{"id":5179,"date":"2016-12-30T12:41:46","date_gmt":"2016-12-30T15:41:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.conservacionybiodiversidad.cl\/?p=5179"},"modified":"2016-12-30T12:41:46","modified_gmt":"2016-12-30T15:41:46","slug":"cronica-santuario-del-picaflor-y-la-preservacion-de-un-simbolo-ariqueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/2016\/12\/30\/cronica-santuario-del-picaflor-y-la-preservacion-de-un-simbolo-ariqueno\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica: Santuario del Picaflor y la preservaci\u00f3n de un s\u00edmbolo arique\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>El colibr\u00ed de Arica es el ave m\u00e1s peque\u00f1a de Chile. Un ejemplar diminuto que logra alrededor de 55 aleteos por segundo, produciendo la sacudida del cuerpo m\u00e1s r\u00e1pida entre vertebrados. Ante la amenaza de convertirse en una especie en extinci\u00f3n, el santuario se instala como un refugio preocupado por alimentar y mantener el ciclo natural de este p\u00e1jaro.<br \/>\n<!--[if lt IE 9]><script>document.createElement('audio');<\/script><![endif]-->\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5179-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/YASNA-CRONICA-30-12-16.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/YASNA-CRONICA-30-12-16.mp3\">https:\/\/www.terram.cl\/biodiversidad\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/YASNA-CRONICA-30-12-16.mp3<\/a><\/audio><br \/>\n(<a href=\"http:\/\/radio.uchile.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/YASNA-CRONICA-30-12-16.mp3\">Audio cr\u00f3nica<\/a>)<br \/>\nA 14 kil\u00f3metros de Arica, en el valle de Azapa, conocido por sus olivos cargados de aceitunas carnosas, se encuentra un santuario. No se trata de un templo donde se realice un peregrinaje religioso, sino de un espacio donde se protege a la m\u00e1s diminuta de las aves que existen en nuestro pa\u00eds: el colibr\u00ed.<br \/>\nAunque en este oasis rodeado de cerros \u00e1ridos se aprecia una variada flora y fauna, el colibr\u00ed o tambi\u00e9n llamado picaflor de Arica, ha sufrido las consecuencias de la intervenci\u00f3n humana, y el exceso de pesticidas y venenos que han terminado con la cadena natural que hac\u00eda posible su ecosistema y, por lo tanto, su especie.<br \/>\nPreocupada por esta situaci\u00f3n y observando los cambios en su entorno, Mar\u00eda Teresa Madrid, lugare\u00f1a autodidacta, comenz\u00f3 hace 33 a\u00f1os a construir lo que hoy se conoce como el Santuario del Picaflor, un espacio m\u00e1s bien oculto, entre caminos de tierra y al que se llega por dato, sin letreros.<br \/>\n\u201cEl colibr\u00ed de Arica es el m\u00e1s peque\u00f1o de Chile. Mide 5,7 cent\u00edmetros, y viene siendo la segunda ave m\u00e1s peque\u00f1a del mundo, porque la primera es el colibr\u00ed abeja que mide 5 cent\u00edmetros. De ah\u00ed va todo subiendo en escala\u201d, dice Mar\u00eda Teresa Madrid, cuando se le pregunta cu\u00e1l fue su motivaci\u00f3n. Y contin\u00faa explicando que esta especie\u00a0 \u201cse da en Azapa, Camarones, Caleta Vitor y Chaca. En esas partes est\u00e1. Pero ah\u00ed tambi\u00e9n lleg\u00f3 el ser humano entonces es muy poco lo que hay. Entonces rescatar, por \u00faltimo, los otros dos que quedan que es el del Norte y el de Cora\u201d.<br \/>\nMadrid ha invertido toda su energ\u00eda y dinero en este espacio en donde el tiempo parece detenerse y donde los animales e insectos son los due\u00f1os de casa. El sonido de las hojas, la luz que se cuela en la frondosa vegetaci\u00f3n, el cantar de los p\u00e1jaros, los nidos que cuelgan de las ramas, y los insectos y lagartos que habitan en los troncos invitan a olvidar el ruido y ritmo de la ciudad.<br \/>\nSin presupuesto externo ni ayudas gubernamentales, Mar\u00eda Teresa Madrid, ha preferido que el santuario se mantenga como un secreto, como un lugar m\u00edstico al que se llega por instrucciones que dan los lugare\u00f1os, para que s\u00f3lo lo encuentren quienes se interesan en apreciar la naturaleza y respeten el resultado de a\u00f1os de preservaci\u00f3n.<br \/>\nMadrid dice que la masificaci\u00f3n puede significar la muerte de este proyecto que pone en primer lugar el patrimonio natural de Arica. Dice, tambi\u00e9n, que desde el insecto m\u00e1s peque\u00f1o hasta el \u00e1rbol m\u00e1s grande cumplen una funci\u00f3n en esta cadena, donde todas las especies se necesitan. Algo que el ser humano a\u00fan no entiende.<br \/>\n\u201cComo ellos se alimentan de insectos, tienes que tener variedad de plantas para que los insectos se puedan ir alimentando, pero a su vez tambi\u00e9n te van llegando variedades de p\u00e1jaros. Despu\u00e9s tenemos a las lib\u00e9lulas que tambi\u00e9n comen insectos y as\u00ed va la cadena. Y mientras m\u00e1s insectos, mejor polinizaci\u00f3n en los \u00e1rboles. Vas a tener mejor fruto. Ahora, el ser humano tiene que darse cuenta que los \u00e1rboles no dan la misma cantidad de fruta todos los a\u00f1os, pero si le echamos hormonas todos los a\u00f1os lo vamos a cargar, vamos a envejecer el \u00e1rbol, se va a enfermar y va a morir\u201d, advierte Madrid.