Minsal prohibirá comercialización de transgénicos no analizados

A falta de una ley y tras el suspendido decreto que obligaba a su etiquetado, el Minsal pretende asegurar la inocuidad de los alimentos con contenido transgénico a través del análisis y catastro de los productos que se venden en el país. El que no entre en la lista, tendrá prohibida su venta en territorio nacional. La Nación 27 de enero de 2009.


A falta de decretos y leyes, ¿buenas son las normas? Es la pregunta que se hacen las organizaciones sociales, ambientalistas y de consumidores que exigen que el decreto que obliga el etiquetado de alimentos con contenido transgénico entre en vigencia. Y es que el Ministerio de Salud acaba de comunicarles que, por mientras, este año comenzará a operar una norma técnica que definirá qué productos genéticamente modificados serán permitidos en el mercado, prohibiendo aquellos que no pasen las pruebas de seguridad y rotulando sólo a los que, producto de la modificación, hayan sufrido un cambio en el valor nutricional.

No es todo: la norma -dictada a principios de 2007- pretende crear una nómina con todos "los productos y componentes asociados a los alimentos que hayan sido originados mediante biotecnología moderna", es decir, que sean o contengan entre sus ingredientes organismos genéticamente modificados. Además, obliga a las empresas proveedoras de estos alimentos en Chile a solicitar el análisis para cada uno de los productos que contengan "eventos biotecnológicos".

Antes 2010

Un grupo de expertos evaluará la estabilidad molecular, aporte nutricional, nivel de alergenicidad y toxicidad de los productos antes de ser permitidos en el mercado nacional, y los antecedentes de cada caso, además, serán expuestos para consulta pública en la página web del Instituto de Salud Pública (ISP). "Una vez que existan eventos en la lista, los demás, por defecto, no podrán existir legalmente en el mercado", indica Hugo Schenone, asesor del departamento de Alimentos y Nutrición del Minsal.

Según fuentes cercanas al proceso, el ministerio espera tener la primera versión de la nómina antes de finalizar el actual período presidencial. Con ello, debería comenzar la fiscalización de quienes no aparecen en ella.

Hasta el momento, hay sólo tres productos en consulta pública según la página web del ISP. Todas son semillas de Monsanto, sin embargo, no son para consumo interno, pues sólo está permitida su exportación.

Un avance, pero…

Stefan Larenas, presidente de la Organización de Consumidores de Chile (Odecu), asegura que la norma es un avance, pero "debería haberse hecho mucho antes". Reconoce que llegar al etiquetado general de los productos transgénicos es complejo y que quizás la creación de la nómina ayude a definir qué etiquetar.

El Ministerio se defiende: dicen que no existen pruebas que determinen que los organismos transgénicos son dañinos para la salud, por lo que etiquetarlos alarmaría a la población frente a un peligro inexistente. "Si el alimento se considera seguro, no tenemos por qué establecer en el etiquetado de ese producto una advertencia, porque se supone que si está disponible, el Minsal garantiza que es un producto inocuo", sostiene Schenone.

"Eso es lo curioso. Cuando uno habla con la industria o con ciertos sectores pro transgénicos, el etiquetado siempre es para ellos como una advertencia de peligro, pero no es así. Por ejemplo, los colorantes se etiquetan todos, y hay colorantes que son inocuos y otros que no, pero los que tienen problemas se destacan de los demás, como la tartrazina y el amarillo crepúsculo, ésa es toda la diferencia que se hace y la gente come tartrazina en el país como mala de la cabeza. Yo no veo por qué no comerían transgénicos", señala Flavia Liberona, directora ejecutiva de la Fundación Terram.

El derecho a saber

Larenas asegura que las organizaciones nunca han pretendido sindicar a los transgénicos como un peligro. "No entramos en esa discusión, lo que nos interesa es exigir nuestro derecho a la información, un derecho inalienable según la ley del consumidor, pero que no se puede ejercer en este caso", señala.

