Concentraciones de piretroides en agua presentarían un riesgo para crustáceos

Felipe Tucca de Intesal presentó los resultados de un estudio que midió las concentraciones de cipermetrina y deltametrina en sedimentos marinos y agua cercano a centros de cultivo de salmón. Fuente: Salmonexpert, 8 de septiembre de 2021.


La jornada del Sealice conference online 2021 realizada ayer, estuvo enfocada en impactos ambientales y responsabilidad social en torno al piojo de mar.

Felipe Tucca, coordinador de Investigación de Intesal, fue uno de los presentadores de este módulo y quien expuso un estudio de caso real, enfocado en medir el potencial riesgo mediambiental que suponen los antiparasitarios utilizados para controlar al Caligus.

El riesgo medioambiental fue definido como las concentraciones de cipermetrina y deltametrina que podrían afectar a otros organismos marinos.

El estudio realizado tiempo atrás tomó muestra de agua y sedimento en cuatro centro de la región de Los Lagos, ello, en el momento que realizaron un tratamiento coordinado con piretroides.

También, los investigadores utilizaron una estrategia de muestreo cruzado en un radio de 500 metros, y a 0 y 10 metros de profundidad para analizar la distribución del químico al rededor de las jaulas.

Efectos en crustáceos

Entre los resultados, Tucca mostró que las concentraciones máximas en sedimentos fueron entre 4,1 y 6,2 ng/g de peso seco.

En el agua, “la distribución espacial al rededor de los centros fue diferente para ambos compuestos y la concentración dependió de la velocidad de corriente y profundidad”, sostuvo el experto de Intesal.

Por lo mismo, las concentraciones en el mar medidas mediante un dispositivo pasivo de Etileno Vinil Acetato (EVA), fueron mayores presentando un riesgo en un radio menor a cinco metros de centros de cultivo.

En cuanto a los efectos en el medio ambiente, el experto de Intesal especificó que es posible observar que la cipermetrina representa un riesgo principalmente para los crustáceos, y que “las concentraciones de deltametrina son más altas que la sensibilidad de muchas especies bentónicas”.

“El conocimiento acerca del comportamiento de los químicos es clave, así como también el desarrollo de tests de ecotoxicidad in situ para tener un mejor entendimiento de los efectos reales en especies no objetivo, especialmente en crustáceos”, concluyó Tucca.

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