{"id":4781,"date":"2016-08-01T16:19:46","date_gmt":"2016-08-01T20:19:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.conservacionybiodiversidad.cl\/?p=4781"},"modified":"2016-08-01T16:19:46","modified_gmt":"2016-08-01T20:19:46","slug":"plantaciones-forestales-la-marea-verde-que-amenaza-aysen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/2016\/08\/01\/plantaciones-forestales-la-marea-verde-que-amenaza-aysen\/","title":{"rendered":"Plantaciones forestales: \u00bfLa marea verde que amenaza Ays\u00e9n?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.eldivisadero.cl\/noticia-39145\">Fuente: El Divisadero de Ays\u00e9n, 26 de julio de 2016.<\/a><br \/>\nEn el presente art\u00edculo se abordan preguntas urgentes sobre el modelo forestal chileno y su futuro en la regi\u00f3n de Ays\u00e9n.<br \/>\nNo es extra\u00f1o para aquel que llega por vez primera a la regi\u00f3n de Ays\u00e9n (en la Patagonia chilena) sorprenderse ante la vegetaci\u00f3n ex\u00f3tica que, por momentos, acompa\u00f1a la ruta del aeropuerto Balmaceda a la capital regional, Coyhaique. Cincuenta kil\u00f3metros de praderas y bosques nativos se ven, cada cierto tiempo, interrumpidos por verdes y ordenadas plantaciones de pino. G\u00e9nero no existente en estado natural en la zona austral. Ni en Chile. Tampoco en el sur del planeta. El Pinus es originario del hemisferio norte.<br \/>\nSituaci\u00f3n sorpresiva porque el monocultivo de especies for\u00e1neas a gran escala se percibe como incoherente con un territorio que se ha ganado a nivel nacional el prestigio de reserva de vida. Las luchas contra la planta de aluminio Alumysa y las represas de HidroAys\u00e9n y Energ\u00eda Austral, adem\u00e1s de su naturaleza desbordante, han ayudado a esta visi\u00f3n general.<br \/>\nEl tema es que las plantaciones a gran escala no son cuestionadas hoy solo por aspectos visuales sino fundamentalmente por su impacto ecosist\u00e9mico, en especial por los problemas que generan en la provisi\u00f3n natural de agua. Por algo se les ha llegado a llamar \u2018desiertos verdes'[1].<br \/>\nEn Ma\u00f1ihuales, El Blanco, las reservas nacionales Coyhaique y Cerro Castillo, los faldeos de El Divisadero, en las cercan\u00edas de la zona devastada por el volc\u00e1n Hudson, a orillas del Lago General Carrera es posible toparse con cientos de hect\u00e1reas de plantaciones. Por el desprestigio que carga el pino entre la poblaci\u00f3n y los rumores de que en los pr\u00f3ximos a\u00f1os y producto del cambio clim\u00e1tico \u2018mejorar\u00edan\u2019 las temperaturas en Ays\u00e9n con el consiguiente impacto en los ecosistemas, era l\u00f3gico hacerse la pregunta: \u00bfEs posible que se avecine un tsunami verde a la Patagonia, similar al que se produjo con el boom salmonero?<br \/>\n<strong>Dimensionando el problema<\/strong><br \/>\nUn primer dato duro es que en perspectiva, las plantaciones de pino ubicadas en Ays\u00e9n representan una muy menor superficie comparada con la que ocupan (junto a las de eucaliptos) en la zona centro-sur de Chile. Las 43 mil hect\u00e1reas de este tipo en Ays\u00e9n (esencialmente pino ponderosa, y en menor medida contorta y oreg\u00f3n) son significativas, pero peque\u00f1as al contrastarlas con las 4,4 millones de bosque nativo presentes en la regi\u00f3n y con las 2,5 millones de plantaciones en el pa\u00eds[2] (de pino y eucaliptos). Solo un 1 y 1,7 %, respectivamente.<br \/>\nY m\u00e1s a\u00fan: \u2018Absolutamente nada en comparaci\u00f3n con los m\u00e1s de 2 millones de hect\u00e1reas quemadas a mediados del siglo pasado\u2019 explica Alex Fajardo, doctor en Ciencias Forestales de la Universidad de Montana e integrante del equipo del Centro de Investigaci\u00f3n en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), al aludir a la decisi\u00f3n pol\u00edtica de la primera mitad del siglo XX de cambiar en la zona, en forma masiva, biodiversidad por ganado transable.