Chile y la necesaria protección de sus recursos Hídricos

Columna de opinión de Flavia Liberona Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en portal partidospoliticos.cl el 25 de marzo de 2008.


Nuestro país ha sido tipificado como vulnerable en relación a los efectos del cambio climático. El estudio encargado por CONAMA al Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile pronostica escenarios muy severos en cuanto a la distribución e intensidad de las precipitaciones, a lo que se suma un aumento de la temperatura.

Hace algunos días se celebró el Día Mundial del Agua, buen momento para analizar lo que ocurre con este valioso recurso en Chile. El agua es un compuesto químico esencial para el desarrollo y mantenimiento de la vida, y puede presentarse en forma gaseosa, líquida o sólida. Es un elemento muy abundante en el planeta, pues tres cuartas partes de la Tierra están cubiertas de agua, lo que representa alrededor de 1.500.000.000 km3 de volumen, que se distribuyen en océanos, polos, glaciares, lagos, ríos, suelos, atmósfera, etc.

Si seguimos analizando cifras podemos sorprendernos la descubrir que el 97% del agua presente en la Tierra se encuentra en los océanos y tiene un alto contenido de sales, es decir, no es utilizable para consumo humano, silvoagropecuario o para el desarrollo de otras actividades productivas intensivas en la utilización de este recurso, como es la minería. El agua dulce representa sólo el 3 % del total y se encuentra fundamentalmente en estado líquido y sólido, y sólo una porción menor en estado gaseoso en la atmósfera. Es esta pequeña porción la que cumple un rol fundamental en la regulación del ciclo hidrológico y en la regulación del clima.

El agua dulce se distribuye en los polos, glaciares y ventisqueros y napas subterráneas, y una cantidad menor en cursos de agua superficiales tales como ríos y lagos. Si lo ponemos en cifras, el 2,37% se encuentra en forma de glaciares y hielos, un 0,6 % como aguas subterráneas y sólo un 0.03 % del total en ríos y lagos. En consecuencia, el agua dulce es un bien escaso, pero fundamental. El agua disponible para consumo es muy baja en relación al total de agua del planeta, a lo que hay que añadir que un porcentaje de ésta se encuentra contaminada y por tanto ya no es apta para consumo.

Ante el actual escenario de cambios climáticos a nivel planetario, donde se pronostica que existirá una gran variabilidad de las precipitaciones y que vastas regiones afrontarán severos problemas de acceso al agua, resulta imprescindible analizar lo que está pasando en Chile.

Nuestro país ha sido tipificado como vulnerable en relación a los efectos del cambio climático. El estudio encargado por CONAMA al Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile pronostica escenarios muy severos en cuanto a la distribución e intensidad de las precipitaciones, a lo que se suma un aumento de la temperatura y por tanto una disminución en la capacidad de recarga de acuíferos, glaciares y ventisqueros. Esto permite vislumbrar que en el futuro la disponibilidad de recursos hídricos en Chile será compleja.

A este escenario es necesario agregar otros antecedentes, como que Chile posee una desigual distribución de los recursos hídricos de norte a sur y que la disponibilidad de agua promedio en Chile es de 5.200 m3/hab/año, mientras que la media mundial es de 7.100 m3/hab/año. Tampoco contamos con una legislación y política que promueva la protección de los glaciares, el cuidado de los recursos hídricos y que garantice el acceso al agua de todas las personas que habitan en el territorio nacional, y aún está pendiente la aprobación de la Estrategia Nacional de Cuencas Hidrográficas. Es más, Chile tiene una legislación bastante peculiar y única en el mundo, que establece que el agua pasa de ser una bien nacional de uso público a constituirse en un bien privado y transable por empresas que solicitan sus derechos.

En contra de lo deseable, la legislación vigente en Chile permite la apropiación por parte de privados de la utilización de los recursos hídricos con fines comerciales. Como consecuencia, actualmente existen problemas serios en el norte entre empresas mineras y comunidades locales, en la zona sur entre forestales y comunidades indígenas y en todo el territorio nacional entre empresas hidroeléctricas y las comunidades.

El escenario mundial de cambio climático, las predicciones científicas sobre cómo esto afectará a Chile junto a una deficiente legislación que no protege los derechos de las personas al acceso al agua, conforman un escenario muy preocupante y urgente de abordar.

Hoy más que nunca los chilenos y chilenas debemos preocuparnos por la situación de las aguas en nuestro país; lo que ocurra con los recursos hídricos en el futuro nos afectará a todos y por tanto debemos generar mayor conciencia e impulsar modificaciones que garanticen, en primer lugar, que el agua debe ser usada para el mantenimiento de la vida y no para fines comerciales. No es posible que sean empresas privadas, en algunos casos extranjeras, las que tiene la mayor potestad sobre las aguas de Chile. Por esto, en el día internacional de agua, es necesario relevar la situación de las aguas en Chile y apoyar iniciativas como las impulsadas desde hace un tiempo por la iglesia católica o los recientes anuncios efectuados por parlamentarios en el sentido que es urgente realizar cambios en la legislación chilena en relación a este tema. Necesitamos un Estado que se comprometa con sus habitantes y que impulse cambios legislativos y en las políticas públicas orientados a asegurar que el agua del país pueda satisfacer las necesidades de todos sus habitantes.

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