En diez años, el 70% de las emisiones mundiales podrían ser reemplazadas por energías limpias

La disminución de los precios de celdas solares y baterías, entre otras tecnologías verdes, están volviendo más competitivas a estas fuentes de energía, en comparación con las basadas en combustibles fósiles. Fuente: El Mercurio, 17 de diciembre de 2020.


El sábado recién pasado el Acuerdo de París cumplió cinco años. Firmado por la mayoría de los países, nació con el objetivo de frenar el aumento de la temperatura del planeta en 2º C, pero su progreso no ha sido del todo auspicioso.

Durante la Cumbre sobre la Ambición Climática, que coincidió con el aniversario del acuerdo, el Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres aseguró que el mundo aún no va en la dirección correcta. Esto porque los compromisos no se están cumpliendo y porque el CO{-2} sigue teniendo niveles récord. Por eso llamó a todos lo países a declarar Estado de Emergencia Climática.

Si bien muchos números aún están lejos de lo que se necesita para que el planeta sea carbono neutral, no todo estaría perdido. Según el informe ‘El efecto París: cómo el acuerdo climático está reconfigurando la economía global’, elaborado por la consultora internacional SYSTEMIQ —que trabaja en el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y que es parte del grupo de empresas sustentables de Naciones Unidas Global Compact—, las energías limpias podrían ser tan competitivas para 2030 que reemplazarían el 70% de las emisiones contaminantes del planeta.

Solo cinco años atrás, al mismo tiempo que se logró el Acuerdo de París, las energías solares y eólicas, así como las baterías de los autos eléctricos, casi no podían competir con las soluciones tradicionales basadas en combustibles fósiles. Sus costos no las hacían atractivas.

Pero en 2020, las soluciones limpias ya son competitivas en sectores de la economía que juntos son responsables de cerca del 25% de las emisiones del planeta. Si se continúa en el mismo camino de inversión e incentivos, asegura el informe, estas podrían reemplazar casi tres cuartas partes de las emisiones globales. La clave estaría en dónde poner el foco.

‘Si suficientes países usan sus programas de recuperación de covid-19 para escalar las industrias sin carbono, estos cambios remodelarán la economía en los próximos diez años’, aseguró Nicholas Stern, director del Instituto de Investigación Grantham de cambio climático y Medioambiente del London School of Economics, Reino Unido, al comentar el informe.

Punto de quiebre

Antes de la COP25, presidida por Chile y realizada en Madrid en diciembre pasado, la sensación de avance del Acuerdo de París era más bien negativa, dice Sebastián Vicuña, director del Centro de Cambio Global UC. Eso cambió en menos de un año.

‘Son varias cosas concatenadas las que han permitido el cambio. Entre ellas está el vuelco que tendrá Estados Unidos con el triunfo de Joe Biden (y su anuncio de volver al Acuerdo de París, del que Donald Trump se excluyó). Y también el compromiso de China, publicado en septiembre pasado, de ser carbono neutral para 2060’, asegura el científico. ‘Esto es una bola de nieve (positiva) que está arrastrando todo; capitales, financiamiento, posturas políticas, tecnología’, agrega. Y está provocando un punto de quiebre.

En 2009, cuando se debatía sobre el desarrollo de HidroAysén, se argumentaba que Chile se quedaría sin suministro eléctrico si no se realizaba ese proyecto, recuerda el científico. ‘Hoy la capacidad de energía solar instalada en el país ya superó lo que se proyectaba con esas represas’, dice.

Los cambios drásticos en las proyecciones se ven por todos lados, asegura el informe. Siguiendo con el ejemplo de la energía solar, en 2014 la Agencia Internacional de Energía pronosticó que el precio promedio de esta bajaría a 0,05 dólares por kW/h en 36 años, es decir para 2050. Pero esa reducción ya se logró y solo en un sexto del tiempo estimado.

Y en 2016, se proyectaba que para mediados de siglo los autos a combustión interna serían el 60% del total del parque automotor. Pero con el actual desarrollo de su versión eléctrica, solo se necesitarán cuatro años más para que estos últimos tengan precios equivalentes a los vehículos tradicionales.

Mientras que la industria de las proteínas alternativas (que incluye carne de origen vegetal, insectos y carne cultivada) en solo dos años ha crecido 29%. Se proyecta que para 2030 crezca más de dieciocho veces, algo vital si se considera el impacto de la producción de proteínas animales en el cambio climático.

‘El que las soluciones cero emisión y sus mercados estén creciendo más rápido que lo esperado es bueno porque ponen en curso las reducciones que se necesitan para llegar a los 2º C de aumento de temperatura’, dice Raúl O’Ryan, investigador del (CR)2 y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Y esto genera una dupla necesaria; el compromiso ambiental y el mercado. ‘La búsqueda de estrategias cero emisiones y el que los países se estén comprometiendo a cumplir con determinadas metas empuja al mercado a entregar respuestas. Y este está respondiendo rápido’, explica el especialista.

Pero para seguir en este camino, opina O’Ryan, el aliento al desarrollo de las tecnologías limpias tiene que ser explícito. ‘Los países deben asumir una recuperación pospandemia sustentable y eso debe darse en todas las áreas donde hay que intervenir’, dice.

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