El estudio del gobierno que ve factible adelantar descarbonización

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Planificación energética de largo plazo (PELP) que elabora el Ministerio de Energía, modela escenarios en base a una serie de supuestos. En esta versión anticipa tres casos: llegar al 70% de ERNC en 2023, al 75% en 2030 y adelantar en siete años el cierre de las centrales a carbón. Fuente: La Tercera, 7 de diciembre de 2019.


Adelantar el retiro total de las centrales a carbón en el país, planificado para 2040, ha sido uno de los objetivos del Ministerio de Energía, que encabeza Juan Carlos Jobet, desde hace algunas semanas. Aunque las gestiones se han visto interrumpidas desde el estallido social, la reciente actualización de la Planificación Energética de Largo Plazo (PELP), da señales de que las condiciones para que esto finalmente ocurra algunos años antes de lo presupuestado, es totalmente factible.

PULSO accedió a los detalles de este estudio, que tiene por objetivo desarrollar distintos escenarios energéticos de desarrollo de la generación y el consumo del país en un horizonte de al menos 30 años. Este considera el modelamiento de cinco escenarios energéticos que se construyen mediante el cruce de tendencias de seis factores.“Estos escenarios energéticos, así como aquellos que sean definidos en futuros procesos, se construyen en un ambiente participativo tal que sean representativos y estén alineados con la política energética nacional, también construida en base a un proceso participativo”, detallan desde el ministerio de Energía.

“De acuerdo a lo establecido en la Ley Eléctrica, los resultados del ejercicio de actualización son el principal insumo para el proceso de expansión de la transmisión que lleva a cabo la Comisión Nacional de Energía, el cual determina las obras de transmisión eléctrica necesarias para los próximos 20 años que nos permitirán tener un mercado eléctrico competitivo, sustentable y económicamente eficiente”, señala el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet.

Renovables podrían suplir el 70% de la demanda eléctrica en dos años

El estudio proyecta que al año 2022 se podría alcanzar el 70% de generación renovable, aunque este escenario depende principalmente de un factor que en los últimos años ha sido crítico: las lluvias, sobre todo en la zona centrl sur.
“Esto depende por supuesto de las condiciones hidrológicas que se vayan dando, esto es, nivel de lluvias y deshielos que inciden en la participación hidroeléctrica, pues mientras más secos son los años, menor generación renovable podemos alcanzar por este concepto”, aseguran desde el Ministerio de Energía.

Al año 2030, en tanto, se proyecta en cualquier escenario que la participación de renovables se empine al 85%.
“Se prevé una participación renovable por sobre el 75% para todos los escenarios de planificación energética e hidrologías secas y al año 2050 podríamos incluso alcanzar valores por sobre el 95%, si se dan condiciones propicias para el desarrollo eficiente de centrales renovables que aporten flexibilidad, lo que va en línea con la meta de carbono neutralidad”, asegura el reporte.

Esto cobra relevancia si se tiene en cuenta que hace solo cuatro años, la agenda Energía 2050, que desarrolló el exministro Máximo Pacheco, pronosticaba que las energías renovables podían llegar a constituir el 60% de la producción de electricidad en el año 2035, y al menos un 70% para el año 2050.

Anticipar el cierre de todas las centrales a carbón en siete años

Respecto a descarbonización, se presentó un escenario con tres tendencias: dos de ellas con retiro total a 2040 y otra con retiro anticipado a 2033. En base a estos modelamientos, se concluye que, si se dan determinados avances, como por ejemplo en transmisión, adelantar este plan en siete años es totalmente factible.

Se trata de algo en lo que el gobierno viene trabajando con algunas empresas. La idea es que se pueda avanzar todavía más rápido. Incluso, algunas empresas como AES Gener han manifestado su venia con que esto ocurra.
En materia de inversión, se añade que los distintos escenarios de planificación energética reflejan inversiones que fluctúan entre US$25 mil y US$65 mil millones.

“Se espera una importante inserción de energía eólica previo al año 2025, explicado en gran parte por los proyectos comprometidos en las licitaciones de suministro eléctricos para clientes regulados, cuyos contratos comiencen a hacerse efectivos a partir del año 2021. Además continuaría instalándose una relevante cantidad de parques solares. Más al largo plazo, predominarán las nuevas tecnologías renovables de base, como es el caso de la concentración solar de potencia y sistemas de almacenamiento que permitan arbitrar energía, es decir, cargarse en momentos de bajos costos energéticos y descargar energía al sistema cuando los costos marginales tiendan a ser más altos”, agrega el reporte.

Avanzar en transmisión es clave para cumplir con estos objetivos

El avance tanto de penetración de renovables como en descarbonización requieren que, en paralelo a las gestiones que se desarrollan, se avance en infraestructura de transmisión.

Esto, dado que las energías solar y eólica están disponibles principalmente en el norte y centro norte del país, cerca de las mineras -grandes consumidores de electricidad- pero alejada de los grandes polos urbanos, también grandes demandantes de Energía.

“Uno de los principales desafíos que debe ser abordado por todos los actores del sector, es la expansión de la transmisión eléctrica, lo cual debe ser desarrollado de forma responsable, en lo social, ambiental y económico, entendiendo que serán nuevas líneas de transmisión las que nos permitan contar con una matriz eléctrica limpia, que no dependa del carbón, gas o petróleo. Las proyecciones son auspiciosas, pero ninguno de estos escenarios va a ser posible sin el desarrollo de las líneas de transmisión que puedan transportar la energía desde los puntos en que esta se produce en forma eficiente hacia los lugares de consumo”, sostienen desde el Ministerio de Energía.

En ese contexto, se está trabajando en el diseño del proyecto conocido como “megalínea”, que irá en paralelo a Polpaico-Cardones y que sería el primer tendido de alta tensión en contar con tecnología de corriente continua o HVDC.

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