La contaminación atmosférica se asocia a mayores tasas de mortalidad por Covid-19

FOTO: DAVID CORTES SEREY/AGENCIAUNO.

Pacientes afectados por el actual coronavirus y que viven en zonas con alta polución son más vulnerables a un agravamiento de los problemas respiratorios asociados. Fuente: El Mercurio, 9 de abril de 2020.


Las personas que viven en zonas con más altos niveles de contaminación atmosférica, y que contraen el Covid-19, tienen más probabilidad de fallecer por esta causa que aquellos que residen en lugares con un aire más limpio. Esa es la conclusión a la que llegó un estudio realizado por la U. de Harvard en EE.UU., que muestra cómo incluso un leve aumento anual en la concentración de material particulado (PM2,5) en los años anteriores a la pandemia se asocia con un 15% más en la tasa de mortalidad.

‘Los resultados sugieren que la exposición a largo plazo a la contaminación del aire aumenta la vulnerabilidad a experimentar los resultados más graves por covid-19’, plantean los autores, dirigidos por Francesca Dominici, de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard. Para el trabajo, Dominici y sus colegas analizaron los niveles de contaminación del período 2000-2016 en 3.080 condados del país (equivalentes al 98% de la población). Esos datos los cruzaron con el número de muertes por covid-19 en cada zona (EE.UU. suma más de 13 mil fallecimientos).

Además, se consideraron otros factores como niveles de pobreza, obesidad y camas de hospital disponibles. Sus hallazgos concuerdan con una investigación de la U. de Boloña, en Italia. Allí se plantea que las altas tasas de mortalidad en el norte del país tienen correlación con niveles de contaminación atmosférica superiores.

Niveles en Chile

Que la contaminación jugara un rol en la actual pandemia era una fuerte sospecha. De hecho, ‘la exposición a la contaminación atmosférica aumentó dramáticamente el riesgo de muerte por el coronavirus SARS en el brote de 2003’, dice Rachel Nethery, integrante del equipo de Harvard. El impacto de la contaminación se explica, por un lado, porque las concentraciones de PM2,5 inciden en la propagación de infecciones virales, como precisa el doctor Fernando Lanas, cardiólogo e investigador de la Facultad de Medicina de la U. de La Frontera, quien ha desarrollado estudios sobre el tema. ‘Los virus pueden viajar distancias más largas y permanecer más tiempo en el aire si van ‘montados’ en material particulado’, precisa.

La mayoría de las partículas ultrafinas o PM2,5 provienen de la combustión de autos, refinerías y plantas de energía, así como de algunas fuentes interiores, como la leña. La OMS fija en 10 ug/m3 el límite de concentración anual de MP2,5; en el estudio de Harvard se consideraron datos que van entre 10 y 20 ug/m3 anual. Pero en ciudades chilenas, como Temuco, Osorno y Coyhaique, se bordean los 40, dicen los expertos. En 2015, el doctor Luis Alonso Díaz, del Departamento de Ingeniería Química de la U. de Santiago, participó en un estudio que midió los niveles de material particulado en Temuco y Santiago y su impacto en la salud.

‘El riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica en Temuco fue 104 veces mayor; y hubo 74 veces más mortalidad cardiorrespiratoria en adultos mayores’, precisa. Se estima que ‘el humo de leña, por ejemplo, es bastante más fino y penetra más profundamente en el sistema respiratorio —dice Díaz—. Pero otra hipótesis es que el humo contiene tóxicos que debilitan el sistema inmune’. Múltiples estudios han concluido que la exposición a partículas finas pone a las personas en mayor riesgo de cáncer, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Según los expertos, respirar estos contaminantes microscópicos inflama y daña el revestimiento de los pulmones y, con el tiempo, va debilitando la capacidad del cuerpo para defenderse de infecciones respiratorias. Por eso, ‘quienes vivimos en zonas contaminadas tenemos una susceptibilidad mayor a consecuencias graves por el covid-19’, advierte el doctor Lanas. De allí que la recomendación sea extremar las medidas de prevención en esos lugares; además de, en lo posible, buscar alternativas de calefacción menos contaminantes.

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