Mesa Ciudadana de Cambio Climático insta al Gobierno a mantener una posición ambiciosa durante la COP27 y liderar la discusión sobre “Pérdidas y daños”

Las once organizaciones de la sociedad civil pertenecientes a la Mesa Ciudadana de Cambio Climático hacen un llamado al Gobierno de Gabriel Boric a tener una posición ambiciosa y consecuente con sus compromisos ecológicos durante la COP27 en Egipto, sobre todo en “pérdidas y daños”, financiamiento, “transición socioecológica justa” y la agenda de océanos.


En medio de la contingencia sobre la 27a Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP27) que se celebra en la ciudad egipcia de Sharm El Sheikh, desde la Mesa Ciudadana de Cambio Climático esperamos que el Gobierno de Gabriel Boric muestre consecuencia con su discurso local y lleven adelante una agenda ambiciosa durante la Cumbre del clima.

Actualmente el mundo ya está viviendo los efectos más crudos de la crisis climática, donde los países menos desarrollados, en especial del hemisferio sur, sufren las consecuencias más graves de las emisiones y de la inacción de los países industrializados, lo cual es evidenciado en el aumento de las inundaciones, huracanes, derretimiento de glaciares, sequías y mega incendios, entre otros impactos. Una situación preocupante considerando que los efectos del calentamiento global están aconteciendo con tan solo 1,1 °C de incremento de las temperaturas por encima de los niveles preindustriales, cuando se prevé que a fines de siglo la temperatura promedio de la tierra podría aumentar hasta 2,8 °C, con consecuencias catastróficas para el planeta.

El Pacto de Glasgow alcanzado durante la COP26, aun siendo poco ambicioso, logró fijar una hoja de ruta clara de los temas a ser discutidos en Egipto, destacando la “reducción progresiva” del carbón, el aumento de la financiación para la adaptación y el financiamiento y operativización de la Red de Santiago – creada a partir de la COP25 – , la cual cuenta con el propósito de fortalecer las capacidades técnicas, y así evitar, minimizar y atender las pérdidas y daños que sufren los países en desarrollo.

Financiamiento y “pérdidas y daños”

En el contexto de las Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en septiembre, el principal negociador climático de Egipto, Mohamed Nasr, invitó a la ministra de Medio Ambiente de Chile, Maisa Rojas, junto a la Comisionada del Clima del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, Jennifer Morgan, a liderar y cofacilitar la discusión en torno a “Pérdidas y Daños”, considerada una de las mesas de negociación más relevantes de la 27a Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.


Sobre la importancia que tiene esta discusión para nuestra región y el Caribe, Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, pone el acento en que “en general las regiones de Latinoamérica y el Caribe son muy sensibles a los efectos del Cambio Climático, debido a eventos tales como incendios forestales, sequía, lluvias intensas, inundaciones y aluviones, entre otros”.

Asimismo, Felipe Pino, abogado de la ONG FIMA, explica que cuando hablamos de “pérdidas y daños” estamos refiriéndonos a todos los impactos que exceden la posibilidad de adaptación de las naciones, y se asocia principalmente a los impactos que se generan producto de los eventos climatológicos extremos, como huracanes y ciclones, propios de países tropicales. En tanto, también destaca la aparición de otros eventos derivados de la crisis climática considerados de “tracto lento”, como el derretimiento de los glaciares, las subidas del nivel del mar y las sequías, más relacionadas a los impactos del calentamiento global en Latinoamérica.

El liderazgo de nuestro país y de la ministra y climatóloga Maisa Rojas, quien formó parte del panel de expertos científicos que elaboran los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), debiera demostrarse encarrilando las conversaciones en una sola vía, centrándose principalmente en establecer mecanismos de financiamiento para Pérdida y Daños, evitando que las negociaciones se desvíen en facetas menos ambiciosas. Durante la última Conferencia del Clima, en Glasgow, los países desarrollados acordaron duplicar los recursos para la adaptación hasta alcanzar los US$ 40 mil millones anuales para 2025, aún muy lejos de lo prometido durante la COP15 en 2009, donde el compromiso fue movilizar más de 100 mil millones de dólares al año para las naciones en desarrollo.

Al respecto, Flavia Liberona asegura que tanto la ministra de Medio Ambiente de Chile como la Comisionada del Clima de Alemania deberán abrir espacios de diálogo según lo acordado durante la última COP en Glasgow, donde “se menciona la creación de un Diálogo sobre Pérdidas y Daños (Diálogo de Glasgow) que debería finalizar su trabajo en 2024, con el objetivo de encontrar mecanismos de financiamiento para reducir o minimizar las pérdidas y daños de países vulnerables”. El punto de tensión sobre este tema, según la directora de Fundación Terram, será si este financiamiento se enmarca en una compensación o no, y en ese sentido “el rol de la ministra Rojas es clave en lograr que este diálogo avance recogiendo las sensibilidades de los países vulnerables y persuadiendo a los países con mayores emisiones a entrar en la conversación”.

En la misma línea, Felipe Pino asegura que “la diferencia que puede hacer Chile es que, teniendo una visión de los avances de la discusión, y a partir de los conocimientos que la ministra de Medio Ambiente tiene como climatóloga, debiese ayudar a entender que el resultado más importante que tiene que salir de esa ‘Mesa de Pérdidas y Daños’ tiene que ser una propuesta de financiamiento clara”.

