Hidrógeno verde podrá competir en costos con alternativas a combustibles fósiles a 2030

Así lo señala el último informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables, donde se destaca la importancia de bajar los costos de instalación de electrolizadores. Fuente: Revista Electricidad, 17 de diciembre de 2020.


El hidrógeno producido con electricidad renovable podría competir en costos con las alternativas de combustibles fósiles para 2030, según indica un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía Renovable (Irena) publicado hoy, donde se sostiene que una combinación de costos decrecientes para la energía solar y eólica, junto a un mejor desempeño y economías de escala para los electrolizadores podrían hacerlo posible.

El documento del organismo internacional “Reducción del costo del hidrógeno verde: ampliación de los electrolizadores para cumplir con el objetivo climático de 1,5 C ” analiza los impulsores de la innovación, presentando estrategias que los gobiernos pueden examinar detenidamente para reducir el costo de los electrolizadores en un 40% a corto plazo y hasta en 80% a largo plazo.

Informe

“El hidrógeno verde podría desempeñar un papel fundamental en las estrategias de descarbonización, especialmente cuando la electrificación directa es un desafío en sectores más difíciles de eliminar, como el acero, los productos químicos, el transporte de larga distancia, el transporte marítimo y la aviación. Sin embargo, las regulaciones, el diseño del mercado y los costos de producción de energía y electrolizadores siguen siendo una barrera importante para la absorción de hidrógeno verde”, se indica.

“El hidrógeno renovable puede cambiar las reglas del juego en los esfuerzos globales para descarbonizar nuestras economías”, dijo Francesco La Camera, director general de Irena. “Es necesario nivelar el campo de juego para cerrar la brecha de costos entre los combustibles fósiles y el hidrógeno verde. El hidrógeno verde rentable puede ayudarnos a construir un sistema de energía resiliente que prospere con tecnologías modernas y adopte soluciones innovadoras adecuadas para el siglo XXI”, agrega el documento.

Según Irena, actualmente el hidrógeno verde “es 2-3 veces más caro que el hidrógeno azul, producido a partir de combustibles fósiles en combinación con la captura y almacenamiento de carbono (CAC). El costo de producción del hidrógeno verde está determinado por el precio de la electricidad renovable, el costo de inversión del electrolizador y sus horas de funcionamiento. Las energías renovables ya se han convertido en la fuente de energía más barata en muchas partes del mundo, y las subastas alcanzaron precios récord por debajo de los 20 dólares por megavatio-hora (MWh). Si bien la electricidad de bajo costo es una condición necesaria para el hidrógeno verde competitivo, los costos de inversión para las instalaciones de electrólisis también deben disminuir significativamente”.

El nuevo estudio de Irena identifica estrategias y políticas clave para reducir los costos de los electrolizadores a través de la innovación y el rendimiento mejorado con el objetivo de escalar los electrolizadores de los megavatios actuales a los niveles de varios gigavatios (GW).

Se señala que la estandarización y fabricación en masa de las pilas de electrolizadores, la eficiencia en la operación, así como la optimización de la adquisición de materiales y las cadenas de suministro serán igualmente importantes para reducir los costos. Para eso, la capacidad de fabricación actual de menos de 1 GW tendría que crecer masivamente más allá de los 100 GW en los próximos 10 a 15 años.

En el mejor de los casos, el uso de electricidad renovable de bajo costo, a US$20 por MWh en instalaciones de electrolizadores, grandes y competitivos en costos, podría producir hidrógeno verde a un costo competitivo con el hidrógeno azul ya en la actualidad.

“Si en la próxima década se lleva a cabo una rápida expansión y un despliegue agresivo de electrolizadores, el hidrógeno verde podría comenzar a competir en costos con el hidrógeno azul para 2030 en muchos países, haciéndolo más barato que otras alternativas bajas en carbono antes de 2040”, muestra el análisis del organismo.

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