Cancillería explica los próximos pasos de Chile en la presidencia de la COP25

El próximo mes comienza el traspaso de información a Reino Unido, que presidirá la COP26. En junio las partes retomarán la discusión sobre el Artículo 6. Fuente: Diario Financiero, 7 de enero de 2020.


La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) se realizó entre el 2 y el 15 de diciembre en Madrid con Chile en la presidencia. Sin embargo, el trabajo del equipo nacional partió un año antes, casi inmediatamente después de la COP24, realizada en Katowice (Polonia), donde el país fue designado como presidente de la cumbre siguiente.

La presidencia, además de organizar la COP, ejerce el rol de facilitador de las negociaciones para lograr consensos entre las 196 partes. Un papel que recayó en el embajador director de Medio Ambiente y Asuntos Océanicos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Rodrigo Olsen, quien es el actual jefe de las negociaciones de la COP25.

El historiador y diplomático de carrera comenta que durante todo el 2019 el equipo realizó reuniones para allanar el camino de una negociación donde el principio rector es el consenso, por lo tanto, los acuerdos deben ser adoptados bajo esta fórmula. Respecto de concluir la COP25 sin la aprobación del Artículo 6, que regula la implementación de un mercado de carbono -el único punto pendiente del Acuerdo de París-, Olsen dice que lo ocurrido ‘no fue extraordinario, siguió el conducto de una COP más’.

En su experiencia, las negociaciones multilaterales suelen concluir con ciertos temas acordados y otros en los que las partes no consiguen acuerdos. Sobre las críticas, en particular sobre la alta expectativa que puso la presidenta de la COP25, la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, a la aprobación de este artículo, señala que ‘es la narrativa que teníamos que tener para ser consistentes con nuestro compromiso político como Chile, por tener una implementación full del Acuerdo de París en 2020’.

Añade que la COP25 sí significó logros. ‘A pesar de no haber alcanzado acuerdo, se movió la aguja un poco más hacia adelante respecto a lo que se había logrado en Katowice’, afirma. A partir de febrero, la delegación chilena trabajará de la mano de Reino Unido donde se celebrará la COP26 (Glasgow, Escocia), para realizar un traspaso de los resultados, prioridades y expectativas del evento. ‘La presidencia entrante es la que se empieza a desplegar para tratar de generar los nuevos acuerdos en la próxima Cumbre’, asegura Olsen, y señala que ‘el liderazgo de la ambición’ también comienza a traspasarse.

Cada año se realizan las ‘reuniones intersesionales’ en junio, en Bonn (Alemania). Son espacios a cargo de los dos órganos subsidiarios de Naciones Unidas -de asesoramiento científico y tecnológico (SBSTA51) y de ejecución (SBI51), en los que se retoman los temas pendientes de la COP anterior.

La reunión de este año se llevará a cabo entre el 1 y el 11 de junio y se reanudará la negociación del Artículo 6. Aquí, el presidente de SBSTA51 presentará a las partes todos los elementos traspasados de la presidencia de la COP25, lo que permite retomar las conversaciones donde quedaron. ‘Todos esos insumos quedan como antecedente para las próximas reuniones’, afirma Olsen.

Según el diplomático, ‘las partes tienen la posibilidad de resolver el Artículo 6 en junio’. Sin embargo, es poco optimista al declarar que ‘tenemos un sinnúmero de antecedentes que indican que lo más probable es que no ocurra’.

No obstante, señala que a partir del trabajo de la COP25, hay puntos que podrían avanzar en Bonn. Entre ellos el traspaso de proyectos o actividades del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto (1997) al Acuerdo de París (2015). Algunos países defienden el traspaso de todos los proyectos al nuevo acuerdo -que se implementará en 2020-, mientras otros plantean partir de cero. Una fórmula de consenso sería establecer el año 2013 como tope para el traspaso de estas unidades, explica Olsen.

También retomarán el tema de la doble contabilidad de emisiones. La fórmula apuntaría a establecer una fecha a partir de la cual se cumpla con el principio, generando un período de latencia o transición. ‘En diciembre se intentó esbozar la fecha, pero no hubo acuerdo, porque hay partes que dicen que el principio de integridad ambiental -que evita la doble contabilidad- es incuestionable’, dice.

Añade que si no hay acuerdo en junio, existen otras instancias. Los países pueden convocar a reuniones informales para conocer las posiciones de las demás partes. Por ejemplo Chile, el año pasado y tras el encuentro de junio, invitó a los jefes de las delegaciones para ‘medir la temperatura’ y las posibilidades de acuerdo.

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