<br \/>\nEn opini\u00f3n del director regional de Ays\u00e9n de la Corporaci\u00f3n Nacional Forestal (Conaf), Leonardo Y\u00e1\u00f1ez, uno de los principales problemas hoy es m\u00e1s de percepci\u00f3n. \u2018Vas a Villa Cerro Castillo, a Villa Ortega y est\u00e1n todos (los pinos) a la orilla del camino\u2019 se\u00f1ala.<br \/>\nY claro, aunque no sea catastr\u00f3fico por el n\u00famero de hect\u00e1reas, el pino genera desconfianza, principalmente debido a la forma en que la industria se ha desarrollado. En el fondo, la especie tiene mala prensa, ya que igual de for\u00e1neos son los \u00e1lamos, aromos, abedules, alcornoques y sauces, tanto en Ays\u00e9n como en el resto de Chile. Y qu\u00e9 decir de la rosa mosqueta, que junto al pino contorta es considerada ya una especie ex\u00f3tica invasora seg\u00fan una consultor\u00eda impulsada por el Ministerio del Medio Ambiente.<br \/>\n\u2018El que sea o no ex\u00f3tico no es el problema, sino que se ha abusado de un modelo de plantaciones que es demasiado agresivo\u2019 explica el ex presidente de la Agrupaci\u00f3n de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, Ren\u00e9 Reyes. El candidato a doctor en Energ\u00eda y Recursos Forestales en la Universidad de British Columbia (Canad\u00e1) aclara que tampoco plantarlos debe ser visto como algo necesariamente negativo. Menciona como ejemplo el caso de un campesino propietario de 50 hect\u00e1reas (20 de bosque nativo, algo de pradera y sectores agr\u00edcolas), quien podr\u00eda plantar media hect\u00e1rea con eucaliptos para autoabastecerse de le\u00f1a e incluso para vender excedentes, y eso no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser inadecuado.<br \/>\n<strong>El problema es el modelo.<\/strong><br \/>\nLa expansi\u00f3n de la industria forestal en Chile tiene un momento clave: 1974. Ese a\u00f1o, a los inicios de la dictadura neoliberal de Augusto Pinochet, entr\u00f3 en vigencia el Decreto Ley 701 de fomento forestal[3]. Un subsidio especial de un 75 % a la inversi\u00f3n destinada a los costos de plantaci\u00f3n, instrumento legal aprovechado, principalmente, por las grandes empresas: la Compa\u00f1\u00eda Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) de los Matte a trav\u00e9s de Forestal Mininco y los Angelini mediante Forestal Arauco. En cuatro d\u00e9cadas el Estado distribuy\u00f3 U$ 875 millones[4], con un mill\u00f3n 300 mil hect\u00e1reas de plantaciones[5], esencialmente de las especies de r\u00e1pido crecimiento pino radiata\/insigne y eucaliptus globulus y nitens. En 1998 la ley se modific\u00f3 para facilitar la incorporaci\u00f3n del peque\u00f1o propietario[6], al que incluso se le lleg\u00f3 a bonificar un 90 % de los costos (en tanto que a los grandes se les rebaj\u00f3 el aporte a la mitad de la inversi\u00f3n) y donde el atractivo, m\u00e1s que la futura cosecha, en muchos casos fue quedar con un margen de utilidad luego de la forestaci\u00f3n. Lo positivo de esto, recuerda el jefe del Departamento de Desarrollo y Fomento Forestal de Conaf Jos\u00e9 Urrutia, es que los pobladores aprovecharon de recuperar los sectores m\u00e1s erosionados de sus campos.<br \/>\nFueron 40 a\u00f1os en que una verdadera marea de verde y sim\u00e9trico monocolor destinada a pulpa de celulosa y aserraderos se apoder\u00f3 de una parte importante del suelo desde la regi\u00f3n de O\u2019Higgins a Ays\u00e9n, concentr\u00e1ndose en el Maule, Biob\u00edo y La Araucan\u00eda (un 75 % del total plantado)[7]. Como se\u00f1ala el ex director del Instituto Forestal (Infor) y Conaf, Jos\u00e9 Antonio Prado, \u2018sin desmerecer los esfuerzos del Estado y particulares en establecer plantaciones hasta 1975, es imposible no relacionar el explosivo aumento de la superficie plantada con la dictaci\u00f3n del DL 701?