Investigadores locales destacan el rol que ha tenido Chile en Conferencia sobre los Océanos

Foto: MMA

Científicos chilenos presentes en la cita, en la que participan cerca de 150 países, concuerdan en que hay una fuerte sensación por pasar de los discursos a la acción inmediata y una suerte de 'competencia' positiva por ver quién asume y aplica más compromisos. Fuente: El Mercurio, 1 de julio de 2022.


Bajo el lema ‘Salvar el océano, proteger el futuro’, las delegaciones de unos 150 países, organizaciones y organismos internacionales convocados por Naciones Unidas, así como centenares de empresas, investigadores y científicos, se han reunido durante esta semana en Lisboa (Portugal), en la II Conferencia sobre los Océanos. Todos con un único objetivo: establecer una hoja de ruta que resuelva algunos de los problemas que amenazan a los océanos del planeta.

‘Necesitamos despertar a la gente y presionar a los que toman decisiones, para asegurarnos de que somos capaces de rescatar a los océanos’, enfatizó el secretario general de la ONU, António Guterres, al inicio del evento al que asisten más de 20 mil personas.

‘El ambiente es espectacular y algo clave es la urgencia por actuar frente al nivel de deterioro de los océanos a causa del cambio climático, la sobrepesca o la contaminación por plásticos, entre otras amenazas’, plantea Carlos Gaymer, director del Centro de Ecología y Manejo Sustentable de las Islas Oceánicas (Esmoi), de la U. Católica del Norte, y parte de la delegación chilena encabezada por la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas.

Como Chile es uno de los 13 vicepresidentes del evento, Rojas ha participado como moderadora en los plenarios. ‘Estar presente en la conferencia ha sido muy provechoso en varios ámbitos. Ha sido una oportunidad para buscar soluciones a estos problemas’, dice a ‘El Mercurio’.

Para actuar, agrega, ‘necesitamos movilizar capacidades humanas y financieras que son vitales para implementar estas buenas intenciones. Chile es visto como un líder global en áreas marinas protegidas. Sin embargo, sabemos que la creación de estas áreas es solo el comienzo de un proceso de largo plazo’.

Ejemplo de ello es la creación de la primera área marina protegida en aguas internacionales, que impulsa junto a la Coalición de Arrecifes de Coral de Alta Mar. ‘Esto considera las cordilleras submarinas de Nazca y Salas y Gómez, de casi 3 mil kilómetros de largo; una zona de crianza y reproducción de muchos recursos pesqueros y de especies migratorias (como ballenas y tortugas). Funciona como un verdadero pulmón azul, importante para mitigar el cambio climático’, explica Gaymer, quien presentó esta iniciativa en uno de los eventos paralelos a la conferencia.

Ayer, la ministra confirmó en su Twitter la creación del Parque Marino Tic Toc-Golfo de Corcovado, una de las zonas ‘más relevantes del país para la reproducción y alimentación de lobos marinos, nutrias y colonias de aves’, así como hogar de al menos el 10% de la población mundial de ballenas azules.

El país también lidera la llamada Coalición América por la Protección del Océano, que considera la creación de un corredor de áreas marinas protegidas a lo largo del Pacífico. ‘Chile inició un gran movimiento por la protección de los océanos. Lo más importante es el reconocimiento de que estos ecosistemas no son particulares de cada país, sino que algo global. Para tener éxito hay que hacer cosas colectivamente’, comenta desde Lisboa Maximiliano Bello, asesor de políticas públicas de Mission Blue, organización fundada por Sylvia Earle, la científica marina estadounidense que ha sido nombrada ‘heroína del planeta’ por la revista Time y de quien Bello es su mano derecha.

‘No recuerdo una reunión sobre océanos tan intensa; pero eso demuestra interés en el tema’, agrega sobre el evento. ‘Hasta ahora había una competencia en el planeta por quién usa más y más rápido los recursos marinos; ahora es al revés: una competencia por ver quién cuida más. Eso es un cambio de paradigma esperanzador’.

Trabajo colectivo

Una mirada positiva que comparte otro chileno, Rolando Ibarra, senior fellow en acuicultura sustentable del Monterey Bay Aquarium de California. ‘Hay un compromiso de todos con el cuidado de los océanos y Chile ha tenido un rol importante en el tema a nivel internacional’, precisa.

Parte de su labor consiste en realizar evaluaciones científicas de la sustentabilidad de la pesquería y la acuicultura y, en particular, reducir el uso de antibióticos en estos lugares, por el impacto que generan al medio ambiente y su contribución a la resistencia antimicrobiana. ‘En Chile tenemos un programa con salmonicultores que busca reducir en 50% el uso de antibióticos al año 2025. Pero la pandemia detuvo los avances y estamos retomando’.

Una labor necesaria, destaca, considerando que los expertos en esta reunión han enfatizado que los océanos serán la ‘gran despensa’ que cubra las necesidades alimentarias de la humanidad en las próximas décadas. Según un informe de la FAO, presentado el miércoles en la conferencia, para el año 2050 la Tierra estará poblada por 9.000 millones de personas y la capacidad de disponer de alimentos y recursos para satisfacer sus necesidades estará al límite. Los océanos ayudarán a combatir el hambre, pero para esa fecha es posible que alberguen más plástico que peces.

‘Estamos contra el tiempo’, advierte Bello. ‘Los océanos están sufriendo; la vida del océano es la gestora de la vida en la tierra y, sin eso, no hay futuro’.

Por ello destaca la importancia que se ha puesto a la evidencia científica en la toma de decisiones. ‘La ciencia y la educación aparecen prácticamente en todas las presentaciones. De alguna forma, eso está ligado con la pandemia, que obligó a volver la mirada a la ciencia’.

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