Construyen primeras 19 guarderías para bicicletas

Metro y Banco Mundial abordan una de las recomendaciones de expertos antiesmog. Metro inaugurará estacionamientos en al menos cuatro estaciones y proyecta plan maestro en base a una encuesta a usuarios. Paralelamente, el programa Ciclo Santiago -financiado por el Banco Mundial-, tendrá en octubre 15 guarderías gratuitas en siete comunas de la capital. La Nación, 10 de julio de 2008.


La ecuación es simple: un ciclista, un auto menos. Bajo esa premisa antitubo de escape, la creciente red de organizaciones de furibundos ciclistas viene hace años exigiendo la construcción no sólo de ciclovías integradas, sino también proponiendo a cuanta autoridad sea posible que se incentive a empresas y organismos públicos para que levanten estacionamientos seguros para el ecológico medio de transporte a tracción humana.

Así es como, hasta ahora, dos de los más ambiciosos proyectos siguen su redondo curso sobre dos ruedas. De un lado, Metro de Santiago está terminando sus primeras cuatro guarderías -una de ellas en Vespucio Norte, Recoleta, y otra en estación Las Mercedes en Puente Alto-, e inició, hace algunos días, una encuesta vía internet a sus usuarios para saber dónde existe mayor demanda de la nueva infraestructura ‘cletera’ y también si estarían dispuestos a pagar por un servicio más seguro y eficiente.

Más preciso, por ahora, es el proyecto Ciclo Santiago, ligado a Transantiago y financiado por el Banco Mundial, que cuenta con cerca de 350 mil dólares para contar, en octubre próximo, con quince guarderías distribuidas en siete comunas de la Región Metropolitana: Recoleta, Maipú, Lo Espejo, Peñalolén, El Bosque, Pudahuel y La Reina.

El proyecto Ciclo Santiago va todavía más allá. Busca enterar, en el mediano a largo plazo, entre cien e idealmente doscientas guarderías en toda la región como parte de una red integrada al transporte público. Por ahora la convocatoria fue abierta a todos los municipios interesados que pudieran cumplir con las exigencias: Banco Mundial financia la construcción, pero cada municipalidad se hace cargo de la administración y la seguridad del recinto durante 16 horas continuas.

Siete alcaldes acogieron la idea y serán los primeros en innovar en la materia que, por cierto, asegura la gratuidad para el ciclista al menos por un año, costo que estará sujeto a evaluación para definir un precio que incentive el uso y que sea, en rigor, integrado tecnológicamente al sistema de pago que utiliza Transantiago, de modo que, en lugar de que la guardería tenga un costo adicional para el usuario, funcione a futuro como un "transbordo" de bicicleta a Metro, o bicicleta a bus. Un precio que supere los cien pesos, a ojos de las organizaciones ciclistas, lejos de incentivar, alejaría a los usuarios con menos recursos del sistema.

Encuesta Metro

Es precisamente el costo del servicio uno de los puntos más relevantes que asoma en la encuesta que Metro está ejecutando entre sus usuarios desde hace algunos días, desatando el interés de los santiaguinos, particularmente estudiantes universitarios y grupos de Facebook. "¿Pagarías $ 380 por un día completo de estacionamiento seguro? ¿Pagarías $ 200 por mediodía?", pregunta Metro en su sondeo.

Metro también aborda otras situaciones para su sondeo. Indaga, por ejemplo, sobre los motivos que obstaculizan el viaje en bicicleta al Metro. Las opciones son: "faltan guarderías", "tengo que llevar a los niños al colegio o hacer cosas que me impiden ir en bicicleta", "sin ciclovías, con los autos y buses, es peligroso" o "no tengo dónde arreglarme o cambiarme ropa en mi destino".

Para obtener una mejor información, Metro también pregunta en qué estaciones le gustaría al usuario del tren subterráneo tener una guardería, y la distancia que hay entre su casa y la estación (cuatro cuadras o más de once cuadras). No es todo. Otro aspecto importante para Metro es conocer el destino final del ciclista-pasajero, y cuántas veces a la semana usaría el estacionamiento.

MASCARILLAS Y EL NEGOCIO DEL ESMOG
 
Negocios son negocios. Tanto esmog se respira en Santiago que incluso se ha abierto un nicho para lucrar con el humo negro que respiran seis millones de capitalinos, a través de dispositivos que, señalan los vendedores, protegen la salud. Primero asomaron las mascarillas antiesmog ABC1 con filtros de carbón dinámico que, por un costo que varía entre 20 mil y los 40 mil pesos, son capaces de filtrar algo de polvo, polen, humo y gases. Ideal, dicen, para cicilistas y motoqueros.

El tema no dejó de brazos cruzados a la empresa 3M, que recordó que tiene disponible sus “respiradores de partículas” certificados en Europa y EEUU, con precios que varían entre los mil y dos mil pesos. “Efectiva protección frente a la contaminación”, difundió ayer, destacando una eficiencia que va desde el 85% al 95%.

Consultada sobre el incipiente fenómeno, la ministra de Salud, Soledad Barría, tomó la palabra. “Que no parezca que estamos en un pánico. Quiero insistir que el riesgo de la contaminación no es inmediato. Hay una tarea pendiente, porque tenemos más contaminación de la que debiéramos, pero no hay necesidad de utilizar de manera masiva las mascarillas. Si lo hubiera, lo diríamos. En el momento que lo requiramos vamos a tener las mascarillas”, cerró.

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