Plan de Descarbonización: ¿Estado de Reserva Estratégica o Estrategia Razonablemente Errada?

Opinión de Gary González, economista de Fundación Terram, sobre el papel de "Estado de Reserva Estratégica" en el precario plan de descarbonización a propósito de los erráticos anuncios del Coordinador Eléctrico sobre la posible reapertura de Ventanas 1, a solo 8 meses de su cierre, mientras se agrava la crisis climática. "El cierre de las centrales debe dejar de estar sujeto a la voluntad de las empresas generadoras y los anuncios de cierre deben ser efectivos y definitivos con una política energética seria por parte del gobierno". Fuente: Codex Verde, 18 de agosto de 2021.


Durante el año 2019, el Gobierno dio a conocer el esperado Plan de Retiro Voluntario de Centrales a Carbón, más conocido como Plan de Descarbonización, el cual contemplaba para el año 2040, mediante distintas fases, el “cierre” de las 28 unidades termoeléctricas a carbón -en ese momento presentes en Chile-, y que a julio de 2021, luego de distintas actualizaciones, suponía apagar, retirar o reconvertir 18 unidades al año 2025, mientras las otras 10 centrales restantes seguían sin tener una fecha para ser desconectadas. Pero la agenda de descarbonización acaba de sufrir un importante revés luego de que el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) anunciara que haría uso del “Estado de Reserva Estratégica (ERE)” para volver a encender una generadora a carbón que ya se encontraba apagada como parte del plan antes mencionado, lo cual en términos concretos significa un retroceso en materia de descarbonización para el país.

Cuando se presentó el Plan de Descarbonización, este recibió numerosas críticas, las cuales por una parte iban en el sentido de cuestionar el carácter voluntario de este, ya que serían las propias empresas las que decidirían cuándo apagar sus centrales, mientras que otros cuestionamientos apuntaban a que no existía un real cierre y desmantelamiento de las carboneras, pues el plan acordado entre el gobierno y las empresas incorporaba la posibilidad de acogerse a un mecanismo denominado “Estado de Reserva Estratégica (ERE)”, el cual permite que las unidades termoeléctricas continúen recibiendo un pago por parte del Estado por estar como respaldo del sistema eléctrico en una especie de “hibernación”, aun cuando no se encuentren operativas.

La calidad de ERE puede, según lo acordado, durar hasta cinco años después del llamado “cierre”, permitiendo que las unidades apagadas puedan volver a operar, en caso de ser necesario. Esto es justamente lo que el Coordinador Eléctrico Nacional ha hecho recientemente al convocar a operación a la unidad Ventanas 1, central térmica propiedad de la empresa AES Gener (ahora AES Andes) de 114 MW de potencia y que desde el 29 de diciembre de 2020 había dejado de generar electricidad al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), tras casi 60 años de funcionamiento.

Si bien la entidad encargada de la operación de la red eléctrica ha explicado que la decisión surgió en el marco de la revisión periódica de las condiciones de operación del sistema eléctrico, razones entre las que destacan la baja disponibilidad de recursos hídricos y el alza en el uso de petróleo, a partir de su Informe de Evaluación de Estado de Reserva Estratégica central Ventanas 1, es posible inferir que el propósito de reabrir esta unidad es disminuir los “costos” de operación de la red eléctrica, sin considerar los efectos de intensificar los ya elevados niveles de contaminación en el aire, los suelos y las aguas que ha producido el uso de este combustible fósil durante décadas en las denominadas “Zonas en Sacrificio”.

Pero todo puede ser aún peor, ya que el Coordinador Eléctrico Nacional estaría evaluando también postergar el retiro de las dos carboneras ubicadas en Tocopilla que la empresa Engie tenía previsto cerrar para fines de este año, y podría hacer lo mismo con Bocamina 2 de la empresa Enel en Coronel, cuya salida está fijada para abril de 2022. Es decir, la autoridad eléctrica echa por tierra una descarbonización efectiva en nuestro país, haciendo cenizas los propios dichos de la empresa AES Gener al momento de manifestar su intención de retirar las dos unidades de la Central Ventanas, lo que según la propia empresa permitiría “una reducción aproximada de 2.000.000 de toneladas de CO2, lo que equivale a retirar de circulación más de 800 mil vehículos particulares de las calles chilenas”. Sin embargo, no se puede dejar pasar el errático comportamiento que ha tenido AES Gener, la que en vez de comprometerse a cerrar las cinco unidades de Guacolda que poseía en Huasco, prefirió venderlas a principio de año al gestor de fondos Capital Advisors. Además, la firma norteamericana ha sido la única en manifestar su intención de acoger todas sus unidades a ERE, siendo la única empresa hasta ahora en utilizar este mecanismo en el plan de descarbonización, donde junto a Colbún, son las únicas en no poner una fecha definitiva al cierre de las centrales restantes.

A pesar de que en los últimos días se ha mencionado que las autoridades habrían decidido revertir la decisión del Coordinador Eléctrico Nacional, esto no ha sido confirmado oficialmente, por lo que desde Fundación Terram nos preocupa que exista confusión y poca claridad a la hora de tomar decisiones tan sensibles para las comunidades que por años han tenido que soportar la contaminación de estas generadoras, con lo que se debilita aún más el ya precario Plan de Descarbonización, donde se demuestra que para avanzar de verdad, el cierre de las centrales debe dejar de estar sujeto a la voluntad de las empresas generadoras y los anuncios de cierre deben ser efectivos y definitivos con una política energética seria por parte del gobierno, sin utilizar la figura del ERE si es que como país no queremos seguir cometiendo lo que hasta ahora parece ser una Estrategia Razonablemente Errada.

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