{"id":2536,"date":"2013-04-11T16:10:26","date_gmt":"2013-04-11T20:10:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.conservacionybiodiversidad.cl\/?p=2536"},"modified":"2013-04-11T16:10:26","modified_gmt":"2013-04-11T20:10:26","slug":"alerta-amarilla-cuatro-tendencias-ambientales-emergentes-en-america-del-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/2013\/04\/11\/alerta-amarilla-cuatro-tendencias-ambientales-emergentes-en-america-del-sur\/","title":{"rendered":"Alerta amarilla: cuatro tendencias ambientales emergentes en Am\u00e9rica del Sur"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/eduardo-gudynas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-2537\" alt=\"eduardo gudynas\" src=\"http:\/\/www.conservacionybiodiversidad.cl\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/eduardo-gudynas-150x150.jpg\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/eduardo-gudynas-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/eduardo-gudynas-145x146.jpg 145w, https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/eduardo-gudynas-50x50.jpg 50w, https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/eduardo-gudynas-119x120.jpg 119w, https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/eduardo-gudynas-85x85.jpg 85w, https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/eduardo-gudynas-80x80.jpg 80w, https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/eduardo-gudynas.jpg 224w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>Eduardo Gudynas, publicado en Ecolog\u00eda y Conservaci\u00f3n el 10 de abril de 2013. Si se quisiera resumir la situaci\u00f3n ambiental sudamericana apelando al cl\u00e1sico c\u00f3digo de colores, estar\u00edamos en una \u201calerta amarilla\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><!--more--><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las razones para esta condici\u00f3n son m\u00faltiples. En el continente hay muchos problemas que si bien no son realmente nuevos en su esencia, no s\u00f3lo persisten desde hace mucho tiempo, sino que no se les encuentran soluciones definitivas. Estos van desde la deforestaci\u00f3n tropical a los basurales en las ciudades, desde los derrames t\u00f3xicos a los contaminantes en los alimentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchos consideran que ese tipo de impactos ambientales est\u00e1n siendo manejados de una u otra manera, y por lo tanto es injustificado afirmar que todo el continente sudamericano enfrenta una alerta ambiental. Tampoco faltar\u00e1n quienes agregar\u00e1n que esta problem\u00e1tica ambiental es el resultado de la bonanza econ\u00f3mica que se vive en varios pa\u00edses, una necesidad imperiosa para salir de la pobreza. Dir\u00e1n que son los \u201cdolores del crecimiento\u201d que la macroeconom\u00eda nos llama a aceptar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero m\u00e1s all\u00e1 de explicaciones, justificaciones o disculpas, lo cierto es que se repite el deterioro ambiental sudamericano. En esas circunstancias me parece oportuno destacar cuatro tendencias emergentes por su relevancia para entender la actual situaci\u00f3n ambiental continental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Uno: aumenta la brecha entre conservaci\u00f3n y deterioro ambiental<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A pesar de disfrutar del crecimiento econ\u00f3mico, de las nuevas tecnolog\u00edas, de un aluvi\u00f3n de informaci\u00f3n cient\u00edfica, y de muchas cosas m\u00e1s, a pesar de todo eso, los impactos ambientales persisten. No se logran soluciones definitivas, sino que el deterioro ambiental sigue reproduci\u00e9ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por cada victoria en crear un \u00e1rea natural protegida, desaparecen miles de hect\u00e1reas bajo la agropecuaria o la deforestaci\u00f3n, por cada nueva planta de tratamiento de efluentes hay decenas de ca\u00f1er\u00edas clandestinas, y as\u00ed sucesivamente. Estos y otros ejemplos se repiten en todo el continente. Muestran que las medidas ambientales existen, nadie puede negarlas, pero tambi\u00e9n es cierto que son totalmente insuficientes. Por lo tanto, el resultado neto que se acumula cada a\u00f1o es el de una mayor p\u00e9rdida de \u00e1reas naturales, especies que se extinguen, suelos que se empobrecen, aguas que pierden su calidad, y ciudades cada