Estudio chileno prueba que buenas políticas ambientales también logran beneficios económicos

Estudio busca desmitificar la creencia de que las políticas ambientales son sólo para combatir el cambio climático, demostrando que además traen beneficios económicos en la reducción del riesgo provocado por la variación en los precios de los combustibles fósiles. Fuente: El Mostrador, 26 de noviembre de 2020.


Una de los principales argumentos de las grandes empresas para dejar de trabajar con energías renovables es que el gasto que suponen en comparación a las tradicionales es más alto. Sin embargo, las personas piensan, de forma errónea, que los beneficios económicos están solo asociados a reducción de «costos», pero no consideran los «riesgos».

De hecho, las políticas ambientales pueden tener beneficios económicos en la reducción de los «riesgos» generados por cambios en los costos de generación energética. En este sentido, Alejandro Bernales, académico del Instituto Milenio MIPP y de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, encontró que el uso de energías renovables en combinación, suponen un menor riesgo económico que las energías basadas en fósiles, conocidas como el carbón, el petróleo, o el gas natural, ya que no cuentan con el factor volátil en el precio.

Son ya conocidos los discursos como el del actual presidente de EE.UU Donald Trump, en los que por considerar un costo añadido en el uso de energías renovables, han desistido de su uso argumentando razones económicas. Sin embargo, el nuevo presidente electo Joe Biden anunció que renovará el compromiso de Estados Unidos y volverá al Acuerdo de París que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, al menos en un 26% de aquí al año 2025. El regreso de este país es clave, porque es el segundo mayor emisor de CO2 en el mundo y su ausencia permitía que otras naciones no se adscribieran con excusas de que iría contra su desarrollo. 

En ese sentido, Alejandro Bernales señala, “las políticas medioambientales no solo traen beneficios ambientales, también pueden traer beneficios económicos en la reducción de los «riesgos» generados por cambios en los costos de generación energética.

Se podría pensar que las energías renovables también producen riesgos por la ‘intermitencia’ de estas formas de energía, debido a los cambios en las condiciones climáticas. Si bien eso es cierto, en el estudio se muestra que cuando se usan varias de ellas simultáneamente, el riesgo de la intermitencia de generación también es reducido. Y ejemplifica: “No existe en nuestro país producción de energía solar después de las 18:00 hrs., no obstante, a esa hora aumenta el viento (energía eólica) y el caudal de ríos (energía hidroeléctrica), debido al derretimiento de nieves en la Cordillera de los Andes. Asimismo, mediodía es uno de los horarios con mayor demanda eléctrica, pero a esa misma hora existe la mayor producción eléctrica con energía solar.”

De acuerdo al académico del MIPP, es fácil pensar que las energías renovables podrían llegar a producir problemas por la intermitencia, siendo una fuente no constante y poco segura de recursos debido a los cambios climáticos. Sin embargo, según análisis sobre la reducción de riesgo, el peligro de intermitencia es enormemente mermado cuando estas se combinan. 

Aplicable a Chile y todo el mundo

El año pasado, un ranking de Climatescope del centro de análisis de datos Bloomberg, posicionó a Chile como el país más atractivo del mundo para desarrollar proyectos de energías renovables. En este, se miden año a año variables como oportunidades, fundamentos y experiencias, pero aunque nuestro país cuente con buenas condiciones para desarrollarlas, no es el único lugar donde el método de energías simultáneas puede ser aplicado. 

“Cuando se implementan políticas medioambientales, se pueden usar combinaciones de energía tradicional y renovable para disminuir el riesgo de los costos simplemente variando y maximizando los beneficios de cada energía. Esto es sumamente relevante, ya que la implementación de políticas medioambientales pueden ahora ser justificadas tanto desde la perspectiva ambiental como económica, creando un sistema de bajo riesgo para los inversionistas privados”, explica el académico del MIPP. “Este tipo de combinaciones y cambios en demandas energéticas también pueden ser encontrados en otros países y el modelo se puede replicar en muchas partes sin problema”, concluye Bernales. 

El pasado 17 de noviembre el presidente chino Xi Jinping, defendió el Acuerdo de París durante una reunión telemática de los líderes de los países BRICS, una señal esperanzadora en materia medioambiental ya que China es el principal emisor de C02 del mundo. Los esfuerzos por revertir el cambio climático deben ser puestos en marcha desde ya, bajo ese foco estudios como éste, podrán ayudar a cambiar la mirada de las industrias y convencerlos de aplicar estos cambios lo más pronto posible.

Estudio completo aquí.

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