Así se dio a conocer en un estudio que ejecuta el Infor y que busca evaluar la relación entre precipitaciones, temperaturas y el crecimiento de los bosques de esta especie. Fuente: Diario Austral, 22 de septiembre de 2020.
El aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones afectan negativamente el crecimiento de los bosques de roble entre las regiones de Maule y Los Ríos. Ese es uno de los primeros resultados que arroja el proyecto «Evaluación de los efectos de la reducción en las precipitaciones y la megasequía sobre el funcionamiento y productividad de los bosques de Nothofagus obliqua a lo largo de su distribución».
Este estudio es financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y ejecutado por el Instituto Forestal (lnfor), organismo adscrito al Ministerio de Agricultura.
Su objetivo es evaluar la relación entre el clima (precipitaciones y temperaturas) y el crecimiento de los bosques de roble, para lo cual se instalaron parcelas de 1000 m2 (50x20m) y se colectaron tarugos de crecimiento en nueve sitios con renovales de roble desde el Maule a la Región de Los Ríos.
Resultados
La investigadora de lnfor, doctora Rocío Urrutia, quien lidera la iniciativa, expuso estos primeros resultados del proyecto a investigadores y silvicultores de la región de Los Ríos, donde detalló que «el crecimiento de los renovales (bosque joven) de roble en todos los sitios estudiados está relacionado positivamente con la precipitación y que la estacionalidad de esta relación varía a de norte a sur».
«Así, mientras más lluvia cae durante el año en la Región del Maule, más crecen los robles y en la Región de los Ríos, la lluvia de verano es la que más influye en el crecimiento», detalló Urrutia.
En tanto, al evaluar la resiliencia del crecimiento de la especie a las sequías ocurridas durante las últimas décadas, la profesional dijo que se encontró que los robles de la Región del Maule, así como los que crecen en los mejores si-dos de la Región de los Ríos, son los que mejor pueden recuperar su crecimiento después de un evento de sequía (más resilientes).
Es decir, para determinar cuáles bosques son más tolerantes a las sequías, no sólo importa evaluar en qué clima crecen, sino las condiciones específicas del sitio donde están».
Por otra parte, el aumento de las temperaturas máximas en verano afecta negativamente el crecimiento de roble en la mayoría de las regiones que se estudiaron, por lo que es esperable que las condiciones más secas y calurosas que estamos experimentando traigan consecuencias negativas para la productividad de la especie».
Además, la doctora Urrutia también explicó que la relación entre el clima y el crecimiento de los bosques es muy relevante ya que diversos estudios demuestran que el cambio climático y la escasez hídrica están causando una disminución en el crecimiento de muchas especies y que ello antesala de la mortalidad en estos bosques.
CORMA
Helmut Keim, silvicultor y representante de la rama de Bosque Nativo de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), valoró los resultados presentados por Infor, «ya que no es fácil observar los efectos del cambio climático sobre el bosque nativo, por cuanto es un fenómeno gradual», aseguró.
«Lo que sí hemos podido observar, son los efectos de eventos climáticos extremos sobre los bosques. En particular, períodos de muy altas temperaturas y escasez de precipitaciones en verano, han causado mortalidad de grupos de árboles adultos e igualmente decoloración temprana de follaje a finales del verano. Igualmente se observan otros fenómenos que no he podido adjudicar a una causa específica, como muertes de árboles adultos individuales de roble y una menor tasa de semillación de rauli», apuntó Keim.
Entre las medidas que están tomado como silvicultores en este escenario Keim señala que se han concentrado en el manejo de las especies objetivo según sitio. «Esto significa que, considerando una disminución futura de precipitaciones y un aumento de las temperaturas, cada especie o asociación de especies ocupen los sitios adecuados», explicó.