[8].<br \/>\nEste \u2018exitoso\u2019 modelo productivo (que en 2013, en un pa\u00eds minero, aport\u00f3 al PIB un 2,7 %), tuvo importantes consecuencias socioambientales.<br \/>\nLa primera, destrucci\u00f3n de la naturaleza originaria. Previo a las modificaciones del DL 701 en 1998, miles de hect\u00e1reas de bosque nativo fueron reemplazadas por plantaciones, cubriendo el suelo de pinos y eucaliptos en alta densidad, con fines eminentemente econ\u00f3micos. Por ejemplo, entre 1978 y 1987 en las regiones forestales del Maule y del Biob\u00edo fueron eliminadas cerca de 50 mil hect\u00e1reas de bosques nativos, mientras que lo mismo hab\u00eda ocurrido a 1998 con una tercera parte de los bosques de la costa del Biob\u00edo que fueron sustituidos por plantaciones de pino[9], seg\u00fan se rese\u00f1a en el libro \u2018La tragedia del bosque chileno\u2019. Y el propio Banco Central y Conaf han reconocido que entre 1985 y 1996 se reemplazaron 160 mil hect\u00e1reas[10].<br \/>\nAunque el efecto sobre la acidez del suelo no es significativo (\u2018los suelos forestales del sur del pa\u00eds tienen \u2013de por s\u00ed- un pH bastante \u00e1cido\u2019, dice el profesor de la Universidad Austral Luis Otero[11]), est\u00e1 claro que la forma en que se han desarrollado las plantaciones forestales, transformando el suelo al eliminar especies nativas de bosques y arbustos, ha tenido un impacto relevante sobre la disponibilidad de agua en el largo plazo, que se evidencia en un descenso del rendimiento h\u00eddrico de las cuencas forestadas del sur de Chile[12], explican Cristian Frene y Mariela N\u00fa\u00f1ez en el art\u00edculo \u2018Hacia un nuevo modelo forestal en Chile\u2019. Incluso desde el propio Estado se ha reconocido que cuando las plantaciones superan el 20 % de una cuenca, se han generado efectos significativos sobre los recursos h\u00eddricos[13].<br \/>\nLos motivos son m\u00faltiples. Desde que el pino (pero m\u00e1s el eucalipto) consume m\u00e1s agua que las especies nativas[14], sumado a que el sistema forestal de alta densidad de individuos acrecienta el proceso de evapotranspiraci\u00f3n[15] y que los \u00e1rboles en sus primeros a\u00f1os de crecimiento necesitan m\u00e1s agua[16].<br \/>\nUrrutia concluye enumerando por qu\u00e9 los monocultivos no son recomendables: Alto riesgo sanitario y de incendios forestales por tener masas continuas y homog\u00e9neas, desequilibrios en los reg\u00edmenes h\u00eddricos, p\u00e9rdida de biodiversidad y de paisaje\u2019.<br \/>\nY qu\u00e9 decir de los impactos sociales identificados, m\u00e1s presentes desde Puerto Montt al norte: conflictos por posesi\u00f3n de tierras, p\u00e9rdida de diversidad cultural y econ\u00f3mica, escasez de agua para consumo humano, uso de herbicidas y pesticidas, deterioro de los caminos rurales e impactos sobre el paisaje. Incluso Urrutia recuerda que en sus tiempos de universidad se hablaba ya de las ventajas comparativas de esta industria, que en su opini\u00f3n fueron simplemente \u2018el saqueo a los mapuches de sus tierras, el bajo valor de la tierra y, el principal, mano de obra barata\u2019.<br \/>\nEn concreto, y a pesar de los positivos resultados de este modelo forestal en t\u00e9rminos macroecon\u00f3micos (unos 65 mil empleos en la industria, exportaciones promedio anuales que bordean los U$ 5.500 millones[17]), al cruzar tal productividad con los impactos sociales y ambientales, el balance es negativo. O por lo menos no es el que se esperar\u00eda de un desarrollo sustentable, en el caso de plantaciones a gran escala. Por un principio b\u00e1sico: la degradaci\u00f3n de los ecosistemas nunca lo ser\u00e1.