Estudio detecta una notoria baja de oxígeno en fiordos de la Patagonia

Foto: El Llanquihue

Mediciones del centro i~mar de la Universidad de Los Lagos y el IFOP dieron cuenta de ausencia total en fiordo Quitralco, en Aysén. También existen caídas en niveles detectados en el fiordo Comau y en el estuario del Reloncaví, en la Región de Los Lagos. Para Flavia Liberona, directora de Fundación Terram, un aumento en la producción se traduce en una mayor demanda de oxígeno sobre los ecosistemas, por lo cual "el cultivo de salmónidos pudo haber sido un factor que haya contribuido a la disminución del oxígeno disponible en el fiordo Quitralco, hasta llevarlo a la actual situación de anoxia". Fuente: El Llanquihue, 23 de mayo de 2023.


Factores antrópicos (actividades humanas), principalmente, estarían ocasionando que las aguas de los fiordos de la Patagonia se estén quedando sin oxígeno. De acuerdo a una investigación llevada a cabo por el Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos (ULagos) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), se determinó una reducción de las concentraciones de oxígeno desde el fiordo (Estuario) Reloncaví hasta la laguna San Rafael.

El caso más representativo es el del fiordo Quitralco, en la Región de Aysén, donde las estaciones ubicadas en la parte final del fiordo habían detectado hipoxia (déficit de oxígeno) por debajo de los 100 metros de profundidad. Sin embargo, en muestreos de 2022 y 2023 los registros han sido cercanos a cero, registrándose anoxia (falta casi total de oxígeno).

Similar condición fue establecida en el fiordo Puyuhuapi (Aysén), donde la hipoxia profunda es atribuida al transporte de aguas oceánicas de origen ecuatorial, al alto consumo de la materia orgánica y a la débil circulación marina.

Sin embargo, al fiordo Quitralco no llegan aguas ecuatoriales profundas con bajo oxígeno, aunque es alto el consumo de oxígeno por organismos marinos, y el periodo de retención de las aguas es muy alto.

Otra zona de la Patagonia donde se registran condiciones de anoxia es en el Golfo Almirante Montt, en la Región de Magallanes. El doctor en Oceanografía, Iván Pérez-Santos, investigador del Centro i~mar de la ULagos, comentó que junto al IFOP, que financia esta investigación, están recopilando información de campo para la validación de modelos numéricos, lo que permite «seguir entendiendo el proceso de la baja de oxígeno, su extensión, por qué pasa y qué conexión tiene con el Océano Pacífico».

Tres causas

En ese aspecto, Pérez-Santos mencionó que una primera causa de esta condición es el ingreso de aguas ecuatoriales con bajo contenido de oxígeno disuelto.

Añadió que los fiordos son altamente productivos en fito y zooplancton, pero que cuando esa materia orgánica muere «muchas bacterias se las comen y en eso usan oxígeno. Si las aguas están bajas en oxígeno, con esta degradación biológica, baja más».

En tercer lugar aparece la ventilación o característica topográfica de esos lugares. «Son como montañas rusas, que suben y bajan al fondo. Entonces, hay lugares que quedan más aislados, lo que impide recibir aguas ricas en oxígeno y se va empeorando su condición», precisó.

El investigador del Centro i~mar propuso atender con énfasis el área de la cabeza (parte final) del fiordo Quitralco, uno de los más recientes lugares donde se detectó anoxia.

CASOS EN LOS LAGOS

Sobre la situación local, el doctor en Oceanografía apuntó que «el área que tenemos hoy con algunos problemas de recirculación natural es el fiordo Comau, al sur de Hornopirén. El oxígeno baja, pero no a niveles peligrosos», precisó.

A ello sumó el fiordo (estuario) Reloncaví, «un lugar muy productivo biológicamente. Y cuando todo eso muere, se degrada. Entonces, hay también consumo de oxígeno».

