La ONU abre hoy a la firma el Tratado de Alta Mar

La sede de Naciones Unidas en Nueva York (Estados Unidos) acoge desde este miércoles la apertura de la firma del Tratado sobre la Biodiversidad en Alta Mar, que entrará en vigor cuando sea ratificado por 60 países y contribuiría a conseguir el denominado objetivo 30x30, es decir, proteger un 30% de las aguas marinas en 2030. Fuente: La Vanguardia, 20 de septiembre de 2023.


Ese tratado fue adoptado el pasado mes de marzo por la Conferencia Intergubernamental sobre Biodiversidad Marina de Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional durante una quinta ronda de negociaciones, aunque los primeros trabajos comenzaron en 2004.

Los signatarios firmarán el tratado en un edificio de la Asamblea General de la ONU entre este miércoles y este viernes. Fuentes del Gobierno español apuntan que se prevé primero una ratificación de la UE a cargo del comisario de Medio Ambiente, Virginijus Sinkevicius, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, este porque España ostenta actualmente la Presidencia de la Unión Europea. Posteriormente, representantes de otros países rubricarán el texto.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), calificada como la ‘Constitución de los océanos’ fue aprobada en 1982, pero no incluye la biodiversidad marina en las áreas situadas fuera de la jurisdicción de nacional de los países, de manera que casi dos tercios de las aguas oceánicas están desprotegidas.

El océano situado más allá de las 200 millas marinas (370 kilómetros) de las costas de un país se considera aguas internacionales (es decir, alta mar) y se comparte globalmente. No existe una legislación suprema que salvaguarde su biodiversidad ni su papel vital en la prestación de servicios, como la generación de oxígeno y la regulación del clima.

Tras más de un decenio de debates en la ONU, la Conferencia Intergubernamental de la ONU comenzó en septiembre de 2018 las negociaciones para alcanzar un nuevo tratado internacional sobre biodiversidad marina que proteja la vida en alta mar o aguas internacionales, con lo que se cerraría así una de las brechas jurídicas más importantes de los océanos. El acuerdo se alcanzó el pasado 5 de marzo en Nueva York.

El marco legal entraría en vigor tras 60 ratificaciones. Después, podrían decidirse temas cruciales como la ubicación de la Secretaría y la designación de las primeras áreas marinas protegidas en alta mar. La UE ha comprometido 40 millones de euros para apoyar su ratificación y preparar su implementación.

AMENAZAS

Según un reciente informe de Greenpeace, menos de un 1% de la alta mar está debidamente protegida y para alcanzar el objetivo del 30×30 deben protegerse cada año unos 11 millones de kilómetros cuadrados de océano, más de que la superficie de Canadá y un territorio 18 veces más grande que España.

Entre 2018 y 2022, la actividad pesquera en alta mar aumentó un 8,5%, cifra que subió un 22,5% en las áreas identificadas para la protección. «Estas tendencias muestran que la realidad en el mar va en dirección opuesta a la ambición establecida en el tratado», apunta Greenpeace.

Además de la pesca, el informe también detalla que el calentamiento de los océanos, la acidificación, la contaminación y la amenaza emergente de la minería submarina ejercen una presión cada vez mayor sobre los ecosistemas oceánicos.

La cantante Camila Cabello y los actores Jane Fonda y Simon Pegg han querido apoyar la ratificación del tratado poniendo su voz a un cortometraje de animación que sigue el viaje de tres criaturas marinas mientras escapan de las amenazas mencionadas para encontrar un santuario oceánico.

«El reloj sigue avanzando. Faltan poco más de seis años para 2030. No es mucho tiempo si tenemos en cuenta el trabajo que nos queda por hacer. Este tratado no puede contribuir a lograr el ’30×30′ sin las firmas y ratificaciones que nos permitirán salir, identificar y designar áreas protegidas en algunos de los lugares más importantes del océano mundial -para la biodiversidad- y para la estabilidad de nuestro clima. Los Gobiernos deben convertir en ley este tratado histórico lo antes posible, no dentro de 10 años, cuando será demasiado tarde», apunta Fonda.

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