<br \/>\nIngresar al santuario tiene apenas un costo de mil pesos. Un aporte m\u00ednimo para su mantenci\u00f3n. Aunque la mayor\u00eda de los visitantes llegan motivados por conocer a los colibr\u00edes, lo cierto es al ingresar se encuentran con una variada y colorida vegetaci\u00f3n que contrasta con los tonos terrosos del entorno. En el rescate de la flora tambi\u00e9n se encuentra una invitaci\u00f3n a descubrir otras dimensiones que ofrece el patrimonio de esta ciudad, que limita con Bolivia y Per\u00fa, y donde el cruce de culturas es tan natural como hist\u00f3rico.<br \/>\n\u201cLas achiras antes se consum\u00edan. La ra\u00edz se consum\u00eda en tiempos preHisp\u00e1nicos y ahora la gente no sabe eso. O sea, se podr\u00eda incluso hacer un rescate culinario de plantas silvestres que se podr\u00edan empezar a cultivar o a comer, simplemente. Pero adem\u00e1s, son muy bonitas las achiras, tiene flores de distintos colores y ella (Madrid)\u00a0 sabe mezclar con otras flores end\u00e9micas: cactus, olivos y otros tipos de \u00e1rboles. Y claro, el colibr\u00ed siempre ha sido, yo creo que todos los arique\u00f1os lo podr\u00edan nombrar, como un ave representativa de la ciudad. Sobre todo, porque tenemos esta especie que es \u00fanica de ac\u00e1, adem\u00e1s de las otras dos especies que existen\u201d, explica Paula Ugalde, arque\u00f3loga arique\u00f1a.<br \/>\n<strong>Conexi\u00f3n con la tierra<\/strong><br \/>\nA Mar\u00eda Teresa Madrid y sus 5 hermanos, su padre les ense\u00f1\u00f3 a conectarse con la tierra. En los a\u00f1os \u201860 el valle era capaz de proveer todo lo necesario para alimentarse y regar las plantaciones. Desde ese entonces, Madrid aprendi\u00f3 a tener una relaci\u00f3n diferente con su entorno. A respetar los tiempos y comer lo justo y necesario. Jam\u00e1s, bajo ning\u00fan pretexto, desperdiciar la comida y desaprovechar los recursos naturales.<br \/>\nPor eso, Madrid desarroll\u00f3 desde temprana juventud un inter\u00e9s particular por el medio ambiente. En particular por los colibr\u00edes. Es tal su cercan\u00eda e inter\u00e9s, que dice que con los a\u00f1os ha aprendido de sus ciclos. Que en verano, con el calor imperdonable del Norte grande, apenas aparecen unos 20 a picar el n\u00e9ctar de las flores coloridas y alegres. Que casi todos se encuentran descansando en la precordillera. Que la mayor\u00eda aparece en invierno y pueden ser unas 150 o 200 avecillas revoloteando tan r\u00e1pido que desaf\u00edan al ojo humano. Que la reconocen y se comunican.<br \/>\n\u201cConoce tu timbre de voz. Cuando ellos est\u00e1n con los huevitos, t\u00fa todos los d\u00edas tienes que recorrer y vas conversando, y los polluelos que se van desarrollando dentro del huevo escuchan tu timbre de voz. Es como el canto de los colibr\u00ed, como que lo asemejan, entonces te ven y no arrancan. Despu\u00e9s como el huevo siguen creciendo y siguen escuchando tu timbre de voz y un silbido que t\u00fa le haces. Ah\u00ed est\u00e1 contestando uno. Ese es un macho\u201d, dice Madrid, en medio del canto de un picaflor.<br \/>\nA media hora de Arica, el santuario se instala en una ruta m\u00e1s amplia que incluye el Museo Arqueol\u00f3gico San Miguel de Azapa, viveros y tiendas con productos gastron\u00f3micos gourmet con materias primas t\u00edpicas del valle. All\u00ed,\u00a0 quiz\u00e1s el menos conocido y publicitado panorama local,\u00a0 plantea un desaf\u00edo: valorar el legado hist\u00f3rico y reinstalar la tradici\u00f3n como parte de la lucha por conservar su riqueza.<br \/>\n\u201cEl valle de Azapa adem\u00e1s tiene que la historia se va imbricando con el pasaje, \u00bfcierto?. Por ejemplo, las migraciones trajeron a ciertos africanos como esclavos y mucho antes, todas las migraciones que ocurrieron desde el n\u00facleo andino. Todo eso ten\u00eda que ver con el paisaje y con cambios en el paisaje. Por ejemplo, c\u00f3mo estas personas aprendieron a cultivar en el desierto. Porque muchos se fijan en que los cultivos surgieron o bien, en los Andes centrales, o en las zonas tropicales o en M\u00e9xico. Pero claro, a lo mejor los cultivos llegaron ya hechos ac\u00e1, pero la gente tuvo que aprender a cultivarlos en el desierto. Entonces c\u00f3mo uno trata los valles, como uno los va trabajando, tambi\u00e9n es parte de la historia y se va mezclando ah\u00ed con la naturaleza\u201d, concluye Ugalde.<br \/>\nFuente: Radio UChile<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El colibr\u00ed de Arica es el ave m\u00e1s peque\u00f1a de Chile. 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