Coordinador advierte graves efectos que generaría acelerar la salida del carbón

Proyecto aprobado en primera instancia indica que centrales a carbón dejen de operar en 2025. Esto, aseguran, atrasaría incluso las metas de emisión. Fuente: El Mercurio, 23 de septiembre de 2020.


Luego del avance del proyecto que busca acelerar la salida de las centrales a carbón a 2025, el Coordinador Eléctrico Nacional realizó un estudio respecto de los efectos que tendría sobre el sistema eléctrico nacional dicha iniciativa, que ya fue aprobada por la comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados y que ahora debiese ser revisada por la Sala. En ese análisis se abordaron los efectos operativos, técnicos y económicos que tendría la medida sobre el sistema eléctrico nacional, considerando distintos escenarios y apuntando a que en un panorama de retiro total de estas unidades a 2025 y en períodos futuros de escasez hídrica, como los que vive hoy el país, se produciría un aumento significativo de los costos de operación del sistema.

Esto, debido a un uso intensivo de centrales termoeléctricas a Gas natural licuado (GNL) y diésel, que son más caras. Sumado a lo anterior, en horas de la noche, y producto de menores aportes de generación de Energías Renovables Variables (ERV), el sistema tendría un incremento en los valores de costos marginales de energía, versus los que se darían en el escenario de retiro progresivo del parque generador a carbón al año 2040. En algunos casos, estos costos podrían ser el doble de los actuales. Por otro lado, en el estudio se explica que un panorama de sequía, al que se sumen restricciones de abastecimiento de GNL —producidas, por ejemplo, por marejadas—, provocaría que el sistema opere en condiciones de fragilidad, poniendo en riesgo la seguridad del sistema y la continuidad de servicio en algunas zonas del país, obligando a impulsar racionamientos de energía.

‘En cuanto a la confiabilidad, seguridad y calidad del servicio, el retiro anticipado de centrales a carbón implica una reducción significativa de los niveles de inercia y potencia de cortocircuito en el sistema, por debajo de los límites mínimos requeridos para una operación estable frente perturbaciones y fallas’, advierte el presidente del Coordinador Eléctrico Nacional, Juan Carlos Olmedo, en una misiva enviada a la comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputados, instancia que intenta analizar la moción parlamentaria que es impulsada por un grupo de diputados. Junto con esto, en el documento se advierte que en ese supuesto los objetivos que se buscan con el retiro de las centrales a carbón, en cuanto a la reducción en el nivel de emisiones de CO2, podrían no alcanzarse como consecuencia de una mayor operación de centrales a gas y diésel, ya que simplemente se estaría reemplazando un contaminante por otro.

Respecto del impacto sobre las tarifas eléctricas para los consumidores, se indica que los valores que determinan los suministradores se basan en los costos marginales. De esta manera, al incrementarse dichos costos se produciría una presión para aumentar las tarifas al consumidor final. Con todo, fuentes de la industria apuntan a que el proyecto es inviable, ya que incluso se podría dar el contrasentido que las empresas deban ser indemnizadas por el Estado al obligarlas a cerrar las centrales a carbón, a diferencia del acuerdo firmado por estas compañías, en las que voluntariamente se comprometen a cesar el funcionamiento de las unidades de dicha fuente progresivamente.

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