Inundaciones récord en noreste de EE.UU. dejan 43 muertos y ponen foco en el cambio climático

Foto: El Mercurio

Las lluvias del ciclón provocaron escenas caóticas en Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania, donde se decretó estado de emergencia. Fuente: El Mercurio, 3 de septiembre de 2021.


Calles y carreteras inundadas, estaciones y vagones del metro sobrepasados por el agua, árboles caídos sobre autos y edificios, y cientos de vuelos cancelados. Así fue el impacto que dejó el paso de la tormenta tropical Ida sobre los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania durante la noche del miércoles, con fuertes lluvias y vientos que provocaron la muerte de al menos 43 personas y dejaron a 150.000 hogares sin energía eléctrica. La situación obligó a decretar estados de emergencia en varias zonas afectadas y puso el foco de las autoridades en los efectos del cambio climático sobre los desastres naturales.

‘No son olas del océano. Son inundaciones repentinas que vienen del cielo. Fueron literalmente las cataratas del Niágara aquí, y yo he estado en las cataratas del Niágara mil veces’, aseguró ayer la recientemente asumida gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, poco después del paso de Ida por el área. ‘No puedo imaginar el miedo que muchas personas pasaron. No quiero que eso se vuelva a repetir’, dijo la autoridad tras decretar estado de emergencia en la zona, medida que también tomaron el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, y los gobernadores de Nueva Jersey, Phil Murphy, y Pensilvania, Tom Wolf.

La decisión de las autoridades llegó después de una noche en la que los tres estados registraron caídas de aproximadamente 80 mm de agua por hora, un récord histórico según las autoridades, y que llevó a que tan solo en un día se alcanzara el equivalente a un mes de lluvia en la zona.

Las fuertes precipitaciones provocaron escenas de caos en el área, en donde el tránsito se vio cortado en varias zonas debido a las inundaciones, y donde cientos de personas se vieron forzadas a pedir rescates para poder salir de sus autos, del metro e incluso de departamentos subterráneos. Las lluvias, además, provocaron la muerte de al menos 43 personas, 23 de ellas en Nueva Jersey, 15 en Nueva York y 5 en Pensilvania.

‘Se había anunciado que iba haber mucha lluvia, eso todos lo sabíamos, pero se fue atrasando cada vez más. Y alrededor de las 18:00 (misma hora en Chile) comenzó a caer un aguacero de una potencia muy grande (…) la gente que estaba en la calle quedaba completamente empapada en solo segundos, y uno veía como se iba acumulando el agua en las cunetas. Eso te mostraba la rapidez y la fuerza con la que caía el agua, y ya después todos veíamos las imágenes en las noticias de las inundaciones en las carreteras y el metro’, dijo a ‘El Mercurio’ el empresario chileno Álvaro Fischer (68), de visita en Nueva York.

La también chilena Ignacia Vásquez (26), quien trabaja como gerenta de Márketing de una empresa de muebles de diseño, presenció el inicio de las inundaciones en la calle. ‘Estaba en Inwood (norte de Manhattan) y estaba lloviendo muy fuerte. Se veía el agua torrencial por las calles, y se acumulaba en espacios de comedores al aire libre (…) En un momento traté de irme a mi casa en Lyft (aplicación de transporte) por la autopista FDR drive, y el camino se inundó, y el auto también, no prendió más. Esperé durante media hora para que otro auto nos empujara hacia la salida de la carretera, que estaba más elevada (…) Nadie esperaba que esto fuera tan devastador’.

Y es que si bien Ida llegó al área como una tormenta tropical —con una potencia mucho menor a la que tenía el domingo cuando tocó tierra como un huracán de categoría 4— las fuertes lluvias fueron demasiado para un área poco preparada para un fenómeno de tal intensidad. ‘Una tormenta tropical, pese a no ser un huracán, sigue siendo muy peligrosa, y si un estado o una ciudad no tienen lo suficiente para enfrentarlo, las consecuencias son muy malas. Las zonas donde Ida impactó como un huracán están acostumbradas a precipitaciones mayores, mientras que donde impactó como tormenta tropical no lo están, por lo que el nivel de lluvias que vimos terminó siendo muy serio. Muchos ríos de esta zona continuarán en estado de inundación durante los próximos tres días, y eso solo si no hay nuevas lluvias’, dijo a este diario Joel Cline, meteorólogo especialista en tormentas y huracanes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU.

Peores desastres

La magnitud de los daños provocados por Ida en Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania volvió a poner el foco de las autoridades en los efectos del cambio climático, y el Presidente Joe Biden aseguró que ‘las tormentas extremas provocadas por la crisis climática ya están aquí’. ‘Este tipo de destrucción está en todas partes, y es un asunto de vida o muerte. Tenemos que enfrentarlo juntos’, dijo el mandatario, quien comprometió la asistencia de su gobierno a las zonas afectadas.

Hochul, en tanto, recordó que ‘mucha gente nos ha estado advirtiendo desde hace décadas de los efectos del cambio climático y cómo afectará a nuestras comunidades. Y eso está ocurriendo ahora, ya no es una amenaza futura. Es una situación actual y es a lo que deberemos enfrentarnos con bastante regularidad’.

Precisamente, la devastación causada por Ida en el noreste de EE.UU. llegó un día después de que la Organización Meteorológica Mundial, de Naciones Unidas, lanzara un informe en el que alertó que los desastres naturales se multiplicaron por cinco en los últimos 50 años debido al cambio climático, cada vez con mayor severidad. Además, el paso de la tormenta tropical ocurrió justo en momentos en que al otro lado del país, en la costa Oeste, las autoridades luchan con fuertes incendios, que según los especialistas se han vuelto cada vez más devastadores en el último tiempo.

‘No es casualidad que veamos tormentas más potentes, con niveles récords como los que se vieron en estos estados (Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania). Y esto tampoco es algo que debiese sorprendernos, porque los desastres climáticos, al menos en EE.UU., están rompiendo récords cada año, tanto en cantidad como en magnitud, y toda la evidencia nos dice que esto es por el calentamiento global’ dijo a este diario Chris Forest, meteorólogo de la Universidad de Pensilvania.

 

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