Chile en la recta final para ingresar a la OCDE

Junto con elevar los estándares institucional, legislativo, presupuestario y de transparencia en las políticas públicas, como resultado de las reglas de ingreso, el país se convierte en una privilegiada plaza de negocios. Estrategia, 13 de julio 1009.


El Gobierno se ha jugado porque el ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se concrete antes del fin del mandato de la Presidenta Bachelet, en marzo del próximo año. Todo indica que su aceptación sería dada a fines de este año, habiéndose cumplido la mayor parte de las etapas. Llegar a ser parte de la comunidad OCDE es un mérito que el Gobierno aspira a tener y, muy especialmente, Hacienda, dado que muchas de sus reparticiones han debido reestructurarse de acuerdo a las normas internacionales exigidas para entrar a la organización.

Ingresar al selecto club de los 30 Estados considerados los más ricos y desarrollados del planeta, no sólo tiene un reconocimiento internacional sino beneficios concretos para el país integrante. Porque junto con elevar sus estándares en los ámbitos institucional, legislativo, presupuestario, y de transparencia en las políticas públicas, como resultado de las reglas de ingreso, se convierte en  una privilegiada plaza de negocios. Hay muchas inversiones que no pueden arribar a Chile porque nuestra nación no pertenece a dicha referente internacional. Una vez que la OCDE certifica que el país sigue las normas conocidas y acatadas por las empresas que operan en los Estados del primer mundo, se abren muchas puertas que hacen una enorme diferencia en las economías locales.

Desde 1997 Chile tiene representación en la embajada que posee el organismo internacional en París. La pertenencia a la OCDE implicará obligaciones de una serie de recomendaciones por parte del organismo, cuya implementación será evaluada por la entidad en dos etapas: la primera como leyes y reglamentos, y la segunda, en su aplicación práctica.

Ser miembro de la OCDE implica generar parámetros comunes en la generación de datos que miden las políticas públicas de los países, pero también códigos idénticos en el desempeño privado. Para ello, Chile ha estado dando exámenes sobre indicadores de democracia, gobernabilidad y estabilidad económica. Asimismo, ha debido someterse a ajustes en materias tributarias, medio ambientales, de información pública, entre otras, para responder al desafío de estar entre los grandes. Pendientes quedan los proyectos de ley que está tramitando el Parlamento sobre temas que también son requisitos para llegar a París.

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