<br \/>\n<strong>\u00bfAmenaza sobre la Patagonia?<\/strong><br \/>\nLas plantaciones de pino no son extra\u00f1as para Ays\u00e9n. Tanto as\u00ed que, aunque no lo parezca, llevan m\u00e1s de medio siglo conviviendo con bosque nativo y suelos erosionados por roce para ganader\u00eda. El efecto de los grandes incendios en la zona ha sido ya ampliamente difundido y reconocido[18].<br \/>\nSintetizando, son tres las principales vertientes que han confluido en las m\u00e1s de 43 mil hect\u00e1reas de plantaciones de pino existentes hoy. En casi exactos tres tercios.<br \/>\nPrimero, la labor del propio Estado con fines de conservaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n. En 1948 se cre\u00f3 la Reserva Nacional Coyhaique \u2018para proteger y recuperar los suelos expuestos a la erosi\u00f3n luego de largos incendios que afectaron a la regi\u00f3n al inicio del siglo XX, en el per\u00edodo de colonizaci\u00f3n'[19]. Ya en 1956 se realizaron exitosas plantaciones de con\u00edferas ex\u00f3ticas (pino ponderosa, contorta y sylvestris, entre otros) en dicha \u00e1rea protegida, continuando luego con las reservas Cerro Castillo, Cochrane y Jeinimeni, entre otros terrenos fiscales. Por ejemplo, los pinos de la reserva Ma\u00f1ihuales se plantaron luego de los aludes que hubo el a\u00f1o 1966, se\u00f1ala Jos\u00e9 Urrutia. Hoy llegan a unas 16 mil hect\u00e1reas[20] en terrenos fiscales.<br \/>\nSegundo, el DL 701 que, al igual que en el resto del pa\u00eds, tambi\u00e9n foment\u00f3 la plantaci\u00f3n privada en Ays\u00e9n, principalmente de una gran compa\u00f1\u00eda como Mininco con 13,6 mil hect\u00e1reas.<br \/>\nY, tercero, las 14 mil hect\u00e1reas de peque\u00f1os y medianos propietarios. Mal que mal, el 75 % de subsidio para plantar \u00e1rboles de r\u00e1pido (y por ende, dice el modelo, rentable) crecimiento, era un incentivo dif\u00edcil de rechazar, m\u00e1s a\u00fan cuando en 1998 aument\u00f3 a un 90%. Aunque, seg\u00fan especialistas, en muchos casos no se logr\u00f3 el establecimiento de plantaciones o bosques, convirti\u00e9ndose de facto en bonificaciones para la permanencia de los productores en los campos mediante la transferencia de dinero fresco.<br \/>\nLa primera gran diferencia entre lo hecho de Puerto Montt al norte y la experiencia aisenina es que el pino plantado en la Patagonia no es el mismo. El modelo forestal chileno descansa sobre la especie radiata\/insigne, mientras que en Ays\u00e9n se plant\u00f3 esencialmente ponderosa, seguido de contorta y oreg\u00f3n.<br \/>\nPor ello, una preocupaci\u00f3n presente en estos a\u00f1os ha sido que con el cambio clim\u00e1tico se modifiquen las condiciones y las plantaciones de pino masivas pasen a ser un mejor negocio, aumentando significativamente la superficie forestada.<br \/>\nSon m\u00faltiples las razones por las cuales se desech\u00f3 el radiata\/insigne que tan \u2018buen\u2019 desempe\u00f1o hab\u00eda tenido en el norte del pa\u00eds. En un informe suscrito por Cristian Rodr\u00edguez, subgerente de Patrimonio Centro de Mininco, y Roderick Jara, administrador Predial del \u00c1rea Sur de la compa\u00f1\u00eda, se explica que ensayos impulsados por Infor desde la d\u00e9cada del 60 y hasta 1985 \u2018fueron muy claros en establecer que pino ponderosa, oreg\u00f3n y contorta registraron los mejores resultados respecto a su adaptaci\u00f3n, crecimiento, sobrevivencia y resistencia al fr\u00edo. Y en general a las condiciones de suelo, y al clima fr\u00edo y riguroso de Ays\u00e9n\u2019. Y que su negocio en Ays\u00e9n siempre fue pensado para un mercado de \u2018maderas para la construcci\u00f3n y usos de apariencia\u2019. Es decir, para aserr\u00edo y no para celulosa.