La otra crisis del salmón

Mientras los grandes negocian con la banca, sus proveedores están con el agua al cuello. En las próximas semanas concluirán las negociaciones entre los bancos y las grandes salmoneras. Pero aún esperan una solución los más de mil 200 proveedores del clúster. El rescate es urgente porque las Pymes y subcontratistas de la industria están con graves problemas de caja y tratando de sobrevivir el día a día. La Nación, 12 de julio 2009.


Salmodivers cuenta con un equipo cercano al centenar de buzos profesionales especialistas en faenas de la salmonicultura y ofrece un servicio de alta seriedad y conocimiento en labores del buceo, como extracción de mortalidad y mantención integral de centros de cultivo". Con esa presentación la empresa Salmodivers da la bienvenida en su sitio web, a través del que ofrece sus servicios de buceo profesional en Puerto Montt, el centro de operaciones de la industria del salmón. La última vez que se actualizó la información, a fines del año pasado, los buzos con que trabajaban era 95. Hoy quedan 20. El dueño de esta Pyme, Héctor Vera, asegura que ha sido difícil tener que despedir a esa cantidad de trabajadores, pero no veía otra salida. Su flujo de caja estaba tan estrecho que los finiquitos los debilitaron aún más.

Vera cuenta que casi todas las compañías de este sector productivo han despedido empleados en la misma magnitud. O como mínimo a la mitad de su plantilla. Es lo que ha pasado en las más de mil 200 empresas proveedoras de la salmonicultura. ¿La causa? El implacable virus ISA, que tiene la industria hundida en la crisis más profunda de la historia y a las grandes firmas del sector realizando una inédita, compleja y extensa negociación con los bancos. Los acuerdos que en las últimas dos semanas cerraron Invermar y AquaChile son dos de los más significativos.

Y si el gallito de los gigantes de la industria fue extremadamente complejo -pese a que, por ejemplo, en el caso de AquaChile negoció directamente su dueño, Víctor Hugo Puchi, con el gerente general del Banco de Chile, Fernando Cañas-, las conversaciones con los proveedores lo han sido mucho más y, en la mayoría de los casos, no han rendido frutos. Así lo resume Luis Andrade, presidente de la Asociación de Talleres de Redes: "Esta crisis ha sido pareja para todos y cuando llueve, todos nos mojamos. Como estamos bajo el mismo paraguas y el de los productores se rompió, nosotros también nos estamos mojando".

El yuppie austral

Era lo más parecido a un yuppie que había en el empresariado chileno. Joven, extremadamente exitoso, con contacto permanente en el extranjero y algo arrogante. Esa es la imagen que proyectó durante las últimas décadas la salmonicultura. Revitalizó la economía de las regiones de Aysén y, sobre todo, de los Lagos. En los últimos diez años creció a una tasa promedio anual de 22 por ciento, superando con creces a cualquier otro sector productivo. En su peak, se jactó de emplear a más de 53 mil personas, tanto en forma directa como indirecta. A ese ritmo creció en esta zona el clúster de la salmonicultura, un conjunto de empresas, servicios e instituciones que operan en torno a la producción y comercialización del pez naranja que tanto apetecen europeos y japoneses.

En un comienzo, lo que hicieron las salmoneras fue realizar la mayor parte del proceso ellas mismas. Con los años, externalizaron sus funciones y era habitual que algunos profesionales de la industria dejaran sus cargos y se lanzaran a crear sus propias empresas para entregar servicios a las más grandes. Ese fue el origen de las más de mil 200 firmas proveedoras y prestadoras de servicios del salmón, en las que hay empresas de transporte, de mantención de redes y jaulas, proveedoras de well boats o embarcaciones, suministradoras de buzos y farmacéuticas concentradas en las vacunas.

Son esas compañías las que hoy se sienten abandonadas por los bancos y por las mismas salmoneras. "Quienes estamos en esta industria adquirimos un grado de especialización importante, pero no vemos que las grandes empresas se comprometan con las más pequeñas", critica el presidente de la Asociación de Buzos Profesionales, Esteban Chamorro.

Dilatando los pagos

Según las estimaciones de SalmonChile, este año cerrará con una cosecha de 450 mil toneladas, 200 mil toneladas menos que el año pasado. Ese desplome en la producción -en especial del salmón del Atlántico, la especie afectada por el ISA- es el que tiene a las salmoneras casi paralizadas y a sus proveedores con el agua al cuello. Su principal problema es que los plazos de pagos se dispararon. Héctor Vera, explica que lo normal era que las productoras les cancelaran a 30, 60 y -como máximo- 90 días. "Pero ahora no están pagando a 120 días como si nada", asegura. En algunos casos se han extendido hasta los 150 días.