vez mas inh\u00f3spitas (1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Queda en evidencia que la brecha que separa la protecci\u00f3n, remediaci\u00f3n y restauraci\u00f3n ambiental, de los impactos y la p\u00e9rdida de biodiversidad, sigue aumentando. Esto hace que el resultado neto sea un deterioro ambiental. En unos a\u00f1os esa brecha es m\u00e1s amplia, en otros m\u00e1s estrecha, pero de todos modos siempre en aumento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunas situaciones son alarmantes. En Am\u00e9rica del Sur se siguen perdiendo \u00e1reas naturales, y en un futuro pr\u00f3ximo en varias ecoregiones, como la Caatinga, el Cerrado o los P\u00e1ramos, m\u00e1s de la mitad de su superficie estar\u00e1 artificializada (2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos: impactos y conflictos ambientales a escala continental<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como muchos problemas ambientales recientes se expresan en escalas m\u00e1s amplias, abarcando enormes superficies, es necesario aplicar una mirada continental. Las perspectivas convencionales se enfocaban sobre todo en localidades, una regi\u00f3n o a veces en un pa\u00eds, y por lo tanto consideraban los problemas en forma aislada. Esto pod\u00eda ser entendido para situaciones donde ocurren impactos muy localizados, de menor intensidad o un ritmo m\u00e1s lento de expansi\u00f3n territorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La situaci\u00f3n actual es muy diferente. Encontramos problemas ambientales que se repiten a escala continental, con acciones simult\u00e1neas en varios pa\u00edses, cubriendo enormes superficies territoriales y a un ritmo acelerado. Los casos ya no est\u00e1n aislados unos de otros, sino que situaciones similares se viven en toda Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchos de los ejemplos m\u00e1s dram\u00e1ticos se encuentran en los diferentes tipos de extractivismo (3). Se est\u00e1n lanzando emprendimientos mineros a gran escala en casi todos los pa\u00edses sudamericanos, incluso en aquellos pa\u00edses que no ten\u00edan tradici\u00f3n en grandes explotaciones a cielo abierto. En el caso del extractivismo agr\u00edcola, siguen avanzando los monocultivos de exportaci\u00f3n en varios pa\u00edses. S\u00f3lo cambia el producto extra\u00eddo, ya que en unos casos puede ser oro o hierro, y en otros, palma africana o soja, pero la din\u00e1mica de avance sobre la Naturaleza es similar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas estrategias de apropiaci\u00f3n de recursos naturales requieren insumos en energ\u00eda, redes de transporte, y manejos territoriales, los que a su vez tienen agudos impactos ambientales y tambi\u00e9n se despliegan a escala continental. Por ejemplo, las necesidades de energ\u00eda explican los planes para m\u00e1s de 150 represas de m\u00e1s de 2MW en cuatro pa\u00edses de la Amazonia andina (4). En el caso del transporte, la Iniciativa en Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), ofrece un complejo programa de construcci\u00f3n de carreteras, puentes, hidrov\u00edas y muchas obras m\u00e1s, que atraviesa todo el continente conectando los sitios de extracci\u00f3n de recursos naturales con los principales puertos de exportaci\u00f3n (5). Todos esos emprendimientos tambi\u00e9n encierran sus propios impactos ambientales que cruzan regiones y fronteras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una escala todav\u00eda m\u00e1s amplia est\u00e1 representada por el cambio clim\u00e1tico, donde sin duda estamos sujetos a cambios planetarios, pero tambi\u00e9n habr\u00e1 otros continentales (como las vinculaciones en las alternaciones del r\u00e9gimen clim\u00e1tico en la Amazonia y la cuenca del R\u00edo de la Plata).