Al menos diez embalses y lagunas de Valparaíso al Maule tienen niveles críticos de agua

Diez fuentes de riego y agua potable se encuentran con menos del 40% de su capacidad. Una de estas es El Yeso, la principal reserva de la Región Metropolitana, con solo el 28% de sus 220 millones de m3. Fuente: El Mercurio, 27 de enero de 2020.


La megasequía ha provocado una abrupta baja de los caudales de ríos, por lo que las zonas que cuentan con lagunas o embalses tienen una proyección un poco más benigna para los próximos meses. Eso en el caso de que estos tengan agua, lo que no siempre ocurre. De hecho, en la zona central del país —entre las regiones de Atacama y el Maule— hay más de 10 de estos acuíferos que hoy están a menos del 40% de su capacidad, de acuerdo al último informe de la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas.

Entre ellos destacan el embalse Peñuelas, en Valparaíso, con un 1%, y en la Región Metropolitana los embalses Rungue (que está completamente seco) y El Yeso, la principal reserva de la Región Metropolitana, con solo el 28% de sus 220 millones de m3 de capacidad. ‘Podemos hablar de una situación muy complicada en la cuenca del Mataquito y una mala en la cuenca del Maule’, dice Marcelo Díaz, coordinador de la Comisión Nacional de Riego del Maule, quien agrega que el principal abastecedor de la zona solo está al 22% de su capacidad: ‘La Laguna del Maule va a partir sin capacidad para riego. El cuidado que hay que tener es dependiendo de cómo venga este invierno’.

Respecto de la baja cantidad de agua que se puede apreciar en los embalses (ver fotos), Díaz afirma que se trata solo de una parte de los efectos de la megasequía que golpea al país desde hace una década.

‘Una cosa es el embalse y otra es el agua que lleva el río de forma natural, donde los caudales son todavía más escasos’. En cuanto a las lluvias, en la zona donde los embalses pueden acumular el recurso hay un déficit de más del 80%, de acuerdo al último informe pluviométrico de la DGA. ‘Estos dos meses que vienen son los más críticos. No hay proyecciones de lluvia, salvo lo que está ocurriendo en el norte por el invierno altiplánico’, sostiene Rodrigo Callejas, miembro de la comisión de sequía del Indap.

Según explica, ‘desde el 15 de enero empiezan a bajar los volúmenes de agua y queda de trabajo todo febrero y todo marzo, estamos entrando en una etapa muy complicada. Se va a producir en estos dos meses siguientes un descuadre entre la demanda por la agricultura y el agua de consumo con lo que está ofreciendo la cuenca’.

Callejas agrega que por el cambio climático la temperatura subiría dos grados, aumentando considerablemente la necesidad de consumo para mantener las plantaciones. ‘Es muy importante que este año el Estado y los agricultores arreglen todos los canales, dejándolos sin pérdidas en el traslado, movimientos en los que se pierde un 45% del agua’.