Es por eso que durante la presente Cumbre en Egipto las Partes deben comenzar a discutir cómo harán frente a las pérdidas y daños, incluyendo el desarrollo de un mecanismo de financiamiento eficiente y justo para los países o Partes más afectadas. Desde la Mesa Ciudadana sobre Cambio Climático, creemos que Chile debería aprovechar su protagonismo en la Mesa de Pérdidas y Daños, asumiendo un liderazgo entre los países del Sur Global y Latinoamérica en las negociaciones, sobre todo en cuanto al financiamiento prometido por los países desarrollados y grandes emisores de gases de efecto invernadero (GEI), para compensar los daños económicos y sociales provocados por los efectos de la crisis climática.

Transición Justa

De acuerdo a la Mesa Ciudadana por el Cambio Climático, otra de las prioridades que debiese tener el gobierno de Gabriel Boric es consolidar la posición de Chile en el circuito internacional sobre el abandono de las llamadas “energías sucias”, derivadas de los hidrocarburos como el petróleo o el gas, para transitar hacia un sistema sostenible y bajo en emisiones de gases de efecto invernadero.

Arianne van Andel de Otros Cruces, la cual trabaja con una amplia gama de comunidades religiosas en Chile e internacionalmente, asevera que han apoyado el llamado a un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles y “esperan que el gobierno de Chile considere esta iniciativa, presentando un plan para acelerar la descarbonización en el país, siempre pensando en la manera de dejar a nadie atrás en términos de empleo o proyecciones de futuro, mediante lo que llamamos una transición justa”.

De acuerdo con Uri Colodro de WWF Chile, desde el punto de vista de América Latina y el Caribe, se debiera asegurar una transición justa que “respete los derechos y medios de vida de los pueblos indígenas y también de las comunidades locales. Eso significa adoptar una transición verde hacia una economía ambiental y también socialmente sostenible, baja en carbono y positiva para la naturaleza. Esta transición también debe generar nuevas fuentes de trabajo, equidad y justicia social”.

En este sentido, desde gobiernos anteriores Chile incorporó la agenda de transición justa en diversos ministerios de forma transversal, lo cual facilitó la creación de una gran cantidad de documentos, estrategias y políticas públicas que apuntan a cumplir con lo establecido en el Acuerdo de París que Chile ratificó en 2017. En este espacio cabe la Ley Marco de Cambio Climático promulgada el presente año y la presentación de la actualización de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) durante 2020.

A pesar de los reconocidos avances en la materia, el verdadero desafío del país es operativizar e implementar todas estas herramientas, convirtiéndolos en estrategias reales para los territorios más afectados por las inclemencias del cambio climático. Desde la Mesa Ciudadana de Cambio Climático creemos que, si Chile realmente quiere hablar de transición justa y hacer que la lucha contra el cambio climático llegue a todos los territorios, pasando por las comunidades y gobiernos locales y regionales, debe superar la enorme brecha que existe en el financiamiento y presionar para que “transición justa” sea parte del texto de decisión final de esta COP27.

Agenda de océanos en la COP27

Tras la celebración de la última Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático en Glasgow (COP26), la discusión sobre los océanos comenzó a cobrar mayor relevancia y se espera que durante la Cumbre del Clima en Sharm El Sheikh, Egipto, algunos países, entre ellos Chile, vuelvan a colocar en agenda el tema oceánico. Entre los hitos más destacados, en el preámbulo del Pacto de Glasgow se mencionó “la importancia de garantizar la integridad de todos los ecosistemas, incluidos los bosques, el océano y la criósfera”, y en su artículo 21 se reconoció el papel de los ecosistemas marinos como sumideros de carbono.

Asimismo, en junio, durante la Conferencia sobre Cambio Climático en Bonn, Alemania, se celebró por primera vez el Diálogo sobre los Océanos y el Cambio Climático, donde se destacó la vital importancia de los océanos para los medios de vida y la biodiversidad, reconociéndolo como un componente fundamental del sistema climático, y se destacó la necesidad de una mayor acción climática relacionada con el océano en la presente COP27.

Al respecto, Florencia Ortúzar, de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), asegura que “es importante que la integración de los océanos a las negociaciones climáticas se haga desde un enfoque de conservación, cuidando y potenciando su capacidad de absorber emisiones y su importancia para la adaptación de las comunidades costeras que de ellos dependen. Por el contrario, hay que tener mucho cuidado con la posibilidad de que los océanos sean considerados espacio fértil para la generación de bonos de carbono, que luego se vendan al mejor postor para dejar de mitigar emisiones en tierra”.

Para Flavia Liberona de Fundación Terram, “los océanos juegan un rol fundamental en la lucha contra el cambio climático, pues la biodiversidad que ellos albergan tiene la capacidad de disipar el calor y absorber emisiones de dióxido de carbono provenientes de la actividad humana. Sin embargo, esto no es tan simple, pues el tema océanos está fuera del Acuerdo de París y otros espacios de negociación de la Comisión Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNCC).  Sin embargo, nuestro país desde hace unos años ha venido empujando con fuerza la inclusión del tema océanos en la agenda climática y es uno de los temas prioritarios para Chile”

Organizaciones e instituciones miembros de la Mesa Ciudadana de Cambio Climático: AIDA, Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, Climate Action Network Latinoamérica (CANLA), Otros Cruces, CODEFF, ONG FIMA, Fundación Terram, Fundación Heinrich Böll, Observatorio Ciudadano, Territorios Colectivos y WWF.

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