A 10 años del acuerdo global para proteger la biodiversidad, ninguna de las metas se ha cumplido

“El progreso en todo esto es verdaderamente pobre”, reconoció el lunes el secretario general de la ONU, António Guterres, poco antes de la Cumbre de las Naciones Unidas para la biodiversidad que se realiza hoy en el marco de la Asamblea General del organismo. Fuente: País Circular, 30 de septiembre de 2020.


Este 2020, quizás como nunca, experimentamos en forma global el impacto de la presión que estamos ejerciendo sobre los ecosistemas y la biodiversidad en la forma de un coronavirus, el hoy famoso Covid-19, que se esparció por el mundo entero dejando millones de personas contagiadas, ya más de un millón de víctimas fatales y pérdidas económicas enormes. Todo a causa de un virus zoonotico, que se transmite desde animales a los humanos. De hecho, según la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), cada año mueren 700.000 personas a causa de zoonosis, pero esta vez uno solo de estos virus causó estragos sin precedentes.

La alteración de los ecosistemas, dicen los expertos, romper su equilibrio biológico natural, puede causar que estos virus crucen la barrera animal para llegar a los humanos. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que los problemas sanitarios mundiales que afrontaremos en los próximos años dependerán de la manera en que gestionemos los cambios medioambientales derivados de la pérdida de biodiversidad. Pero no es el único efecto: pérdida de especies, riesgo en la seguridad alimentaria, incremento del cambio climático y degradación de ecosistemas son algunos de los impactos que trae aparejados.

Por ello, para impulsar la protección de la naturaleza y evitar estos impactos, en 2010 los líderes de más de 190 países establecieron en Nagoya, Japón, un Plan Estratégico para la Biodiversidad Biológica (2011-2020) y las metas Aichi, un marco de acción para los países con el objetivo de salvar la biodiversidad ecológica. Pero a 10 años de este compromiso global, y cumplido el plazo inicial, ninguna de estas metas se ha cumplido.

“La pandemia de COVID-19 es prueba de nuestra relación disfuncional con la naturaleza, no estamos cumpliendo con los objetivos de biodiversidad que se establecieron en Japón hace diez años, el progreso en todo esto es verdaderamente pobre”, reconoció este lunes el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres.

Un reciente informe de la Convención para la Diversidad Biológica, denominado “Global Biodiversity Outlook 5”, fue igual de explícito: “La biodiversidad está disminuyendo a un ritmo sin precedentes y las presiones que impulsan esta disminución se están intensificando. Ninguna de las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica se cumplirán plenamente, lo que a su vez amenazará el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y socavará los esfuerzos para abordar el cambio climático”.

“La pandemia de COVID-19 -agregó- ha puesto de relieve aún más la importancia de la relación entre las personas y la naturaleza, y nos recuerda a todos las profundas consecuencias para nuestro propio bienestar y supervivencia que pueden resultar de la pérdida continua de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas”.

De las 20 metas Aichi propuestas, solo seis se han logrado parcialmente, pero hay algunos avances, señala el informe. La tasa de deforestación se ha reducido a nivel mundial en aproximadamente un tercio en comparación con la década anterior. Además, hay una expansión significativa del patrimonio de áreas protegidas, aumentando durante el período 2000-2020 de aproximadamente 10% a al menos 15% terrestre, y de aproximadamente 3% a al menos 7% en áreas marinas. La protección de áreas de particular importancia para la biodiversidad (áreas clave de biodiversidad) también ha aumentado del 29% al 44% durante el mismo período.

Por otra parte, las acciones de conservación recientes han reducido el número de extinciones a través de una variedad de medidas, que incluyen áreas protegidas, restricciones de caza, control de especies exóticas invasoras, conservación ex situ y reintroducción. Sin tales acciones, las extinciones de aves y mamíferos en la última década probablemente hubieran sido de dos a cuatro veces mayores. A esto se suma que se han duplicado los recursos financieros disponibles para la diversidad biológica a través de los flujos internacionales, entre otros avances.

Sin embargo, agrega, “en nuestra trayectoria actual, la biodiversidad y los servicios que brinda seguirán disminuyendo, poniendo en peligro el logro de los ODS. Se prevé que esta tendencia continúe hasta 2050 y más allá, debido a los crecientes impactos del cambio de uso de la tierra y el mar, la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación y las especies exóticas invasoras. Estas presiones, a su vez, están siendo impulsadas por patrones de producción y consumo insostenibles en la actualidad, crecimiento de la población y desarrollos tecnológicos”.