Actividad económica

Pero también llamó a poner atención a los encargados del desarrollo de actividades económicas en los fiordos, como la salmonicultura, que son importantes en cuanto al aporte de materia orgánica, lo que en definitiva favorece la disminución de oxígeno. «Hay que tratar de no usar estas áreas que ya están críticas», recomendó.

Pérez-Santos especificó que tanto el alimento que los peces no logran ingerir o que excretan «es material orgánico que se está agregando al que ya existe naturalmente. La suma de esos dos procesos hace que el oxígeno baje».

Ante el actual panorama, aconsejó «no hacer actividades extra a lo natural. Si uno sabe que hay zonas con bajo oxígeno, no debería desarrollar una actividad económica ahí».

En cuanto a eventuales efectos en las especies nativas, descartó que ello ocurra, por cuanto «los organismos evaden esas áreas de bajo oxígeno. Se van a otros lugares».

Consultado si esta carencia de oxígeno podría ocasionar un efecto en el medio ambiente, Pérez-Santos opinó que puede haber consecuencias derivadas de la actividad antrópica «si se sigue explotando esas áreas, si se sigue haciendo un uso no sustentable o simplemente instalándose en un área crítica», subrayó.

Toma de decisiones

Estefanía González, coordinadora de campañas de Greenpeace, destacó la realización de estudios de este tipo, que permiten «caracterizar las condiciones de oxígeno que hay en nuestros fiordos y canales».

Especificó que al haber condiciones anóxicas o anaeróbicas «está en riesgo la sobrevivencia de especies marinas».

González también subrayó que estos resultados representan «un indicador muy importante para poder tomar mejores decisiones respecto de cómo se utiliza el territorio».

En cuanto a zonas con anoxia, llamó a prestar atención a la actividad acuícola «porque esto podría generar grandes mortalidades de salmones, lo que podría ir ayudando a que empeoren las condiciones de salud de estos fiordos».

Postuló que ante bajas de oxígeno, «es importante investigar sus causas, identificando cuáles tienen que ver con elementos del funcionamiento de los ecosistemas; pero también con las presiones que vamos incorporando, como la salmonicultura, que sabemos que produce gran cantidad de condiciones anaeróbicas».

La coordinadora de Campañas de Greenpeace añadió que «el llamado de atención que se hace para -en base a la ciencia- hacer una toma de decisiones, nos parece fundamental. Si hoy ya sabemos que hay un fiordo con estas bajas de oxígeno, hay que tener mucho ojo con las actividades que se autorizan ahí».

Interrogantes

Mientras que Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, planteó que aunque el estudio admite que históricamente han existido condiciones de baja disponibilidad de oxígeno (hipoxia) en la zona de Quitralco, el nuevo hallazgo plantea algunas interrogantes.

En primer término, definió que en ese fiordo se localiza la Agrupación de Concesiones de Salmónidos (ACS) 27, con ocho centros de cultivo. «De estos, a tres se les ha aprobado un aumento de producción considerable, sobre los cuales cabe preguntarse si en dichas autorizaciones se evaluó idóneamente los impactos de esta actividad, en vista de las condiciones ambientales del fiordo, como la baja circulación de las aguas y bajos niveles de oxígeno, ya que se permitió, para cada ciclo productivo, aumentar de 890 a 2.616 toneladas en un centro, de 540 a 4.748 toneladas en un segundo centro, y de 600 a 4.748 toneladas en un tercer centro», detalló.

Liberona planteó que un aumento en la producción se traduce en una mayor demanda de oxígeno sobre los ecosistemas, por lo cual «el cultivo de salmónidos pudo haber sido un factor que haya contribuido a la disminución del oxígeno disponible en el fiordo Quitralco, hasta llevarlo a la actual situación de anoxia».

La directora ejecutiva de Fundación Terram recordó que «durante los años 2017 y 2019, las cosechas totales de la ACS 27 superaron las 12 mil toneladas».

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