<br \/>\nEn el fondo Ays\u00e9n no era suelo para el insigne\/radiata, que se cosecha en un rango de 12 a 22 a\u00f1os (en el fondo, en promedio a los 17 a\u00f1os, dependiendo del objetivo)[21], mientras que los que se cultivan por estos lados tienen un rango de cosecha de los 35 a\u00f1os a las cuatro d\u00e9cadas.<br \/>\nPorque un dato concreto para que la industria no se proyecte a los niveles en que se ha dado en otras zonas del pa\u00eds es que en t\u00e9rminos de crecimiento, el desempe\u00f1o del pino ponderosa en Ays\u00e9n es menor al del insigne\/radiata en Concepci\u00f3n o La Araucan\u00eda.<br \/>\n\u2018A los 10 a\u00f1os el pino insigne tiene por lo menos 8 metros de altura y 10 a 12 cent\u00edmetros de di\u00e1metro, y el ponderosa ac\u00e1 a los 10 a\u00f1os va a tener un metro y medio, a dos metros a todo dar, y unos cinco cent\u00edmetros de di\u00e1metro\u2019, explica V\u00edctor Barrera, subgerente regional de la Sede Patagonia del Infor.<br \/>\nLa cierto es que existe incertidumbre de que esta caracter\u00edstica sea modificada, por lo menos en el mediano plazo, producto del cambio clim\u00e1tico.<br \/>\n\u2018Puede ir para los dos lados. Capaz que con temperaturas oscilantes en t\u00e9rminos de fr\u00edo, o con mayor temperatura, no se va a desarrollar m\u00e1s\u2019 puntualiza Barrera. En el informe de Mininco complementan que, incluso, \u2018del punto de vista del crecimiento de los \u00e1rboles y de la calidad de su madera podr\u00eda ser m\u00e1s complejo respecto a los escenarios a los cuales estamos acostumbrados\u2019.<br \/>\nLo confirma Fajardo, para quien existe la tendencia a considerar que el calentamiento global promover\u00eda -o incentivar\u00eda- el inter\u00e9s por plantar pino en Ays\u00e9n porque estos estar\u00edan creciendo m\u00e1s al quedar liberados de las bajas temperaturas (factor limitante) o de las condiciones m\u00e1s bien restringidas de la regi\u00f3n.<br \/>\n\u2018Sin embargo, el panorama no es tan claro, ya que el cambio clim\u00e1tico tambi\u00e9n est\u00e1 trayendo sequ\u00eda, en particular periodos secos al final de la estaci\u00f3n de crecimiento, como este a\u00f1o, lo cual tambi\u00e9n restringe el crecimiento de los pinos\u2019 se\u00f1ala. A esto se agrega la percepci\u00f3n sobre las plantaciones de pino. Jos\u00e9 Urrutia ve dif\u00edcil que se establezcan en Ays\u00e9n nuevos monocultivos de especies ex\u00f3ticas, debido a la visi\u00f3n cr\u00edtica que la ciudadan\u00eda regional tiene respecto de este tipo de sistemas de producci\u00f3n, \u2018lo cual es muy positivo y se debe alentar\u2019, puntualiza.<br \/>\nEl complejo c\u00edrculo se cierra con la falta de infraestructura de caminos, energ\u00eda y transporte, que, en palabras de Fajardo, \u2018son cosas que se superan una vez que el negocio de las plantaciones es bueno y esto \u00faltimo en la regi\u00f3n no es bueno\u2019.<br \/>\nAs\u00ed las cosas, el cambio clim\u00e1tico definitivamente no debiera ser necesariamente un aliciente para el aumento del volumen de plantaciones de pino en la Patagonia. Y menos a\u00fan para reemplazo de bosque nativo. El boom forestal chileno tuvo su mayor auge durante los a\u00f1os 70 y 80, cuando era posible reemplazar bosque por plantaciones. Hoy, luego de la promulgaci\u00f3n de la Ley de Bosque Nativo en 2008, eso es legamente inviable (aunque con pr\u00e1cticas irregulares esto a\u00fan es posible). Sin embargo, la posibilidad de plantar \u00e1rboles en suelos erosionados es una alternativa que sigue vigente. De preferencia nativos, aunque incluso algunos plantean que el pino servir\u00eda en una primera etapa para recuperar suelo para luego proceder a reforestar con especies end\u00e9micas. \u2018Se est\u00e1n manejando las plantaciones y en algunas se est\u00e1 colocando lenga. Porque la lenga necesita de un per\u00edodo de cobertura, sobre todo en el per\u00edodo inicial. Y si no tiene esa cobertura es muy dif\u00edcil recuperar. Si hoy uno va a Cerro Castillo ve que en algunas partes le est\u00e1 ganando al pino\u2019 explica Y\u00e1\u00f1ez.