Termoeléctricas a carbón y varamientos en la Bahía de Quintero

Opinión de Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, sobre el reciente anuncio del Gobierno para cerrar cuatro termoelécticas a carbón, en medio de la espera del fallo de la Corte Suprema que confirme o rechace la orden de la Corte de Apelaciones de Valparaíso para detener la descarga de carbón en la Bahía de Quintero, debido a los varamientos de carbón. Fuente: El Mostrador, 20 de julio de 2021.


Hace pocos días el Gobierno anunció el cierre anticipado al año 2025 de cuatro termoeléctricas a carbón, dos en Mejillones, en la Región de Antofagasta: Angamos 1 (280 MW) y Angamos 2 (280 MW); y dos en Puchuncaví, en la Región de Valparaíso: Nueva Ventanas (250 MW) y Campiche (270 MW). Lo interesante de esta noticia es que todas estas unidades son de propiedad de la empresa de capitales estadounidense AES Gener, la cual hace poco pasó a llamarse AES Andes para alinearse con su estrategia Greentegra, la que pretende mostrarla como una empresa sostenible y líder en la transición hacia fuentes renovables. Dentro de sus propósitos está convertirse en líder en soluciones energéticas en Sudamérica, según se señala en su página web.

Otra cosa interesante es que con este compromiso de cierre anticipado para el año 2025 por parte de AES Gener, la empresa dejaría de operar en la Bahía de Quintero, sin embargo, no significa que ese año saldría de esta Zona en Sacrificio. Hasta ahora, el compromiso dado a conocer por el Gobierno y la empresa solo se refiere a la paralización del funcionamiento de estas unidades, pero no al desmantelamiento y recuperación de áreas altamente contaminadas; tampoco se señala si la empresa hará uso o no del llamado Estado de Reserva Estratégica (ERE), lo cual significa que pueden quedar como respaldo en el sistema eléctrico nacional entre 24 a 60 meses. Es importante tener presente que las dos unidades de Aes Gener que antes del último anuncio habían comprometido su cierre, esto es Ventanas 1 (120 MW) y Ventanas 2 (220 MW), solicitaron el cese definitivo de operaciones para el 2025, haciendo uso del mecanismo denominado Estado de Reserva Estratégica (ERE). En este sentido, debemos tener presente que Ventanas 1 comenzó a funcionar en 1964 y Ventanas 2 en 1977, por lo que ninguna de ellas fue evaluada ambientalmente en su operación principal en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y, aun así, se les autorizó mantenerse como respaldo en el sistema bajo la figura de ERE. Por tanto, es muy probable que ocurra lo mismo con las centrales Nueva Ventanas y Campiche, respecto de las cuales se ha anunciado su reciente cese de operación.

También parece relevante destacar que, a comienzos de junio del presente año, la Corte de Apelaciones de Valparaíso se pronunció respecto a dos acciones legales interpuestas por senadores de la región en relación a los reiterados varamientos de carbón en la playa de Ventanas. Una de las acciones fue interpuesta por el senador Juan Ignacio Latorre y dirigentes locales, y la otra por el senador Francisco Chahuán, también acompañado por líderes territoriales.

Si bien estas son dos acciones legales independientes, ellas apuntan en el mismo sentido, es decir, a que la zona ha sido contaminada en forma sistemática, pues existen reiterados episodios de varamientos de carbón. Estos tendrían su origen en los procesos de descarga del citado combustible desde barcos que llegan a la zona para abastecer a las centrales termoeléctricas, por una huincha transportadora a los lugares de acopio dispuestos por la empresa AES Gener.

Estos varamientos se observan como un manto de color negro que es depositado por la marea en la playa de Ventanas. El año 2009 se reportaron cuatro varamientos; mientras que para el año 2018 el número ascendió a 146; en 2019 se registraron 185 y el año 2020 la situación mejoró, solo registrándose 120 episodios. Esta información ha sido recabada por habitantes de la zona y sistematizada por Fundación Terram (Vea minuta sobre varamientos de carbón, febrero 2021).

Pues bien, según consta en los fallos de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, los magistrados recabaron información tanto de las instituciones públicas, empresas, academia y organizaciones de la sociedad civil para llegar a la conclusión de que existe un daño en la zona y determinaron que se debe suspender la entrada de barcos que transporten carbón en la Bahía de Quintero, para evitar la descarga de efluentes en la Bahía y que tanto la autoridad marítima como el Ministerio de Medio Ambiente deben velar por el cumplimiento de esta sentencia, una vez que se encuentre ejecutoriada. Esto quiere decir que, si la empresa aludida reclamase ante la Corte Suprema, esta debería pronunciarse al respecto. En efecto, la empresa apeló a este fallo ante el máximo tribunal y está en la instancia que deberá resolver en forma definitiva.

Por ello, nos llama profundamente la atención que el anuncio del cierre anticipado de las centrales termoeléctricas a carbón de propiedad de la empresa AES Gener ocurra precisamente en estos días, cuando la Corte Suprema debe resolver en forma definitiva, si es posible o no la descarga de carbón, combustible imprescindible para el funcionamiento de las cuatro unidades térmicas, que por lo demás son las únicas que existen en la zona, todas de propiedad de Gener.

Es de esperar que la empresa más allá de apagar las unidades termoeléctricas en esta zona, se haga responsable de la contaminación generada durante más de 50 años y se comprometa a no solo a apagar las carboneras, sino que, a desmantelarlas, retirar las cenizas acumuladas por años y restaurar, al menos en parte, esta zona.

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