"No es definir si son malos o buenos es información que el consumidor tiene derecho a poseer", dice el senador Antonio Horvath (RN), impulsor de la ley sobre etiquetado, quien reconoce que la lentitud puede ser causa de la presión de las compañías.

Lo mismo cree Larenas, quien asegura que ni este Gobierno ni el anterior se han interesado en implantar el etiquetado porque se han dejado presionar por la industria. Según fuentes cercanas a la discusión, la traba siempre viene desde el Ministerio de Economía, que choca con la política del Minsal. "Aquí hay TLC con EEUU y Canadá, principales productores de transgénicos, eso presiona. Hay muchas cosas que atañen al consumidor, donde al momento de tomar una decisión, el criterio que prima es el de economía", señala el presidente de Odecu.

Lo anterior es lo contrario a lo que está sucediendo en el mundo, dicen en la Alianza por una Mejor Calidad de Vida (RAP-Chile), ejemplificando con la negativa de McDonald’s a utilizar papas transgénicas de Monsanto en sus productos.
 
DIFÍCIL CAMINO
 
►Desde 1992 que el cultivo de los transgénicos está permitido en el país, aunque sólo para exportación de semillas.

►Vender transgénicos producidos en Chile está prohibido. Sin embargo, al país entra una gran variedad de productos elaborados que incluyen entre sus ingredientes organismos modificados genéticamente, aunque no se indique en las etiquetas.

►En 2005, Greenpeace publicó una lista con cientos de productos, como aceites, margarinas y cereales, que contienen ingredientes transgénicos y que están disponibles en el mercado nacional. Con ello, exigieron que comenzara su rotulación, pero no hubo respuesta.

►Cinco años antes, la entonces ministra de Salud, Michelle Bachelet, firmó el decreto 293 que exigía el etiquetado obligatorio de los productos con contenido transgénico, pero el documento nunca llegó a publicarse.

►En 2001 ingresó la ley que normaba lo mismo, pero está entrampada en la discusión de la Comisión de Agricultura desde 2005. 

DATO
 
En abril se podrá adquirir en Chile la traducción al castellano de “El Mundo según Monsanto”, de la periodista y documentalista francesa Marie-Monique Robin, investigación que constata irregularidades en el proceder de la compañía. La francesa visitará el país a comienzos de ese mes, convocada por la Alianza por una Mejor Calidad de Vida.
 
 

 
Alfredo Villaseca, presidente de Monsanto-Chile:

“Chile pasa a ser prioridad como productor de semillas”

La empresa productora de transgénicos por excelencia deja una estela de crítica en todos los países en los que se emplaza y en Chile no fue la excepción. A pesar de llevar varios años instalada en el país, en 2007 Monsanto entró en agenda cuando, tras reunirse con el entonces ministro de Agricultura, Álvaro Rojas, anunció que esperaba cultivar 20 mil hectáreas de transgénicos hacia el año 2010.

Han pasado casi dos años y algunas organizaciones aseguran que 13 mil de estas ya están sembradas, sin embargo, la empresa desmiente. “No es que nuestra meta sea producir 20 mil hectáreas. El primer año producimos casi dos mil, en 2008 son casi 5 mil. Probablemente lleguemos a 10 mil en tres o cuatro años más. Es semilla, no es cultivo para comerse”, aclara Alfredo Villaseca, presidente de la empresa en Chile.

Según Villaseca, para Monsanto, Chile siempre fue una “farmacia de turno”, un país al cual recurrir si a último minuto fallaba la producción en otro país. “Pero esa situación cambió y hoy en día Chile pasa a ser prioridad para Monsanto como productor de semillas”, tanto por su clima como por su situación político-social-económica.

Frente a las críticas de organizaciones ambientalistas por la contaminación que los cultivos genéticamente modificados producirían en los convencionales, Villaseca culpa al transporte. “Existe una ley que es para la producción de semillas y eso se cumple. Tú ves que los semilleros están al lado de los cultivos y ninguno tiene contaminación, al contrario, la contaminación aparece en lugares donde no hay semilleros. Yo también soy agricultor y he tenido contaminación y no hay ningún semillero transgénico cercano.
 
 

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