El camino hacia una matriz energética más limpia

Rainer Schröeer, director del Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la GIZ, señala que Chile cuenta con un enorme potencial para generar energía en base a renovables y a un precio competitivo, por lo que facilitaría la transición. Fuente: El Mercurio, 18 de marzo de 2020.


En términos de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), Chile contribuye con 0,23% de las emisiones totales mundiales, sin embargo, emite 4,59 toneladas de CO{-2} por persona, siendo el tercer país que más genera en Latinoamérica, después de Venezuela y Bahamas.

Así lo señala Rainer Schröeer, director del Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la GIZ, quien explica que, además, se considera que nuestro país será uno de los más afectados por las consecuencias del cambio climático.

‘La salida del carbón de la matriz eléctrica, contribuye a descarbonizar la matriz productiva completa, incluyendo, por ejemplo, a la minería, que en Chile contribuye con el 11% al PIB, y a la cual se le está demandando productos obtenidos de forma sustentable, con una baja huella de carbono. Por esta razón, es que en GIZ impulsamos distintas iniciativas que apuntan a la descarbonización y la migración hacia una matriz energética más limpia, con aportes provenientes del Ministerio del Medio ambiente de Alemania’, comenta.

En busca del cambio

En este escenario, Rainer Schröeer detalla que la solución al problema del uso de combustibles es múltiple. Subraya que existen diversas alternativas para evitar la quema de carbón en la generación eléctrica, pero en mayor y menor medida se requieren inversiones —en algunas ocasiones significativas— para reemplazar la forma convencional por una basada en renovables, y demanda, también, fortalecer líneas de transmisión, flexibilizar la operación eléctrica y espacio físico para su almacenamiento, entre otros. ‘Creemos que Chile tiene las condiciones ideales para realizar estos cambios, ya que al contrario de otros países, cuenta con un potencial enorme para generar energía en base a renovables y a un precio competitivo, por lo que facilitaría la transición. La GIZ, en este sentido, trabaja junto al Ministerio de Energía, la CNE, el Coordinador Eléctrico Nacional y el sector privado en estos temas, además, en la promoción y apoyo financiero a la eficiencia energética en minería y cogeneración en la industria. Asimismo, estos últimos cinco años hemos impulsado el desarrollo de una economía del hidrógeno verde, producido por energías renovables’, sostiene.

Añade que el hidrógeno en Chile tiene el potencial de convertirse en un sector tan potente como la minería, siendo, a la vez, sustentable y que puede jugar un rol clave en la descarbonización.

Solución tecnológica

La generación de electricidad en base a carbón en Chile corresponde al 40%, aproximadamente, y es el principal emisor de gases efecto invernadero. En el marco del Plan de Descarbonización y el cierre de las centrales termoeléctricas, Rainer Schröeer señala que están impulsado la reconversión de estas unidades, para darles una vida útil a través de sistemas de almacenamiento energético usando energías renovables.

‘La energía se guarda en forma de calor, con sales fundidas (baterías térmicas o de Carnot). Posteriormente, se utiliza el calor de estas sales para generar vapor en la turbina de la planta a carbón, produciendo electricidad cuando sea requerido, evitando la quema de carbón y utilizando gran parte de la infraestructura existente. Esta solución tecnológica la estamos desarrollando en el marco de un proyecto financiado por el Ministerio de Medio ambiente Alemán y en cooperación con el Ministerio de Energía, Corfo y el Coordinador Eléctrico Nacional, junto con la Agencia Aeroespacial Alemana y en evaluación por dos empresas generadoras’, indica.

Agrega que Chile es el país ideal para este tipo de tecnología debido al gran potencial de energía renovable y su bajo precio, sobre todo en la zona norte, donde se ubican la mayor cantidad de plantas a carbón.

Destaca que entre las ventajas de este sistema, está el reciclaje de activos, ya que se reutiliza la central existente, desactivando solo la generación a carbón por una renovable. Otra, es la disminución de la pérdida de empleos asociados al cierre de las centrales, al extender la vida útil. Asimismo, se disminuyen significativamente los impactos ambientales de este tipo de plantas sobre el entorno y las personas. Y, finalmente, las sales fundidas que se utilizan en esta tecnología se encuentran en Chile y existe experiencia en su uso.

‘Como todo desarrollo tecnológico tiene varios desafíos, ya sea técnicos como la forma de calentar las sales con electricidad proveniente de energías renovables, su integración con el sistema de generación de la planta, así como el modo de funcionamiento de la central. También está la viabilidad económica y financiera’, detalla.

Los comentarios están cerrados.