<br \/>\n<strong>Y no es todo.<\/strong><br \/>\nA mediados de 2015 se gener\u00f3 una importante discusi\u00f3n. Renovar o no hasta el 2018 el DL 701, luego de 40 a\u00f1os de aplicaci\u00f3n, dado que la norma hab\u00eda perdido vigencia en 2013. A los cuestionamientos a la instauraci\u00f3n de un modelo forestal insustentable, se agreg\u00f3 que una de las principales empresas involucradas en los hechos de colusi\u00f3n empresarial que fuera conocida como \u2018el cartel del confort\u2019 fue CMPC, que a trav\u00e9s de Mininco elabora la pulpa de pino y eucaliptos que permite elaborar el papel tissue.<br \/>\nDesde esa fecha, el proyecto duerme en el Congreso. En el fondo, hoy por hoy no hay subsidio que permita seguir ampliando la marea verde.<br \/>\n<strong>Biomasa para energ\u00eda: \u00bfAmenaza u oportunidad?<\/strong><br \/>\nSin embargo, el cambio clim\u00e1tico conlleva otra posible amenaza para los suelos de Ays\u00e9n. O no necesariamente. Depende del punto de vista.<br \/>\nEs el debate global sobre la energ\u00eda, producto del desincentivo al uso de combustibles f\u00f3siles. En esta discusi\u00f3n, la biomasa para energ\u00eda ha ocupado un rol relevante.<br \/>\nEs la apuesta de Infor. \u2018El desarrollo aqu\u00ed yo lo veo m\u00e1s por el lado dendroenerg\u00e9tico\u2019 explica Barrera. En el organismo han hecho m\u00faltiples ensayos con \u00e1lamos, especie que proyectan como relevante para fines de calefacci\u00f3n, la cual tambi\u00e9n es originaria del hemisferio norte y presenta un muy r\u00e1pido crecimiento (se logra cosecha para combustible en rotaciones de 2 a\u00f1os), habiendo ya categorizado las variedades por su rendimiento seg\u00fan profundidad de suelo, temperatura, clima local. As\u00ed, cuando llega un propietario rural en busca de asesor\u00eda se le recomienda la mejor opci\u00f3n.<br \/>\nConcuerda Leonardo Y\u00e1\u00f1ez de Conaf: \u2018El tema de la energ\u00eda, hace 30 a\u00f1os atr\u00e1s no era un tema que se vislumbrara como cierto. Pero hoy d\u00eda las condiciones han cambiado y muchas plantaciones de aqu\u00ed en adelante van a tener ese objetivo\u2019.<br \/>\nEs la apuesta que hoy algunos hacen sobre Ays\u00e9n. Donde el cambio clim\u00e1tico, como en todo, puede ser una oportunidad pero tambi\u00e9n una amenaza. Una que permita reflexionar sobre la presi\u00f3n que hacemos sobre el bosque nativo, con especies de 200, 300 a\u00f1os que terminan en una combusti\u00f3n lenta o una cocina a le\u00f1a. El cultivo de plantaciones para energ\u00eda en una zona fr\u00eda como la Patagonia podr\u00eda ser una v\u00eda, complementaria a la disminuci\u00f3n del consumo, la eficiencia energ\u00e9tica y la incorporaci\u00f3n de energ\u00edas renovables no convencionales.<br \/>\nY claro, tambi\u00e9n est\u00e1n las experiencias extensivas de recuperaci\u00f3n del bosque nativo.<br \/>\nUn caso es el de la fundaci\u00f3n Tompkins Conservation, que seg\u00fan se\u00f1alan en su web \u2018hemos creado un pr\u00f3spero criadero de especies nativas para abastecer los proyectos de reforestaci\u00f3n'[22]. Su trabajo en el Futuro Parque Nacional Patagonia busca restaurar la naturaleza a su estado natural, concentr\u00e1ndose en los pastizales, mientras en el Parque Pumal\u00edn hacen lo propio con bosque nativo.<br \/>\nTambi\u00e9n est\u00e1 el trabajo de la fundaci\u00f3n Reforestemos Patagonia, ligada al grupo inmobiliario Patagonia Sur[23], que ha plantado m\u00e1s de 120 mil \u00e1rboles nativos de 2012 a la fecha[24].