Los proveedores más pequeños cuentan que muchas de las grandes firmas ni siquiera han convenido con ellos estos plazos. "No negocian ni te preguntan y sólo mandan un correo diciendo que pagarán en tal fecha. Por ejemplo, Invertec mandó una carta a los proveedores diciendo que pagará a 120 días sin mediar negociación. Algunos les respondimos que no aceptábamos esas órdenes de pago y sin embargo, la empresa mandó igual las órdenes con 120 días", confidencia un pequeño empresario que prefiere mantener en reserva su identidad para no entorpecer sus negociaciones con las grandes firmas.

Los trabajadores han sido los más golpeados por esta estrechez de caja. El gerente general de SalmónChile, Carlos Odebret, explica que gran parte de los proveedores son intensivos en manos de obra y son éstos quienes están recibiendo el mayor impacto. Francisco Oyarce cuenta que en su compañía, la naviera Frasal, pasaron de emplear 370 personas a 205 (del año pasado a la fecha). Y Esteban Chamorro lamenta que en su compañía, Cono Austral, se vieran obligados a desvincular a más del 25% de su plantilla en el mismo período.

Pese a que siempre se cuestionó la calidad de sus puestos de trabajo, la salmonicultura fue el motor de la economía y del empleo de Los Lagos, tanto que se convirtió en una zona monoproductora. Por eso esta región presentó durante años las tasas de desocupación más bajas del país. Sin embargo, el virus ISA la desplomó de ese sitial con tanta fuerza que, en un año, la cesantía pasó de 2,8 a 8,3 por ciento, según el INE. En la Confederación de Trabajadores del Salmón calculan que, de los 38 mil puestos de trabajo de la industria, el ISA ha destruido más de 20 mil.

Gimnastas financieros

Un pequeño empresario cuenta que el chiste cruel que corre en Puerto Montt, Ancud, Castro, Quellón y Calbuco, es que los proveedores del salmón se convirtieron en gimnastas: lo que practican es gimnasia financiera y laboral. "Lo que estamos haciendo es jugarnos el día a día. La situación es muy compleja", sostiene el dirigente Luis Andrade. Algunos productores han tenido que posponer los pagos de las cotizaciones, otros ni siquiera han podido cancelar los finiquitos y prácticamente todos están en Dicom. Y las empresas más pequeñas que estaban menos preparadas, simplemente bajaron sus cortinas.

Una de sus principales quejas es la actitud que han tomado los bancos, que, si endurecieron su postura frente a las grandes salmoneras; con sus proveedores la extremaron. Cuando comenzó el ISA se empezó a complicar su acceso al crédito y en los últimos meses las colocaciones para los proveedores de la salmonicultura prácticamente desaparecieron. Y si acceden, lo hacen exigiendo mayores garantías. ¿Qué argumentos son los que da la banca? "Que no han tenido problemas con nosotros, que somos buenos clientes, pero que no nos prestarán plata porque quienes nos deben, no nos pagarán", cuenta Andrade. "Lo más paradójico es que si hace dos años la banca sacaba pecho por trabajar con los salmoneros, hoy ocurre lo contrario", sostiene Francisco Oyarce, presidente de la Asociación de Armadores de Servicios Marítimos. "Los bancos son así: te dan paraguas en verano y en invierno te lo quitan", grafica Andrade.

El subdirector regional de Corfo, Héctor Beltrán, explica que han puesto a disposición de los proveedores diversos instrumentos de apoyo, como créditos de inversión, repactación de deudas e incluso una garantía especial para el clúster del salmón. Aunque el personero asegura que aún no tienen las cifras totales, muchas Pymes han accedido a estos recursos. Sin embargo, Andrade cuenta que esas garantías no han sido suficientes: "Para los bancos, sencillamente los proveedores del salmón no somos sujetos de crédito. En todo caso, más que el crédito del banco, lo que nos importa es que nos paguen en el plazo convenido. Sólo así podremos salir a flote".

Las expectativas son que una vez que finalicen las negociaciones de los grandes productores con los bancos y se aprueben los cambios a la Ley General de Pesca -que diseña nuevas reglas del juego para la industria-, los proveedores de servicios de la salmonicultura comiencen a ver algo de luz. Así lo resume el gerente general del gremio: "Éste ha sido un proceso complejo no sólo para los proveedores, sino también para los productores. Si los pagos se atrasaron no es porque se quiera, sino porque no se puede. Por eso es una etapa difícil, en donde también es esencial que exista la confianza de la banca".

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