en ejecución, la mayor parte es para ampliar o mejorar la capacidad de uno existente. ‘El sistema no da abasto para el crecimiento endógeno de algunas zonas’, dice Palacios, un factor que se suma a la falta de agua.

Aunque a veces los retos son mayores. ‘Si no hay fuentes de agua, no se puede hacer magia y hay que traer de otros lados’, dice Sola para explicar la incorporación de camiones aljibe al abastecimiento, no para una emergencia, sino en el diseño.

Como en Chanavayita, Arica, que produce agua desde una planta desaladora y abastece a otros dos APR mediante aljibes cada dos días. ‘Tenemos que acostumbrarnos. Queremos que vayan solucionando su desabastecimiento’, dice Sola.


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Etiquetas: Destacado escasez hidrica sequia

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