Comité de Usuarios del Transantiago:”Nuestra salud mental está en riesgo”

Según Sergio Sepúlveda, coordinador del Comité de Usuarios del Transantiago Las colas para esperar micro se repiten a lo largo de Santiago. También los reclamos puestos sobre un papelógrafo que apuntan a hacer el reclamo más grande del mundo. Y rabia y ratos de espera sobran. La idea surgió del Comité de Usuarios del Transantiago (CdU). El Ciudadano 24 de marzo de 2007.


Días antes de estrenarse el plan, un grupo de comerciantes ambulantes, jubilados y miembros de la CUT decidieron formalizar una organización que velara por los intereses de los usuarios del transporte público de la capital. Su primera acción, una vez iniciado el plan, fue poner una denuncia en el Sernac por incumplimiento de las condiciones prometidas a los usuarios, día en que salió a la luz pública el vocero del naciente movimiento. Se trata de Sergio Sepúlveda, habitante de Lo Espejo, técnico eléctrico, militante comunista y miembro de la directiva de la CUT.

-¿Qué nota le pondrías al Transantiago?
-Consideramos positivo superar el caótico sistema anterior, además de la reducción de la contaminación acústica y ambiental. Sin embargo, Transantiago reprueba en temas como la seguridad; la universalidad del servicio; es discriminatorio, sobre todo con los habitantes de la periferia; y en comodidad y economía para los usuarios. Y lo peor es que está afectando negativamente la calidad de vida y la salud mental de los santiaguinos. Hay síntomas de estrés, irritabilidad y confusión.

-El ministro Espejo desde los primeros días del plan ha insistido en pedir paciencia…
-Se piensa que todo proyecto, por malo que sea, debe ser aceptado de forma sumisa, agachando la cabeza y soportando silenciosamente las desventuras que ellas acarrean. El Comité de Usuarios CdU está integrado por dirigentes de base que recibe de primera fuente los problemas de la gente. Entonces, ante la disyuntiva de ponernos al lado del pueblo o al lado de los malos proyectos, queremos ser honestos y apostamos a organizar el descontento, junto con levantar propuestas y luchar por que se nos considere como merecemos.

-Días después de que surgiera el comité, el subsecretario Harboe dijo que a la fecha había 110 saboteadores del plan identificados ¿Qué te parecieron tales dichos?
-Absolutamente desafortunados, desubicados y provocadores. Se ha hecho recurrente que la autoridad saque nota 7 a iniciativas que la población califica con notas rojas. También lo ha sido descalificar a la ciudadanía que, cansada de tanto atropello, usa el legítimo derecho a pataleo, el legítimo derecho a rebelarse.

-¿Qué fallas han detectado?
-Lo más evidente es la incomodidad del transporte. No es digno ser acarreado como si fuésemos ganado, como sardinas. No es justo esperar largas horas por una micro, desde que sales de la casa hasta que pasa y logras subirte, pueden pasar entre una y dos horas.

-También debe haber efectos colaterales, considerando lo segregado que es Santiago y el tiempo invertido en horas de locomoción.
-Eso se nota en que la calidad de vida está siendo afectada, la idea de compartir con la familia se reduce al mínimo, te levantas más temprano y regresas más tarde. Se observa ya un estrés mayúsculo y es conocido que ya se han dado conatos por la disputa de un milímetro de espacio. Nuestra salud mental se está poniendo en riesgo con el Transantiago.
-¿Hay una crítica más de fondo a la lógica con que el sistema se ha instalado?
-Sí, si bien, la primer parte de la campaña fue dar el debate sobre qué queremos, a nuestro juicio debemos unirnos y luchar por un sistema público de transportes, con un rol principal de parte del Estado.

-En estos días han hecho la campaña del reclamo más grande ¿De qué se trata?
-Al conversar con los afectados nos fuimos dando cuenta de una serie de deficiencias del sistema y de una enorme capacidad de propuestas de parte de los usuarios. El CdU capitalizó las propuestas, a pesar de que gobierno y derecha se quieran atribuir algunas de ellas, y por ello surgió la idea de salir a la calle a invitar a los usuarios en su largo tiempo de espera para que estampen sus reclamos, sus angustias y su sentir respecto del nuevo sistema de transportes. El gobierno trata de demostrar que el sistema es mejor, a pesar de todas las deficiencias que los usuarios constatamos a diario.

-¿Parece que el nombre inicial de la campaña (Mil razones para tener un Transporte Público) ya les quedó corto?
-Sí, hace rato. Hoy mismo estuvimos con 300 metros cuadrados de reclamos frente a La Moneda. Una vez que unamos todos los que se han ido acumulando en toda la capital, tendremos el reclamo más grande del que se tenga recuerdo, como consecuencia de uno de los errores más grandes de la Concertación: Excluir a la gente de las grandes decisiones.

-Un transeúnte increpó a Espejo a que usara el sistema de transporte que tanto promociona y Espejo huyó ¿Qué disposición ves en las autoridades para dialogar con la ciudadanía?
-Me da la impresión que la autoridad tiene toda la disposición para dialogar, sin embargo no sentimos la misma disposición para llevar a efecto las propuestas que los usuarios estamos planteando. A lo más se ha implementado más de una propuesta surgida desde el CdU, pero atribuyéndoselas de su autoría. Los veo desesperados tratando de resolver los problemas en función de que el sistema funcione, sin embargo, eso no supone que los problemas de la gente se solucionen. Si quieren de verdad que Transantiago funcione, ello sucederá sólo si integran a los usuarios. Si nos siguen excluyendo esta batalla será larga y el CdU está preparado para una pelea de largo aliento.

Por Mauricio Becerra

 

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