Surgen dudas frente al destino final del proyecto en Las Salinas

Foto: Las Salinas, Interferencia.

Megaproyecto inmobiliario genera expectativas en el turismo, pero preocupación respecto a su impacto. Ediles descartan eventual compra del sitio. Fuente: El Mercurio de Valparaíso, 8 de marzo de 2021.


Luego de la controversia generada tras un error administrativo en la reclamación del proyecto de saneamiento de Las Salinas, el debate respecto al uso del terreno ha vuelto a adquirir protagonismo dentro del caso. Tras ser destinado por décadas ala actividad petrolera, Copec presentó un plan de biorremediación que permitiría habilitar el sitio, considerado por muchos el último «tesoro inmobiliario» del borde costero, para su uso residencial, comercial y de equipamiento.

Andrea Molina, exdiputada y candidata de Chile Vamos, es una de las personas que han manifestado sus expectativas frente al futuro del proyecto. En una entrevista publicada el domingo en El Mercurio de Valparaíso, comentó la importancia de «en pro del buen vecino, hablar de la inclusión social, poder trabajar con esa mirada que pueda permitir que muchas personas hoy día puedan optar a una primera vivienda a un precio accesible» en ese sector costero. «No soy quién para decir quién debe comprar o no comprar ese terreno, pero me encantaría que tuviera un sello verde y sustentable», dijo.

VISIÓN DE CONCEJALES

El concejal viñamarino Jaime Varas (UDI) respalda las palabras de Andrea Molina. «Ella es súper clara en el sentido de que esto es un terreno privado. Va a recibir una inversión de 700 millones de dólares y hoy debe tener un costo de por lo menos 2 mil millones de dólares», precisa, enfatizando en que considera que «hoy en día ni el Estado de Chile ni ningún otro organismo tendría los recursos para comprar esos terrenos».

«Acá hay un proyecto que ha sido desarrollado por un privado, que ha tenido todo un derrotero administrativo detrás, y, por lo tanto, que a ellos les correspondería seguir realizando», dice

«Ellos se han hecho cargo de una deuda histórica con ese sector de la ciudad -todo lo que es Santa Inés, la Subida Alessandri, el famoso Conjunto Fabiola- que en definitiva siempre han estado tan cerca del mar pero tan lejos del borde costero. Esa deuda va a ser pagada por este desarrollo, que además es sustentable. Quizás sea el primer barrio sustentable ambientalmente de nuestro país, por lo tanto creo que hay que dejar que las instituciones funcionen y dejar las consignas políticas de lado», defendió.

La iniciativa de la empresa Inmobiliaria Las Salinas contempla, luego de realizar la descontaminación, desarrollar un «proyecto urbano de uso mixto» que incluya un barrio residencial con equipamiento comunitario y un parque abierto integrado. Según señala la firma, más del 40% del terreno sería dedicado a espacios para el uso de toda la comunidad. El «Barrio Salinas» que pretende extender la Av. Libertad hacia el norte y reforzar la integración territorial del Barrio Santa Inés con el borde costero, también podría abarcar una amplia oferta de servicios tales como comercio, restaurantes, oficinas e incluso hoteles.

Al igual que Varas, Laura Giannici (DC), descarta la adquisición de los terrenos por parte de la municipalidad. «En lo personal, a mí me encantaría que hiciéramos un parque, pero es idealismo total, ya que son terrenos privados. Tengo un 100% de seguridad de que el municipio no tiene recursos para ello», sostiene la concejala, que asegura que, pese a que «cuando presentaron el primer proyecto era mucho más invasivo, ellos entendieron que debían irlo cambiando».

«Ahora sabemos que hay un parque incorporado, pero en definitiva no sabemos cómo va a ser el proyecto final, teniendo en cuenta que igual se están realizando conversaciones con la gente, con los vecinos. Ojalá pueda haber la mayor participación posible, entendiendo siempre que estos
son terrenos privados», insiste.

El concejal Víctor Andaur (PC), manifiesta una postura opuesta. «Yo lamento profundamente que tanto proyectos, tantas ideas que han surgido a lo largo de más de una década para este terreno, se hayan dejado de lado ante la imposición del dinero, que pone las condiciones y que ahora establece que estos edificios serían lo más rentable, por así decirlo». Consultado por las alternativas que existen, teniendo en cuenta que el terreno es privado, propone una negociación que permita llegar a acuerdos que consideren la postura de la ciudadanía, además de aspectos como el riesgo ante un posible aumento del nivel del mar a futuro y las consecuencias que tendría el proyecto para el tráfico vial.

OPINIÓN DEL COMERCIO

Para Rodrigo Rozas, presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Viña del Mar, «sin duda estos terrenos, que han estado por años como sitio eriazo, no son la mejor imagen turística para una ciudad que pretende crecer comercial y turística-mente». En ese sentido, asegura que «como Cámara claramente apoyamos el proyecto, siempre que sea amigable con la comuna». Esto implicaría, a su parecer, que existan suficientes estacionamientos, que garantice el correcto flujo vehicular y que incluya ‘áreas urbanas, áreas verdes con acceso para todos los viñamarinos.»

La expectativa del gremio, favorecida por la inclusión de locales comerciales entre los atractivos del barrio, se fundamenta principalmente en que el terreno «se transforme en un generador de valor para la ciudad, en un sector atractivo para los habitantes de Viña del Mar y para quienes la visitan». A raíz de este mismo punto, Rozas señala que «indudablemente como Cámara de Comercio y Turismo -que representa también a todo el sector de hotelería- esperamos que sean primeras viviendas y no segundas, para que pueda generar, además, un crecimiento a los negocios formales como son los hoteles. Sabemos que el arriendo de departamentos en Viña existe, pero lógicamente la idea es que no se sature de segundas viviendas», señala.

DEMANDA AMBIENTALISTA

Quienes no están de acuerdo con la implementación de esta iniciativa son los miembros de la organización social Un Parque Para Las Salinas, pues consideran, en palabras de su representante Gonzalo Pavez, que «Copec está haciendo un ecolavado de imagen» y que el uso de la palabra parque por parte de Copec «es totalmente abusivo y atenta contra la opinión pública, que pide un parque en las 18 hectáreas del terreno: el 100%».

Consultado sobre si apoyaría una eventual negociación con la municipalidad -o una hipotética adquisición del sitio-dice que «es mucho más complejo que eso. La empresa tiene que hacerse responsable del daño ambiental que causó a Viña del Mar, y el Estado, expropiar el terreno».

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