Cómo se sobrelleva la pandemia en el que será uno de los peores años de sequía

Uno de los sectores más complicados es el rural: expertos y autoridades piden asegurar el acceso al agua para cumplir con las medidas de cuidado. Fuente: El Mercurio, 4 de mayo de 2020.


Las imágenes de la laguna de Aculeo completamente seca evidenciaron, hace ya un tiempo, las consecuencias de una crisis de más larga data que enfrenta Chile: la hídrica.

Y esa sequía, que afecta al país desde 2009, solo empeora. De hecho, la semana pasada, el Ministerio de Obras Públicas decretó escasez en las comunas de Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes, por la baja en el caudal del río Mapocho.

A este complejo escenario se sumó la pandemia que ha casi paralizado las actividades nacionales, confinando a miles de personas en sus hogares para evitar contagios.

Invierno difícil

Jessica López, presidenta de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios (Andess), plantea que ‘hoy la industria de agua urbana enfrenta dos crisis simultáneas: la del coronavirus, y la del cambio climático y megasequía’.

En esa línea, la ejecutiva recuerda que la Organización Mundial de la Salud considera que el acceso (uso) óptimo al agua son, en promedio, 100 litros por persona al día, pero que en Chile los clientes urbanos consumen en promedio 147 litros, ‘es decir, por encima del nivel óptimo, y mucho más de lo razonable si consideramos el contexto’.

Según explica, la sugerencia es ‘cuidar el uso, pero no en el lavado de manos, que es necesario, sino en la ducha y otras instancias’.

El superintendente de Servicios Sanitarios, Jorge Rivas, anticipa que aunque todavía no hay datos oficiales, los registros mostrarían bajas en el consumo en febrero y los primeros días de marzo, sin mayores problemas.

Pero sobre la escasez hídrica afirma que ‘las predicciones son que tendremos un invierno malo y por lo tanto el escenario no es muy optimista (…). La sequía no se ha terminado y está mostrando que este año podría ser igual de severo que el anterior, capaz que peor’.

El último informe climático de la Dirección Meteorológica apunta a un importante déficit de precipitaciones y la llegada del fenómeno de La Niña.

Claudia Santibáñez, directora de Ingeniería en Medio Ambiente de la U. Mayor, plantea que, en este contexto, una preocupación son las zonas rurales, porque ‘al haber tanta escasez tienen que optar por cocinar o bañarse; no da opción a la prevención necesaria. Y este se prevé como un pésimo año, lo que hace de esto una complejidad que podría agudizar más la pandemia en estas zonas’.

Coincide María Molinos, investigadora del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de la UC: ‘Aún hay personas sin acceso al agua, y ahí es donde la pandemia puede afectar, porque es difícil acatar el lavado de manos cuando no se puede acceder (al agua), y existe una cantidad limitada en los camiones aljibe’.

Cristián Balmaceda, alcalde de Pirque y presidente de la Asociación de Municipios Rurales, apunta a que ‘no nos podemos arriesgar a no tener agua, porque debemos cumplir con todas las recomendaciones. ¿Qué ocurrirá cuando lleguen los casos a estas zonas? No nos pueden pedir que nos lavemos las manos varias veces al día si no tenemos acceso’.

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