Cumbre en la ONU busca reimpulsar compromiso con protección de la naturaleza

En este escenario, hoy se realizará la Cumbre de Naciones Unidas sobre Biodiversidad, en el marco de la 75ª Asamblea General de este organismo, en la que se espera revitalizar el compromiso mundial para proteger la naturaleza, y salvar la biodiversidad amenazada a través de acciones urgentes y transformadoras.

El informe más completo sobre la pérdida de biodiversidad a nivel global fue entregado el año pasado por IPBES –en cuya elaboración participaron tres científicos chilenos– donde alertó sobre el peligroso declive de la naturaleza “sin precedentes” donde las tasas de extinción de especies se están acelerando, al punto de que existe un millón de plantas y animales en peligro de extinción (muchos de ellos dentro de apenas décadas), más que nunca antes en la historia de la humanidad. También determinó que tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y aproximadamente el 66% del medio marino han sido alterados significativamente por acciones humanas, y que hoy más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce se dedican ahora a la producción agrícola o ganadera.

Y en un escenario en que no hay avances en la materia, António Guterres alertó este lunes que “la emergencia planetaria está sobre nosotros impulsada por las amenazas de la crisis climática y el colapso de la biodiversidad, la vida en el planeta está amenazada. Estamos en guerra con la naturaleza y la naturaleza está contraatacando, los desastres de la biodiversidad están ocurriendo ahora mismo, con derrames de petróleo que están devastando muchos ecosistemas y los incendios forestales que están matando personas y destruyendo hábitats, además de dejar pérdidas económicas incalculables”.

A esto se sumó que más presidentes, jefes de estado y de gobierno de todo el mundo firmaron este lunes el documento “Promesa de los líderes por la naturaleza”, con el objetivo de revertir la pérdida de biodiversidad para 2030 a través de 10 compromisos concretos. Esto, señalan, para “enviar una señal unida para intensificar la ambición global de biodiversidad y comprometernos a hacer coincidir nuestra ambición colectiva por la naturaleza, el clima y las personas con la escala de la crisis en cuestión”.

El documento fue firmado por países como Alemania, Francia, España, Canadá, Reino Unido y Nueza Zelandia, además de la presidenta de la Unión Europea, y en Latinoamérica fue suscrito por una serie de gobernantes, entre ellos los de Costa Rica, Colombia, México, Paraguay y Perú. Chile no está entre los firmantes.

Entre los compromisos asumidos se encuentran, por ejemplo, el asegurar que la respuesta a la actual crisis sanitaria y económica sea verde y justa, y contribuya directamente a recuperar mejor y lograr sociedades sostenibles. “Nos comprometemos a poner la biodiversidad, el clima y el medio ambiente en su conjunto en el centro de nuestras estrategias e inversiones de recuperación de COVID-19 y de nuestra búsqueda del desarrollo y la cooperación nacionales e internacionales”.

A esto se suma el compromiso con el desarrollo y la implementación completa de un marco de biodiversidad global ambicioso y transformador posterior a 2020, para su adopción en la 15a Conferencia de las Partes del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB COP 15), programada inicialmente para octubre en Kunming, China, donde se busca establecer como meta la protección del 30% de la biodiversidad marina y terrestre para 2030.

Mientras, ante la cumbre sobre la biodiversidad que se realiza hoy en la 75ª Asamblea General de la ONU, las organizaciones ambientalistas ya comienzan a poner presión a los líderes globales. “Los gobiernos deben poner la protección de nuestro planeta en el centro, para abordar el colapso climático, la pérdida de biodiversidad, el hambre y las nuevas pandemias”, señaló este lunes la organización Greenpeace.

“Este 2020 está siendo el año de las emergencias planetarias. La profunda degradación ambiental ha creado las condiciones idóneas para las pandemias, para que los incendios se desaten y el Ártico se derrita. En todo el mundo estamos exigiendo que los gobiernos aprovechen este momento para el cambio. Los líderes mundiales deben recuperar el tiempo perdido y comprometerse con un Tratado Global de los Océanos y un plan de recuperación urgente para la naturaleza”, dijo Pilar Marcos, responsable de Biodiversidad de la organización.

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