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No puede extra\u00f1ar que bajo esas condiciones, los conflictos sociales tambi\u00e9n se desplieguen en grandes escalas. La resistencia y protesta ciudadana ante ese tipo de desarrollo tampoco est\u00e1 restringida a un pa\u00eds o a un tipo de actividad, sino que la tendencia emergente se ha vuelto continental: en los \u00faltimos meses han tenido lugar conflictos sociales por razones de ambiente y desarrollo en todos los pa\u00edses sudamericanos (6). Dejaron de ser hechos aislados o localizados, y se multiplican bajo gobiernos de diferentes opciones ideol\u00f3gicas. Incluso se han observado marchas nacionales, por ejemplo, contra la miner\u00eda y en defensa del agua en Bolivia, Ecuador y Per\u00fa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los instrumentos de gesti\u00f3n ambiental para lidiar con estas enormes escalas son muy limitados. En general, en nuestros pa\u00edses no existen pr\u00e1cticas cotidianas de evaluaciones ambientales ni a gran escala (cubriendo todo el pa\u00eds o regiones mayores a su interior) ni sectoriales (considerando, por ejemplo, el sector agr\u00edcola o energ\u00e9tico). M\u00e1s raras son las evaluaciones ambientales sobre varios pa\u00edses, sea en regiones de frontera, cuencas compartidas o siguiendo ecoregiones que se extienden entre diferentes naciones. Esta falta es, sin dudas, uno de los factores que explican las dificultades en reconocer los impactos ambientales continentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tres: Complejidades m\u00faltiples e incertidumbre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los actuales problemas ambientales sudamericanos requieren una perspectiva que integre las condiciones de complejidad e incertidumbre. Esta necesidad se explica por diversos factores. Comencemos por recordar que cualquier abordaje ambiental en Am\u00e9rica del Sur debe lidiar con ecosistemas de muy intrincada estructura y funcionamiento, con altos niveles de biodiversidad, y que s\u00f3lo son conocidos parcialmente. Dicho de otra manera: muchas de las especies presentes en nuestro ambientes todav\u00eda son desconocidas, no est\u00e1 claro c\u00f3mo interaccionan entre ellas y con el medio f\u00edsico, y cu\u00e1les son a su vez las vinculaciones a diferentes escalas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero la complejidad no est\u00e1 restringida a las disciplinas biol\u00f3gicas, ya que los problemas ambientales est\u00e1n a su vez inmersos en complejas estructuras y din\u00e1micas sociales, donde tambi\u00e9n la estructura y funci\u00f3n se complejiza. Las dimensiones sociales y ambientales ya no son separables, y en los dos casos prevalece la complejidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si enfrentamos condiciones de complejidad de este tipo, la incertidumbre va con ellas. Este es un aspecto extremadamente importante, pero que en m\u00e1s de una vez se intenta minimizar ya que reconocer las incertezas y las lagunas en el conocimiento es algo resistido por las miradas convencionales en la academia y la gesti\u00f3n. En realidad, la incertidumbre es un aspecto inseparable bajo este tipo de complejidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En ese contexto, deseo subrayar que en esta tendencia aparece un componente cada vez m\u00e1s relevante. A las complejidades ya conocidas, se suman ahora otras, que se deben a las acciones humanas que buscaban reducir esa misma complejidad. En efecto, las medidas para gestionar el ambiente, los territorios o la producci\u00f3n, donde se intentaba simplificar el entorno, controlarlo, evitando accidentes o cat\u00e1strofes, terminan promoviendo nuevas complejidades e incertidumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me refiero, por ejemplo, a obras que buscan controlar el ambiente, tales como canales para encauzar las aguas, seguridad en los criaderos de especies ex\u00f3ticas o manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica de cultivos industriales. Aunque esas medidas tienen la intenci\u00f3n de reducir la complejidad, en realidad s\u00f3lo sirven para aumentarla, e incluso pueden contribuir a nuevos impactos ambientales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Uno de los ejemplos m\u00e1s recientes de estas complejidades entrelazadas acaba de ocurrir con las inundaciones en Buenos Aires y La Plata. Un evento de lluvias extremo, que algunos vinculan directamente con el avance del cambio clim\u00e1tico, llev\u00f3 a que colapsara todo lo que podr\u00eda colapsar: desde el optimismo de las ingenier\u00edas que defend\u00edan entubar arroyos dentro de las ciudades a los instrumentos estatales de prevenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No es un caso aislado. Son cat\u00e1strofes de un nuevo tipo, que en su esencia incluyen tanto componentes ecol\u00f3gicos, como econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos. Cat\u00e1strofes donde anteriores soluciones