Manto de luto

Varamientos registrados durante la mañana de este viernes 26 de julio de 2019. Playa Las Ventanas, comuna de Puchuncaví.

Los varamientos de carbón son observables a simple vista, cuando un manto de color negro se deposita sobre el borde costero. Con el paso del tiempo, estos episodios se han vuelto reiterativos en la bahía de Quintero", advierte Hernán Ramírez, investigador asociado de Fundación Terram. Fuente: Induambiente, 21 de abril de 2020.


Quintero y Puchuncaví ya tienen suficiente con la contaminación atmosférica de su entorno, derivada de las operaciones de un parque industrial implementado en los años ’60 y que creció en una época sin la normativa ambiental debida.

Peaks recurrentes de (dióxido de azufre) S02, aunque no tan severos como los registrados en 2018, afectan el diario vivir de sus habitantes en el litoral de la región de Valparaíso. A estas alturas están cansados de vivir en un territorio calificado como «zona de sacrificio», por los impactos que generan las actividades de las empresas ahí emplazadas.

Todo lo anterior, más que suficiente como para agregar una carga adicional, como son en este caso los varamientos de carbón en la localidad de Ventanas de la comuna de Puchuncaví.

Históricamente, se ha sindicado como responsable de esta situación al complejo termoeléctrico de AES Gener. En el presente artículo, conversamos con un investigador, con la Seremi del Medio ambiente y con la propia empresa, para dilucidar los alcances de este histórico problema ambiental y delinear sus posibles soluciones.

AUMENTO EXPONENCIAL

Un varamiento de carbón, como los que se han informado por años, corresponde a la depositación de trazas de este fósil, por la acción de la marea, sobre la playa de Ventanas. «Los varamientos de carbón son observables a simple vista, cuando un manto de color negro se deposita sobre el borde costero. Con el paso del tiempo, estos episodios se han vuelto reiterativos en la bahía de Quintero», advierte Hernán Ramírez, investigador asociado de Fundación Terram.

Según la ONG, dichos eventos han experimentado un crecimiento exponencial solo en una década. En 2009 hubo solo cuatro, pero en 2019 esta cifra se disparó a 185. Es decir, con una frecuencia promedio de uno cada dos días.

Y añade: «A partir del registro de las denuncias realizadas por organizaciones ambientales y sindicatos de pescadores artesanales de la zona, así como de la obtención de información por Ley de Transparencia, desde la Municipalidad de Puchuncaví y la Armada de Chile, se estableció que desde el año 2009 hasta el 31 de diciembre de 2019 han ocurrido 712 varamientos».

Actualmente, en Ventanas operan cuatro termoeléctricas a carbón pertenecientes a AES Gener: Ventanas I, Ventanas II, Nueva Ventanas y Campiche. En conjunto, poseen una capacidad instalada de 867 MW y en el período 2019 consumieron -según datos de la CNE 1.608.955 toneladas de carbón.

Desde hace años, el origen del problema se ha atribuido a la existencia de esas unidades de generación. Específicamente, por las maniobras de desembarque de carbón en las instalaciones de Puerto Ventanas y su posterior traslado a las centrales donde el fósil se combustiona.

«La forma de operar es mediante palas mecánicas y grúas que extraen el carbón desde el interior de las bodegas de los barcos, para luego verterlo sobre una correa transportadora que por más de 1.000 metros recorre el muelle —en algunos sectores, sobre el mar—, trasladando el combustible a la cancha de acopio al aire libre que posee AES Gener, a un costado de sus termoeléctricas», explica Ramírez.

¿POR LAS CENTRALES NUEVAS?

Hernán Ramírez menciona las condiciones oceanográficas que deben darse para que el fenómeno de depositación se produzca, una vez que el combustible ha caído al mar: «Los varamientos ocurren cuando hay condiciones de calma en la bahía (poco oleaje), coincidentes con corrientes marinas que trasladan el carbón al borde de la playa, durante el proceso de baja marea».

El investigador recuerda que en enero y febrero de 2019 se registraron récords inéditos de varamientos, con 22 y 25, respectivamente (ver gráfico 1).

Para el ingeniero, estos peaks se debieron a que, por causa de la condición de balneario de la caleta Ventanas, en los meses de enero y febrero hay más vigilancia y observación de parte de la Autoridad Marina y de la propia comunidad. Y, además, porque en época estival hay menos oleaje y mayor cantidad de horas de luz.

Asimismo, según la ONG hay un hito que marcó un alza significativa de episodios, que fue a partir de la expansión del complejo termoeléctrico. «Desde 2008, la descarga de carbón se ha triplicado, debido a la entrada en operaciones de las termoeléctricas Nueva Ventanas (2010) y Campiche (2013), sin que la empresa haya hecho modernizaciones importantes a sus sistemas de descarga y traslado de carbón», advierte Ramírez (ver gráfico 2).

DESCARTAN RESPONSABILIDAD

Por su parte, Pedro Febre, Gerente del Complejo Centro de AES Gener, responde esta afirmación señalando que «no existe ninguna relación entre la cantidad de material que vara en playa y la entrada en operaciones de las centrales más nuevas del complejo Ventanas».

El ejecutivo rechaza de forma categórica las acusaciones, afirmando que las termoeléctricas no serían responsables de los varamientos: «La operación de las centrales no bota ni descarga ningún tipo de material al mar. Esto lo hemos demostrado en cada una de las instancias legales a las que hemos concurrido, como también ha podido comprobarse en las múltiples fiscalizaciones a las que autoridades sectoriales nos han sometido».

