“Nosotros seguimos con muchas emergencias sanitarias”: comunidades y organizaciones responden a Seremi por supuesta disminución de contaminación en Quintero y Puchuncaví

Para Katta Alonso, vocera de la agrupación Mujeres en Zonas de Sacrificio, los dichos de la autoridad resultan “vergonzosos”, pues asegura que a la fecha no existe solución respecto a los episodios críticos de contaminación en la zona.


Recientemente, la Seremi de Medio Ambiente de Valparaíso, Victoria Gazmuri, señaló al medio La Segunda que, gracias al Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) implementado el año pasado para las comunas de Quintero, Puchuncaví y Concón, los episodios de contaminación por dióxido de azufre (SO2) en la zona han disminuido en un 80%, en comparación a los años anteriores.

“El plan congela las emisiones de las empresas de forma inmediata y les da un plazo de tres años para cumplir con metas adicionales de reducción”, indicó Gazmuri, según consignó el diario.

Sin embargo, las comunidades y organizaciones de la sociedad civil contradicen los dichos de la Seremi. Desde Fundación Terram destacan que, aun cuando los peaks de contaminación pudieron haber disminuido, esto no quiere decir que la población haya dejado de estar expuesta a grandes cantidades de este contaminante, ya que la normativa chilena es muy laxa a la hora de poner límites a la emisión de SO2.

“La nueva norma de SO2, publicada en junio del 2019, si bien es un poco más exigente que la norma anterior, todavía permite 393 excedencias a la norma horaria en un periodo de 3 años, es decir, permite 131 excedencias anuales, antes de la implementación de un plan de descontaminación que obligue reducir sus emisiones. La norma europea, por su parte, tan sólo permite 24 excedencias en un año antes de aplicar un plan de descontaminación, siendo una gran diferencia que señala que los habitantes de Quintero y Puchuncaví siguen respirando concentraciones de este gas que son peligrosos para su salud, según la normativa europea y las recomendaciones de la OMS”, señala Hernán Ramírez, investigador asociado de la organización.

Tal como señala Ramírez, la normativa chilena se aleja de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto al SO2, ya que esta entidad solo aconseja mantener peaks de 10 minutos en que no se supere la emisión de 500 μg/m3 y un promedio diario de 20 μg/m3, mientras que la regulación nacional permite la emisión diaria de 150 μg/m3, es decir, casi ocho veces más.

Por su parte, Katta Alonso, vocera de la agrupación Mujeres en Zonas de Sacrificio en Resistencia, aseguró que lo dicho por la Seremi es “vergonzoso”, pues “sólo se refiere al SO2, y nosotros tenemos contaminación por toda una lista de metales pesados”, agregando que “no se ha solucionado nada porque nosotros seguimos con muchas emergencias sanitarias, alertas y preemergencias”.

Efectivamente, en las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví también existe presencia de otros contaminantes peligrosos para la salud humana, como material particulado (MP10 y MP2,5), Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) y arsénico (As). Al respecto, Ramírez destaca que “el PPDA publicado en marzo de 2019 tiene por objetivo la reducción de material particulado, el SO2 y el NOx. Sin embargo, si tomamos por ejemplo el MP10, y comparamos entre 2018, año en que se generaron las intoxicaciones masivas, y 2019, año en que comenzó a regir el plan, nos damos cuenta que este contaminante subió su concentración anual en 11 de las 13 estaciones de monitoreo. Es decir, hay más MP10 desde antes que se pusiera en marcha el plan”.

Además, el investigador enfatizó en que el PPDA sólo contemplaría una reducción del 20% (4.180 toneladas) de las emisiones totales generadas por las industrias del Parque Industrial de Ventanas, principalmente por la fundición Codelco Ventanas.

Finalmente, la vocera de la agrupación Mujeres en Zonas de Sacrificio realizó un llamado a las autoridades, sosteniendo que es necesario que se comience por cumplir el fallo de la Corte Suprema de 2019, en el que se reconoció, entre otras cosas, una efectiva vulneración de derechos y la afectación de la salud e integridad física y psíquica de los habitantes del lugar.

“Necesitamos que se cumpla el fallo, pero para ello necesitamos primero voluntad política. Si se quiere cumplir con las medidas ordenadas y terminar con el estado actual de las zonas de sacrificio necesitamos saber específicamente quién y qué contamina”, finalizó.

1 Comentario

  1. Maria Ines Ramirez dice:

    Me parece el colmo que las autoridades no tomen medidas respecto a la asesina contaminación de Puchuncaví y zonas de sacrificio.

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