tecnol\u00f3gicas se volvieron en factores de un mayor agravamiento. Cat\u00e1strofes donde el optimismo instrumental, m\u00e1s all\u00e1 de sus buenas intenciones, genera mayores complejidades y nuevos riesgos. Cat\u00e1strofes que no son en realidad ambientales, sino que expresan crisis de un tipo de desarrollo (7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El remedio comienza por admitir el papel de creciente complejidad, y admitir que debemos lidiar con la incertidumbre y las incertezas. No es una tarea sencilla, ya que desde las miradas convencionales siempre se ha resistido admitir la propia ignorancia. Pero est\u00e1 claro que se hace necesario generar procedimientos de evaluaci\u00f3n y gesti\u00f3n ambiental que, en vez de negar la complejidad y la incertidumbre, partan de reconocerlo, y desde all\u00ed lidiar con los riesgos (8). Los resultados pr\u00e1cticos de esto tampoco ser\u00e1n sencillos, comenzando por admitir que el \u201cprincipio precautorio\u201d, siempre citado pero pocas veces aplicado, debe convertirse en una piedra angular en las pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuatro: ambiente y desarrollo en debate y sus alternativas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El reconocimiento que los problemas ambientales est\u00e1n relacionados con las estrategias de desarrollo ya estaba presente en las primeras discusiones de la d\u00e9cada de 1960. En aquellos a\u00f1os se abordaban, por ejemplo, las relaciones entre agricultura, pesticidas y desaparici\u00f3n de aves, o el crecimiento econ\u00f3mico y el agotamiento de recursos naturales (9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es evidente que cualquier discusi\u00f3n sobre los temas ambientales deber\u00e1 incluir, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, las cuestiones sobre el desarrollo. Un ejemplo muy claro de ese devenir ha sido el debate sobre el desarrollo sostenible, donde su diversificaci\u00f3n en varias corrientes es tanto una muestra de sus potencialidades, como un ejemplo de las dificultades en acodar alternativas sustantivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La nueva tendencia emergente en Am\u00e9rica del Sur es que esas vinculaciones entre ambiente y desarrollo se est\u00e1n modificando y hay varias novedades sobresalientes. Esto se debe a varias razones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Primero, en casi todos los pa\u00edses bajo gobiernos progresistas o de la nueva izquierda, se est\u00e1 abandonando aquel sentimiento inicial de expectativa por mejores pol\u00edticas ambientales. Hoy en d\u00eda, se repiten los diagn\u00f3sticos que concuerdan en se\u00f1alar que la gesti\u00f3n ambiental bajo el progresismo no es mucho mejor, o que, por el contrario, en algunos sitios ha implicado retrocesos (10). Esto qued\u00f3 particularmente en evidencia con las posturas concretas (y no lo discursos), en la reciente cumbre Rio+20 (11). Distintos actores de la sociedad civil recobran la libertad y autonom\u00eda para examinar rigurosamente el desempe\u00f1o real de sus gobiernos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Segundo, los pa\u00edses sudamericanos viven el boom de altos precios sobre los commodities, lo que alimenta aumentos constantes en las exportaciones de recursos naturales. Esas razones comerciales y econ\u00f3micas hacen que la presi\u00f3n sobre los ecosistemas se incremente, mientras que los gobiernos resisten medidas de control ambiental en tanto entorpecer\u00edan sus exportaciones o el crecimiento econ\u00f3mico. Por lo tanto, la situaci\u00f3n ambiental depende mucho de los apetitos de los mercados internacionales y el humor de los ministros de econom\u00eda. Esto obliga a discutir los temas ambientales frente a esas condicionantes econ\u00f3micas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tercero, se observa un regreso del debate sobre el desarrollo. La crisis econ\u00f3mica financiera en los pa\u00edses industrializados ha promovido una revisi\u00f3n de muchos conceptos, y a su vez, los pa\u00edses sudamericanos vienen ensayando estrategias econ\u00f3micas heterodoxas, que rompen con la supremac\u00eda del mercado y defienden un protagonismo estatal. De esta manera es posible avanzar en discutir, por ejemplo, cu\u00e1l es el papel del mercado en la gesti\u00f3n ambiental, la validez de la monetarizaci\u00f3n de