COP25: territorios abandonados o acción climática ahora

Opinión de Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, sobre el liderazgo de Chile en la COP25. Fuente: La Mirada Semanal, 3 de octubre de 2019.


La COP25, es la reunión número 25 de la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), en la cual Chile podría tener un rol destacado, por ser el país anfitrión. Sin embargo, más allá del evento que se realizará en Santiago durante las dos primeras semanas de diciembre, para que éste no sea un encuentro más y pase a la historia de las COPs como una reunión relevante es importante lograr acuerdos.

El éxito de estas reuniones se mide por los acuerdos alcanzados, los cuales requieren de mucho esfuerzo y capacidad de liderazgo del país que tiene la presidencia de la COP. Pues si bien existe una agenda de trabajo ya establecida, que se enmarca dentro de un largo proceso de negociaciones climáticas, el país que ostenta la presidencia de la COP tiene la oportunidad de dejar en la agenda climática mundial un sello. Entonces cabe preguntarse ¿cuál será el sello de Chile? ¿Cuáles son los temas a los que se quiere dar relevancia? Pues bien, hasta ahora aquello no está nada claro, al menos para la opinión pública nacional.

El gobierno del presidente Piñera en un comienzo anunció que esta sería la Blue COP o COP de los océanos, indicando con ello que este sería su sello. Para lo cual trabajaría en relevar el rol de los mares en relación al cambio climático, dando así un impulso a este tema para que en un futuro cercano se incorpore en las negociaciones climáticas. Con posterioridad el gobierno señaló que esta sería la COP de la ambición, haciendo referencia a que el rol de Chile seria constituir un liderazgo para que las partes (países miembros de la CMNUCC y suscriptores del Acuerdo de París), aumentaran su compromiso en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), así como en la adopción de medidas Adaptación. Para ello se anunció que nuestro país presentaría en forma adelantada, durante la COP25, la actualización de su plan Nacional de Acción o NDC (contribución nacional determinada). También el gobierno ha señalado en reiteradas ocasiones que está comprometido con la Acción Climática, esto es con promover acciones nacionales e internacionales que nos permitan por un parte reducir las emisiones de GEI y por otra paliar los efectos del cambio climático.

Sin embargo, a casi dos meses de que comience este evento, en definitiva, pareciera no estar claro el sello que el gobierno de Chile quiere darle a esta COP. Pues si bien el presidente Piñera hizo referencia a estos temas en el discurso que pronunció hace unos días durante la realización de la Asamblea General de Naciones Unidas, no hubo anuncios concretos con plazos y financiamiento sobre lo que Chile iba a impulsar en su territorio.

Probablemente lo más importante de los anuncios efectuados por Piñera fue la creación de la Alianza por la Ambición Climática, en la cual 59 estados manifestaron su intención de comprometerse con un plan de acciones reforzado, esto es actualizar sus NDC para el año 2020 y 66 países se comprometieron para alcanzar la carbono neutralidad al año 2050. Pero la creación de una alianza de este tipo sigue siendo un anuncio que no tiene un correlato en la agenda nacional y tampoco resulta muy novedoso a nivel internacional, pues los países que presentaron sus NDC el 2015 deben actualizarlas a marzo del 2020, según lo establecido en el Acuerdo de Paris.

Es que para dejar un sello o establecer un liderazgo climático, no solo son importantes las palabras, se requiere vincular los compromisos internacionales con un plan de trabajo nacional que se haga cargo de los problemas asociados a los efectos del cambio climático que existen en un territorio determinado y tenga el financiamiento adecuado para su implementación.

Por eso más allá de los discursos y las frases con información científica, muchas personas queremos saber realmente cuales son los compromisos que el gobierno de Chile está dispuesto a asumir en materia internacional y nacional en relación a cambio climático. En ese sentido resulta clave conocer, aunque sea de forma preliminar, el contenido de la NDC actualizada en la cual se deberían establecer las acciones que nuestro país está dispuesto implementar a partir del año 2026 o sea en 6 años más. Si bien para la implementación de algunas medidas el año 2026 puede parecer razonable, para otras acciones parece ser muy lejano.

En la actualidad existen en Chile temas urgentes que deben ser abordados ahora, no en 6 años más.  Sin embargo, todo hace suponer que estos no entrarán en esta agenda climática de mediano plazo y que tampoco existirá un plan de acción nacional para abordarlos con la urgencia que se requiere, más bien quedarán abandonados a su suerte.

Es evidente que afrontar el drama de las Zonas de Sacrificio no puede esperar hasta el 2026, tampoco pueden seguir esperando las ciudades que presentan altos índices de contaminación atmosférica en el sur de Chile, lo mismo pasa con aquellas comunas que han sido declaradas zona de emergencia agrícola o de catástrofe como la región de Valparaíso. Tampoco podemos seguir esperando tener una ley de protección de glaciares mientras en ellos la actividad minera sigue haciendo de las suyas.

En Chile los efectos del cambio climático se están sintiendo cada vez con más fuerza, por eso más que discursos necesitamos una agenda nacional de acción climática que asuma compromisos y cuente con un adecuado financiamiento para su implementación. Estas problemáticas no pueden seguir siendo un territorio de nadie. El presidente aún tiene la oportunidad de poner un sello a esta COP, asumiendo una agenda de trabajo con compromisos nacionales de rápida implementación, eso es Acción Climática ahora

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