<br \/>\nIniciativa que, parad\u00f3jicamente, tiene en la n\u00f3mina de fundadores a Thomas Kimber, hijo de Charles Kimber, Gerente Comercial y de Asuntos Corporativos de Arauco. La empresa forestal que, junto a CMPC, ha sido responsable de trasformar el paisaje del sur de Chile en una esquem\u00e1tica s\u00e1bana verde. Kimber padre es, adem\u00e1s, uno de los inversionistas de Patagonia Sur[25].<br \/>\nLa discusi\u00f3n sobre el futuro de los bosques y suelos de Ays\u00e9n no est\u00e1 definido. Depende de las pol\u00edticas p\u00fablicas que se implementen y la convicci\u00f3n de la ciudadan\u00eda y habitantes sobre qu\u00e9 tipo de desarrollo impulsar.<br \/>\nLo que s\u00ed est\u00e1 claro es que el modelo extractivista siempre representar\u00e1 una posibilidad. La abundancia de recursos naturales en esta tierra es un privilegio, pero tambi\u00e9n implica responsabilidad. Es la espada de Damocles que nunca dejar\u00e1 de pender sobre Ays\u00e9n, reserva de vida.<br \/>\n<strong>Las ra\u00edces del gigante verde.<\/strong><br \/>\nLas primeras plantaciones hoy en manos de Mininco datan de los 80, pero alcanzan solo a un 3% del total. El resto, vino mucho despu\u00e9s. \u2018La edad promedio de las plantaciones es del orden de los 18 o 19 a\u00f1os, con cerca del 95% de la superficie en el rango de edad de 10 a 30 a\u00f1os, es decir parte importante del recurso se encuentra en la mitad de la rotaci\u00f3n que se estima en el rango de los 35 a 40 a\u00f1os\u2019 explican desde la compa\u00f1\u00eda.<br \/>\nEn 2009 concluyeron la fase de forestaci\u00f3n del proyecto, ya que se considera que las 13,6 mil hect\u00e1reas son ya masa cr\u00edtica suficiente para los objetivos originales, con un volumen de procesamiento de \u201970 a 80 mil m3 de trozos de alta calidad, esto sobre la base de una cosecha anual de 400 hect\u00e1reas\u2019. Pero solo a partir del quinquenio 2025-2030 se planea comenzar una cosecha relevante, y a partir de 2031 una anual constante de 400 hect\u00e1reas. Con lo que cuentan, en la empresa tienen como principal objetivo elaborar \u2018madera aserrada clear y nudosa, en las calidades selecta, moulding and better y remanufactura\u2019.<br \/>\n<strong>Patricio Segura<\/strong><br \/>\n* Art\u00edculo seleccionado y publicado en el marco del proyecto Cambio Clim\u00e1tico de Patagon Journal Magazine, en alianza con Earth Journalism Network.<br \/>\n______________________________________________________________________<br \/>\n[1] \u201dGreen desert\u2019 monoculture forests spreading in Africa and South America\u2019. The Guardian, 2011. Ver en http:\/\/www.theguardian.com\/environment\/2011\/sep\/26\/monoculture-forests-africa-south-america<br \/>\n[2] \u2018El sector forestal chileno 2014\u2019. Instituto Forestal, 2014.<br \/>\n[3] Decreto Ley 701. Gobierno de Chile, 1974. Ver en https:\/\/www.leychile.cl\/Navegar?idNorma=6294&amp;r=1<br \/>\n[4] \u2018DL 701: En 40 a\u00f1os 70% de aportes fueron a grandes forestales\u2019. La Tercera, 2015. Ver en http:\/\/www.latercera.com\/noticia\/negocios\/2015\/07\/655-639180-9-dl-701-en-40-anos-70-de-aportes-fueron-a-grandes-forestales.shtml<br \/>\n[5] \u2018Comisi\u00f3n de Agricultura aprob\u00f3 extender hasta el 2018 la aplicaci\u00f3n del DL 701 sobre Fomento Forestal\u2019. Portal C\u00e1mara de Diputados, 2015. Ver en https:\/\/www.camara.cl\/prensa\/noticias_detalle.aspx?prmid=126810 2015.https:\/\/www.camara.cl\/prensa\/noticias_detalle.aspx?prmid=126810<br \/>\n[6] \u2018Fomento Forestal Decreto Ley 701 de 1974 y Ley 19.561\u2019. Claudio Fiabane, 1998. Ver en http:\/\/www.odepa.gob.cl\/odepaweb\/servicios-informacion\/tempo\/t11-e2.pdf<br \/>\n[7] \u2018El sector forestal chileno 2014\u2019. Instituto Forestal, 2014.