las funciones ecosist\u00e9micas o cu\u00e1les son las implicancias de una pol\u00edtica p\u00fablica verde (12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El cuarto punto es posiblemente uno de los factores m\u00e1s novedosos en este relanzamiento entre ambiente y desarrollo: las ideas y sensibilidades sobre el \u201cBuen Vivir\u201d. En efecto, desde Am\u00e9rica del Sur han surgido las posturas m\u00e1s novedosas y originales para repensar las relaciones frente al ambiente. El \u201cBuen Vivir\u201d, en varias de sus expresiones, es una alternativa a la propia idea occidental del desarrollo, y defiende transiciones desde otras posturas \u00e9ticas frente al ambiente (13) .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tareas urgentes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este breve repaso de algunas de las tendencias m\u00e1s recientes en el campo ambiental sudamericano muestra que debemos lidiar con enormes desaf\u00edos. Nos encontramos inmersos en condiciones donde se mezclan cambios planetarios, impactos ambientales a gran escala territorial o muy intensos, donde las capacidades estatales de protecci\u00f3n, remediaci\u00f3n o restauraci\u00f3n ecol\u00f3gica est\u00e1n rezagadas con respecto al deterioro ambiental, una creciente resistencia social a la depredaci\u00f3n sobre la Naturaleza, e ingenier\u00edas de control ambiental y compensaci\u00f3n social que aumentan todav\u00eda m\u00e1s el riesgo y la incertidumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por todo esto la condici\u00f3n es \u201camarilla\u201d. No se ha logrado romper las relaciones de causalidad y dependencias que reproducen los impactos ambientales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La situaci\u00f3n puede empeorar hacia una condici\u00f3n \u201croja\u201d, donde se desbocar\u00e1 el avance sobre las \u00faltimas \u00e1reas silvestres sudamericanas o la calidad ambiental en ciudades y campos quedar\u00e1 relegada. Pero en las mismas tendencias actuales hay fuerzas que empujan en el sentido contrario, particularmente las distintas formas de movilizaci\u00f3n ciudadana. Crecientes sectores de la poblaci\u00f3n ya no toleran ciertos impactos ambientales, y las justificaciones economicistas parecen tener cada vez menos recepci\u00f3n. Tampoco olvidemos que los crecientes problemas ambientales, desde el cambio clim\u00e1tico al agotamiento de recursos no renovables (como los hidrocarburos), determina que los l\u00edmites ecol\u00f3gicos impondr\u00e1n crecientes restricciones al desarrollo convencional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para abordar estas nuevas complejidades se hace imprescindible un cambio radical en las perspectivas de abordaje de la problem\u00e1tica ambiental. Esos cambios ya aparecen en los puntos se\u00f1alados arriba. El aporte de las ciencias ambientales, y en particular de las disciplinas vinculadas a la conservaci\u00f3n y la sustentabilidad, siguen siendo claves. Pero tambi\u00e9n debe quedar en claro que sus contribuciones no pueden quedar congeladas en los art\u00edculos, usualmente en ingl\u00e9s, en las revistas acad\u00e9micas, sino que es necesario contextualizarlas a las circunstancias sudamericanas. Sus contenidos y aproximaciones requieren cambios sustanciales, tales como la aceptaci\u00f3n de la incertidumbre o la incorporaci\u00f3n de la \u00e9tica ambiental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De la misma manera, la nueva ecolog\u00eda y conservaci\u00f3n para el siglo XXI, en el contexto sudamericano, requiere relaciones mucho m\u00e1s estrechas con los movimientos sociales. No s\u00f3lo promocionando instrumentos participativos y consultivos, sino tambi\u00e9n en un di\u00e1logo con los saberes locales, y en la construcci\u00f3n de nuevas pol\u00edticas en ambiente y desarrollo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La conservaci\u00f3n, guste o no guste, ya es parte de las pol\u00edticas p\u00fablicas, y esto la ubica en el campo de la pol\u00edtica. All\u00ed est\u00e1n, sin dudas, las mejores opciones para incidir de manera que la situaci\u00f3n actual deje de ser \u201camarilla\u201d y podamos avanzar hacia el \u201cverde\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo Gudynas, publicado en Ecolog\u00eda y Conservaci\u00f3n el 10 de abril de 2013. 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