Según argumenta, el material que periódicamente vara en la playa no corresponde al carbón que las plantas usan como combustible, ya que sus características químicas y petrográficas no son afines al fósil que requiere su operación. «Hemos realizado estudios con laboratorios de las universidades de Valparaíso y Concepción para analizar el origen y constitución del material que vara en las playas, y los análisis arrojan resultados muy contundentes que confirman que las trazas de carbón encontradas no corresponden al que usa la Central Ventanas», sostiene Febre.

Y añade el Gerente que «la fracción de material carbonoso que aparece en los varamientos no representa un riesgo para la salud de la población, a diferencia de los otros elementos que también están presentes en esos episodios».

Además, subraya que hay evidencia de que el material varado es de larga data, «ya que las partículas presentan un aspecto redondeado que da cuenta del efecto de la abrasión y desgaste producto del oleaje y arenas del mar».

Por otra parte, Febre destaca que el complejo termoeléctrico de AES Gener en Ventanas opera bajo los más altos estándares de calidad y que cuenta con la certificación de gestión de calidad ISO 14.001 (Sistema de Gestión Ambiental) desde 2012: «Por lo tanto, tiene todos los mecanismos de prevención y mitigación que establece la regulación chilena para la operación de este tipo de centrales». En esa línea, agrega que disponen de modernos sistemas de tratamiento de Riles, cumpliendo así con la norma de emisión en todas sus descargas, «lo que se ha demostrado en reiteradas fiscalizaciones».

ANTIGÜEDAD DE INSTALACIONES

En otra arista, Hernán Ramírez apunta a la longevidad de la infraestructura de Puerto Ventanas: «Sus instalaciones para la descarga del carbón son antiguas. No han sido evaluadas ambientalmente pues datan del año 1966, mucho antes de que comenzara a regir la ley N° 19.300, sobre Bases Generales del Medio Ambiente».

Consultado sobre la eventual cuota de responsabilidad de la firma portuaria, Pedro Febre declina referirse a su estándar de operación. Pero en cuanto a la parte que le corresponde a AES Gener, indica que «la central posee correas cerradas para el transporte del combustible; y la cancha donde se acumula el carbón se encuentra debidamente cerrada y a más de 300 metros del mar, lo que, junto a la existencia de una serie de construcciones, edificios y calles interiores, hace imposible que este carbón llegue al mar».

No obstante, Ramírez tiene una opinión distinta. El investigador afirma que «si bien las correas tienen tapas, éstas no son herméticas, lo que se observa a simple vista».

Enseguida, precisa que el carbón descargado en Puerto Ventanas es principalmente carbón bituminoso, con partículas de tamaño pequeño: «Sus dimensiones permiten su fácil dispersión y, al ser transportado y después descargado sobre el muelle del puerto y en otros sectores, cae directamente sobre el mar».

Por su parte, la Seremi del Medio ambiente de Valparaíso, María Victoria Gazmuri, comenta que el funcionamiento de instalaciones antiguas que no se han sometido al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), «sin duda dificulta los procesos de fiscalización y sanción por parte de la Superintendencia del Medio Ambiente».

Sin embargo, añade que la entrada en vigencia del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) para la zona, en su capítulo IV, considera el control de emisiones de material particulado (MP) desde fuentes ariales. Es decir, se obliga a todas las empresas que conforman el complejo industrial de la bahía de Quintero, incluyendo a Puerto Ventanas, a presentar planes operacionales a fin de reducir sus aportes de MP.

En esa dirección, la autoridad subraya el artículo 28 del PPDA, referido a instalaciones que consideren la transferencia, transporte y manejo y almacenamiento de graneles sólidos, y que por ello pudieran generar emisiones de MP.

Sobre ese punto, el PPDA señala que esos recintos deben implementar medidas tales como sistemas de encapsulamiento de cintas transportadoras y uso permanente de sistema de supresión y colección de polvo en aquellos puntos de traspaso de material, o en operaciones de chancado o molienda.

SOLUCIÓN NORMATIVA

Según la Seremi Gazmuri, en la actualidad el Ministerio del Medio ambiente y la Dirección General de Territorio Marítimo (Directemar) desarrollan un trabajo colaborativo para determinar el origen de los varamientos. Se trata de «un estudio científico que apunta a identificar los componentes que se encuentren presentes en la bahía, así como un mapeo del fondo marino con el fin de identificar el comportamiento de éste». Su ejecución está a cargo del buque científico Cabo de Hornos y de una lancha hidrográfica de sondaje.

«Particularmente, su propósito es detectar el carbón histórico y su presencia en la bahía, así como también su procedencia y el motivo de su frecuencia en las costas de este sector. De esta manera, con los datos obtenidos se procura verificar la existencia y distribución de las partículas de carbón en el suelo y subsuelo marino. Lo anterior, sumado a la toma de muestras que se desarrolla en algunos puntos, permitirá contar con más antecedentes para la investigación», complementa la autoridad.

Además, el Ministerio del Medio ambiente ejecuta tres estudios que, según la Seremi, «buscan ser insumos fundamentales para diseñar una norma secundaria de calidad ambiental destinada a la protección y recuperación de la bahía». Uno de ellos apunta a sistematizar la información disponible sobre recursos hidrobiológicos, calidad del agua y emisiones a la ensenada. Otro es un análisis crítico de los informes de planes de vigilancia ambiental y de seguimiento de variables ambientales de fuentes emisoras. Y, en tercer lugar, se pretende desarrollar un modelo hidrodinámico y de dispersión de contaminantes en ese territorio costero.

«La norma permitirá establecer estándares adecuados de calidad de agua y sedimentos en la bahía y en caso de excederse los valores normados, declarar esta zona como latente o saturada y comenzar la elaboración de un plan de prevención y/o descontaminación ambiental para este sistema», afirma María Victoria Gazmuri. Agrega que estos planes «permiten controlar y reducir los vertidos que llegan o han llegado a la bahía».

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