<br \/>\n[8] \u2018Plantaciones Forestales: M\u00e1s all\u00e1 de los \u00e1rboles\u2019. Colegio de Ingenieros Forestales de Chile, 2015. Ver en http:\/\/www.corma.cl\/_file\/material\/libroplantforestales.pdf<br \/>\n[9] \u2018Chile: Un modelo de plantaciones impuesto por el gobierno militar\u2019. Ricardo Carrere en \u2018La tragedia del bosque chileno\u2019, 1998. Ver en http:\/\/www.memoriachilena.cl\/archivos2\/pdfs\/mc0027320.pdf<br \/>\n[10] \u2018\u00bfQu\u00e9 sabe de las plantaciones forestales chilenas?\u2019. PortalCorma. Ver en http:\/\/www.cttmadera.cl\/swf\/cd_ctt\/index.html,<br \/>\n[11] \u2018Efectos de la sustituci\u00f3n de bosques nativos por plantaciones de especies ex\u00f3ticas en Chile\u2019. Luis Otero en \u2018La tragedia del bosque chileno\u2019, 1998. Ver en http:\/\/www.memoriachilena.cl\/archivos2\/pdfs\/mc0027320.pdf<br \/>\n[12] \u2018Hacia un nuevo Modelo Forestal en Chile\u2019, por Cristi\u00e1n Fr\u00eane y Mariela N\u00fa\u00f1ez. Revista Bosque Nativo, 2010. Ver en http:\/\/revista.bosquenativo.cl\/volumenes\/47\/2_opinion.htm<br \/>\n[13] \u2018Estado de las plantaciones forestales y el agua\u2019. Infor, 2013. Ver en https:\/\/www.researchgate.net\/profile\/Roberto_Ipinza2\/publication\/259592566_ESTADO_DEL_ARTE_LAS_PLANTACIONES_FORESTALES_Y_EL_AGUA\/links\/0deec52cd621758aea000000.pdf?origin=publication_detail.<br \/>\n[14] \u2018Agua y plantaciones: Encausando el an\u00e1lisis\u2019. Lignum, 2015. Ver en http:\/\/www.lignum.cl\/reportajes\/agua-y-plantaciones-encausando-el-analisis\/<br \/>\n[15] \u2018Efecto de la densidad de plantaciones de Eucalyptus nitens sobre el balance h\u00eddrico en la zona de Collipulli, IX Regi\u00f3n (Chile)\u2019. Pablo Huber et al, 1998. Ver en http:\/\/mingaonline.uach.cl\/pdf\/bosque\/v19n1\/art07.pdf<br \/>\n[16] \u2018Estado de las plantaciones forestales y el agua\u2019. Infor, 2013. Ver en https:\/\/www.researchgate.net\/profile\/Roberto_Ipinza2\/publication\/259592566_ESTADO_DEL_ARTE_LAS_PLANTACIONES_FORESTALES_Y_EL_AGUA\/links\/0deec52cd621758aea000000.pdf?origin=publication_detail<br \/>\n[17] \u2018El sector forestal chileno 2014\u2019. Instituto Forestal, 2014.<br \/>\n[18] \u2018Patagonia en llamas: Impactos de incendios forestales en la colonizaci\u00f3n de Ays\u00e9n\u2019. Patricio Segura, 2015. Ver en http:\/\/www.lignum.cl\/reportajes\/impactos-de-incendios-forestales-en-la-colonizacion-de-aysen-patagonia-en-llamas\/<br \/>\n[19] \u2018Gu\u00eda de Campo Reserva Nacional Coyhaique\u2019. CIEP, 2012. Ver en https:\/\/issuu.com\/centrodeturismocientifico\/docs\/gu_a_de_campo_reserva_nacional_coyhaique<br \/>\n[20] \u2018Fortalecimiento de las capacidades para el manejo de los bosques y desarrollo de la industria forestal en las zonas fr\u00edas patag\u00f3nicas\u2019. Corfo, 2012. Ver en http:\/\/biblioteca1.infor.cl\/DataFiles\/30798.pdf<br \/>\n[21] \u2018Disponibilidad de madera de pino y eucalipto: \u00bfHasta cu\u00e1ndo alcanza?\u2019. Lignum, 2014. Ver en http:\/\/www.lignum.cl\/reportajes\/disponibilidad-de-madera-de-pino-y-eucalipto-hasta-cuando-alcanza\/<br \/>\n[22] \u2018Restauraci\u00f3n\u2019. Portal Tompkins Conservation. Ver en http:\/\/www.tompkinsconservation.org\/sp\/restoration.htm<br \/>\n[23] \u2018Nuestro modelo de conservaci\u00f3n\u2019. Portal Patagonia Sur. Ver en http:\/\/patagoniasur.com\/subpage.php?sid=93&amp;l=s<br \/>\n[24] \u2018Patagonia Sur CO2\u2019. Portal Patagonia Sur CO2. Ver en http:\/\/www.patagoniasurco2.com<br \/>\n[25] \u2018El sue\u00f1o californiano\u2019. Qu\u00e9 Pasa, 2014. Ver en http:\/\/www.quepasa.cl\/articulo\/negocios\/2014\/11\/16-15640-9-el-sueno-californiano.shtml\/<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: El Divisadero de Ays\u00e9n, 26 de julio de 2016. 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