Chile aplica medidas para prevenir los efectos del cambio climático sobre el organismo

El aumento de las temperaturas y las lluvias eleva el riesgo de que lleguen al país mosquitos que transmiten enfermedades como el dengue, fiebre amarilla y malaria. Ayer la OMS celebró el Día Internacional de la Salud. El Mercurio, 08 de abril de 2008.


Altas temperaturas, más lluvias y un mayor riesgo de catástrofes naturales, como inundaciones, huracanes y sequías, son parte de los efectos que el calentamiento global ya está generando sobre el planeta. "Ya no puede haber ninguna duda sobre la realidad del cambio climático. Sus efectos son palpables", declaró ayer la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan.

La advertencia la entregó durante una conferencia en Ginebra, a propósito del Día Internacional de la Salud, jornada que este año coincidió con el 60º aniversario de la OMS, entidad que llamó a tomar medidas urgentes para luchar contra el cambio climático, cuyas consecuencias sobre la salud humana han empezado a hacerse evidentes y causan millones de muertes al año.

Las olas de calor, inundaciones y sequías deterioran la calidad del agua, favoreciendo la aparición de enfermedades diarreicas. En tanto, el aumento de las lluvias y de la temperatura también facilitan la propagación de males tropicales como el dengue y el paludismo, transmitidos por mosquitos.

Mosquitos y garrapatas

"Enfrentamos un desafío global que debemos ser capaces de superar como sociedad, puesto que de eso depende nuestra existencia. Es urgente que tomemos conciencia de que pertenecemos y nos debemos al medio ambiente que nos acoge", dijo la ministra de Salud María Soledad Barría, durante una actividad realizada en un colegio en Peñalolén, a la que también asistió la ministra de Medio Ambiente, Ana Lía Uriarte.

El mayor impacto que podría tener el calentamiento global en Chile es la aparición de mosquitos que en los últimos años se han ido expandiendo en el resto de América Latina, como el Aedes Aegypti -que transmite el dengue y la fiebre amarilla- o el anopheles, que es el vector de la malaria, advierte la doctora Cecilia Perret, del Comité de Infecciones Emergentes de la Sociedad Chilena de Infectología. A esto se sumarían parásitos como las garrapatas, que podrían pasar al humano, agrega la especialista.

"Otra infección asociada al alza de las temperaturas en las aguas es el vibrio parahemolítico, que desde hace dos o tres años aparece en verano en nuestras costas", agrega la doctora Perret.

Según fuentes del Instituto de Salud Pública, en Chile se cuenta con los mecanismos de detección, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades catalogadas como de "mayor riesgo" por la OMS, como la poliomielitis, gripe aviar y tuberculosis.

Para reducir el riesgo de que vectores de enfermedades traspasen fronteras, en 2005 se llevó a cabo la revisión del Reglamento Sanitario Internacional, lo que derivó en que Chile y otros países fortalecieran el control y vigilancia en los puertos terrestres, aéreos y marítimos.

En concreto, en el país se incorporaron equipos de enfermeras y paramédicos en los principales puertos de acceso internacional, como el Aeropuerto de Santiago, Chacalluta (Arica) y el Paso Los Libertadores, para detectar casos de riesgo para la salud. "Se crearon seis oficinas sanitarias de frontera, y este año se agrega una séptima", cuenta la doctora Andrea Olea, jefa de la Unidad de Vigilancia de la División de Planificación Sanitaria del Minsal.

La especialista cuenta que también se han creado centros de enlace nacional y regionales, "donde convergen las diferentes entidades que están involucradas con eventos que sucedan en el país, como catástrofes naturales o brotes infecciosos, por ejemplo, para facilitar la toma de decisiones". Para eso, además, se están elaborando planes de contingencia según los riesgos de cada región.

A nivel continental, la semana pasada en Caracas se propuso la creación de una sola red de vigilancia latinoamericana, de manera de unificar las existentes y así mejorar las estrategias de control y prevención epidemiológica.

Por otra parte, el cambio climático también aumentará los riesgos de pérdida de la vista por cataratas, debido a la mayor exposición a los rayos ultravioleta, según un estudio australiano dado a conocer ayer. Aunque las cataratas pueden tratarse con una operación relativamente rutinaria, causan al menos el 50% de los casos de ceguera evitable en todo el mundo.

Otra repercusión mencionada por la OMS son cambios en la contaminación atmosférica y las concentraciones de alergenos en el aire.

RIESGO

HACIA 2030 aumentarán en 10% los casos de diarrea en el mundo debido a inundaciones y lluvias abundantes.

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