Los retos para el manejo del agua en la industria minera

Se estima que durante esta década las inversiones en el sector minero alcanzarán los US$ 74.047 millones, en un escenario de escasez hídrica donde las innovaciones tecnológicas sobre este recurso serán esenciales para una producción sostenible en el tiempo. Fuente: Diario Financiero, 3 de marzo de 2021.


En la década pasada, la tasa de consumo de agua en hidrometalurgia se mantuvo constante en 0,10 m3/Ton, mientras que en las concentradoras se logró disminuir en un 25% la tasa de consumo, pasando de 0,60 a 0,45 m3/Ton, y ‘se espera que en esta década siga bajando aún más’, precisa Phillipo Correa, vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE). Un tema importante, dado que, pese a que la minería representa sólo un 3% del consumo de agua en Chile, éste se genera en un área donde su disponibilidad es escasa y disminuirá por el cambio climático, sostiene Correa.

Por ello, ‘la recuperación de agua de relaves y la recirculación del insumo han sido la mejor solución a los problemas hídricos’, sostiene el subsecretario de Minería, Edgar Blanco, pero la desalación también se posiciona como una de las alternativas más eficaces, junto con disminuir el consumo al optimizar su uso.

A ello se suma el uso del ozono como un agente acelerador de la cinética de lixiviación, ‘que permite aumentar notablemente la productividad de la hidrometalurgia, vale decir, de la cosecha de cátodos, al tener una lixiviación bastante más rápida’, cree Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile. Por lo tanto, ‘la lixiviación combinada con ozono genera muy buenos resultados y acorta los ciclos de la lixiviación, para lograr mayor rendimiento en la producción de cátodos’, precisa Viera.

Tanto la desalación como la recirculación evolucionan día a día y mejoran su competitividad, asegura Blanco, lo que incluye la incorporación de materiales en los equipos mineros que permitan operar con agua salada.

Además, las nuevas tecnologías estarán orientadas a eficientar los procesos de captación y bombeo. ‘En el consumo, deberíamos empezar a ver procesos o sistemas que demanden menos agua y/o permitan una mayor recuperación, sumado a sistemas digitales que permitan el monitoreo y la optimización en el uso del agua’, asegura María Luisa Lozano, vicepresidenta de Minnovex.

Impacto y desafíos nuevos

‘La incorporación de nuevas fuentes de agua, como el agua de mar, ha permitido mantener el desarrollo de la industria minera, haciéndola más sustentable y liberando recursos frescos (agua subterránea y superficial) a las comunidades y al medio ambiente’, asegura Rolando Maluenda, director de Proyectos para Minería de CDM Smith. Esto, agrega, ‘ha ido acompañado de cambios tecnológicos paulatinos que apuntan a disminuir el requerimiento de agua, como lo son los relaves espesados y en pasta’.

Para Guillermo Kelly, secretario de IMetChile y líder de Procesos Mineros en CHK-ING, el uso de agua de mar ha generado un desarrollo de nuevas aleaciones resistentes a la corrosión y de nuevos reactivos químicos para adaptarse a las nuevas condiciones operacionales. ‘En el caso de plantas hidrometalúrgicas, se están poniendo en servicio operaciones que incluso agregan más cloruro de sodio para implementar el concepto de lixiviación clorurada’, añade.

La desalación está generando también desafíos para el diseño estructural. ‘Los cloruros y los sulfatos siempre han sido una fuente de corrosión muy importante’, comenta Phillipo Correa, de AICE. Por ello, la industria ha desarrollado nuevos diseños para cumplir con la vida útil solicitada por el mandante, principalmente ‘soluciones y productos de protección superficial, junto con el uso de diseños modulares que permitan la operación parcial de la planta mientras se desarrolla una mantención adecuada de un área en específico’, afirma.

En ese sentido, para la próxima década se espera que el consumo de agua continental se mantenga estable en 14 m3/seg, mientras el consumo de agua de mar pase de 7 a 12 m3/seg. ‘Con esto la participación de agua de mar pasará de un 33% a más de un 45%’, dice Correa, con lo que se espera que las plantas concentradoras que incorporen el uso de agua de mar de forma directa en sus procesos productivos sea lo común.

Desalación, la apuesta de la industria contra la escasez hídrica

Las plantas desaladoras han sido clave para el crecimiento de la industria minera, con diversos proyectos que ya consideran el uso de agua de mar. Según datos de Cochilco, desde 2010 su uso ha aumentado en un 1.700% (de 0,13 m3/s a 2,2 m3/s), logrando un ‘impacto positivo en las comunidades de las cuencas donde las faenas están instaladas, permitiéndoles asegurar su suministro de agua de la minería sin afectar a las personas’, explica María Luisa Lozano, vicepresidenta de Minnovex.

Entre los nuevos proyectos, el subsecretario de Minería, Edgar Blanco, destaca Enapac, la planta desaladora del Distrito Norte, de Codelco, y la del proyecto Spence Growth Option, debido a su envergadura. Estos ‘serán de gran ayuda frente al escenario de escasez hídrica y a la disponibilidad de agua para las operaciones mineras, como también seguirán contribuyendo a desestresar las fuentes de aguas continentales, liberándolas para su uso ambiental y de las comunidades’, dice. Esto es crucial en zonas donde ‘la sequía ha afectado sus pozos y el recurso hídrico está a mayor profundidad’, suma Manuel Viera.

A su vez, avanzar en I+D+i será clave para ‘lograr que el residuo de la planta, la salmuera, se transforme desde un desecho a un producto’, dice Phillipo Correa, de la AICE.


Publicado en: Resumen de prensa

Etiquetas: Agua Minería

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