Cómo detener el cambio climático

Panel de expertos dará a conocer tercer informe hoy. El primer documento confirmó su presencia; el segundo, apuntó a su principal responsable, el hombre, y el tercero, que será publicado hoy, propondrá medidas concretas para aplacar el fenómeno, una tarea titánica, considerando la oposición de grandes potencias contaminantes, como China. La Nación 04 de mayo de 2007.


Por Miguel F. Rovira

La economía China crece tan rápido como su aporte a la contaminación del globo. Por eso, la delegación oriental es una de las más tercas a la hora de aprobar una limitación a las emisiones de anhídrido carbónico.

Un borrador del informe proponía un tope para las concentraciones de esos gases que van de 445 partes por millón a 650 partes por millón, pero los chinos quieren que la cifra mínima entre esas dos sea suprimida del informe por temor a que perjudique su economía en crecimiento.

Es parte de los problemas con los que han debido lidiar las delegaciones de unos 150 países, que apuraban ayer las horas para limar las diferencias políticas y económicas que interfieren en la elaboración del plan de acción que los científicos ultiman en Bangkok, Tailandia, con el objetivo de combatir el cambio climático.

Las sesiones a puerta cerrada que desde el pasado lunes celebra el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC en inglés), y las muchas negociaciones que los delegados llevan a cabo en paralelo a la reunión, se cree que culminarán a altas horas de la noche con un acuerdo, aunque el informe final será dado a conocer hoy.

Este informe es el tercero y último de los realizados este año por el IPCC, grupo que, desde su creación en 1988 al amparo de las Naciones Unidas, efectúa cada seis años los estudios sobre el proceso de calentamiento del planeta, y que plasma en documentos sus recomendaciones a la comunidad internacional.

Los otros dos informes, publicados en febrero y abril de 2007, se centraron en la situación del clima desde el prisma científico y en los efectos que los expertos han comprobado o pronostican que causará el calentamiento del planeta.

El tercer informe pretende fijar un nivel de estabilización de la concentración de partículas de dióxido de carbono en la atmósfera, con el objetivo de que la temperatura global en el 2100 sea sólo 2 grados centígrados más alta que cuando comenzó la revolución industrial.

También este último informe describe las acciones que a corto y medio plazo se pueden poner en marcha con la actual tecnología para lograr ese objetivo, y además subraya el costo económico y los beneficios de esos esfuerzos destinados a mitigar la emisión de gases contaminantes.

Nerviosismo

“Los países se están poniendo nerviosos, y eso es bueno”, señaló Stephan Singer, jefe de la Unidad Política para el Cambio Climático del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF en inglés).

Según los expertos, la estabilización de las emisiones de gas que producen el llamado efecto invernadero costará cada año del 0,1 al 0,3% del producto interior bruto mundial, dependiendo de donde se fije el nivel máximo de concentración de partículas de dióxido de carbono.

En la actualidad, la concentración se sitúa en torno a las 430 partículas de CO2 por millón, por lo cual intentar mantenerla en ese nivel resultará más costoso en términos económicos, de acuerdo a los especialistas.

El objetivo establecido por el IPCC en el borrador del informe es conseguir estabilizar la concentración de partículas de dióxido de carbono a 640 antes de 2030, para lo que será necesario invertir en medidas en torno al 0,2 por ciento del producto interior bruto mundial.

Un estudio publicado el pasado año por el profesor alemán Malte Meinshausen, del Instituto Postdam de Investigación del Impacto del Cambio Climático, señaló que existía entre un 63 y un 99 por ciento de posibilidades de que la temperatura global suba 2 grados centígrados si la concentración de CO2 alcanza las 550 partículas por millón.

En principio, la Unión Europea (UE) ha fijado el objetivo en 550 partículas de CO2 por millón, por debajo del que considera establecer el IPCC.

Otro de los asuntos polémicos de la conferencia ha girado en torno al pulso que los países industrializados han mantenido con los menos desarrollados, para intentar eludir unos y otros la culpa del calentamiento global, aspecto irrelevante para los ecologistas.

“No creo que sea ahora muy importante que el IPCC discuta sobre la responsabilidad histórica del cambio climático”, apuntó Verolme, del Fondo Mundial para la Naturaleza.

 

 

 

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